Donald Trump ha puesto el foco en uno de los asuntos más sensibles para millones de estadounidenses: el precio de la gasolina. El presidente de Estados Unidos reclamó este lunes una reducción inmediata del coste del combustible y llegó incluso a fijar públicamente cuál considera que debería ser el precio adecuado.
"Bajen los precios ya", vino a exigir el mandatario a través de un mensaje publicado en su red social, Truth Social, donde defendió que la cotización actual del petróleo no justifica los precios que pagan los consumidores en las estaciones de servicio.
Trump sostuvo que el barril de crudo ronda actualmente los 68 dólares, una cifra muy inferior a la registrada durante los momentos de máxima tensión internacional de los últimos meses.
El objetivo: gasolina a 2,50 dólares
El presidente fue más allá de una simple petición y planteó una referencia concreta para el mercado. Según su criterio, la gasolina debería venderse en torno a los 2,50 dólares por galón, una cifra que considera razonable dadas las condiciones actuales del mercado energético.
Además, aprovechó para cargar contra California, uno de los estados donde el combustible suele ser más caro, al reclamar una reducción de los impuestos que gravan la gasolina.
A juicio de Trump, buena parte del sobrecoste que pagan los conductores en la costa oeste se debe a las cargas fiscales impuestas por las autoridades estatales.
El petróleo se aleja de los máximos de la crisis
Las declaraciones llegan en un contexto muy diferente al de hace apenas unas semanas. Durante los momentos más delicados de la guerra en Oriente Medio, la incertidumbre sobre el suministro mundial de petróleo disparó los precios y llevó la gasolina por encima de los 4 dólares por galón en algunas zonas del país.
La preocupación se concentró especialmente en torno al estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más importantes del mundo, por donde transita una parte significativa del petróleo global.
Sin embargo, la situación ha cambiado notablemente desde que Estados Unidos e Irán alcanzaron el pasado 21 de junio una hoja de ruta para avanzar hacia un acuerdo nuclear y consolidar un alto el fuego tras más de cien días de conflicto.
La reapertura del estrecho y la reducción del riesgo geopolítico contribuyeron a estabilizar los mercados energéticos y a moderar el precio del crudo.
Un mensaje con carga política
Aunque los datos del mercado sitúan actualmente el precio medio nacional de la gasolina alrededor de los 2,40 dólares por galón, la realidad varía considerablemente entre estados.
Las regiones del sur suelen registrar los precios más bajos, mientras que la costa oeste y especialmente California mantienen costes significativamente superiores.
La presión de Trump sobre las petroleras encaja además con uno de los mensajes económicos más recurrentes de su presidencia: presentar la reducción del coste de la energía como una herramienta clave para combatir la inflación y aliviar el gasto cotidiano de las familias.
Por eso, más allá de los números, su exigencia busca trasladar una idea sencilla a los votantes: si el petróleo baja, la gasolina también debería hacerlo. Y cuanto antes, mejor.