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Trump pone fecha al desenlace de la guerra de Irán y avisa de lo que puede venir: "Por las buenas o por las malas"

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Donald Trump vuelve a situar el final de la guerra de Irán en un horizonte cercano. El presidente de Estados Unidos ha asegurado este martes que "muy pronto" se sabrá cómo pretende poner fin al conflicto, aunque ha acompañado ese anuncio de una advertencia que deja abierta la puerta a una nueva escalada.

"Nos está yendo extremadamente bien en la República Islámica de Irán, muy bien. No tienen ejército, está destrozado", ha afirmado durante un acto con militares estadounidenses celebrado en el puerto de Baltimore, en Maryland.

Ha sido inmediatamente después cuando Trump ha lanzado su mensaje más contundente. "Ellos eran los malos, eran los matones de Oriente Medio y ya no lo son tanto. Pero tenemos que terminar", ha señalado.

Y ha añadido: "Solo es cuestión de cómo: ¿queremos hacerlo por las buenas o por las malas? Y muy pronto lo sabrán".

Las palabras del presidente llegan después de varios días en los que ha vuelto a deslizar que debe tomar una decisión sobre el futuro de la guerra. El pasado fin de semana ya habló ante los periodistas de resolver la situación "por las buenas o por las malas", mientras su Administración mantiene abiertas distintas opciones frente a Teherán.

Trump vuelve a insinuar que el final está cerca

Estados Unidos e Israel lanzaron su ofensiva contra Irán el pasado febrero con el objetivo declarado de derrocar al régimen de los ayatolás. Desde entonces, los intentos para alcanzar un acuerdo que permita poner fin al conflicto no han conseguido desbloquear la situación.

Uno de los principales puntos de fricción continúa siendo el estrecho de Ormuz, paso estratégico para el comercio energético mundial. Irán mantiene que no reabrirá completamente la vía hasta que se cumplan una serie de condiciones, mientras Washington ha rechazado algunas de las exigencias planteadas por Teherán.

La tensión se mantiene elevada pese a que en las últimas semanas Estados Unidos ha reducido parte de sus operaciones militares y ha aumentado la presión económica. El ministro iraní de Exteriores, Abbas Araghchi, defendió este domingo que no existe una salida militar al conflicto y sostuvo que únicamente unas negociaciones "basadas en la justicia y la equidad" pueden ponerle fin. También advirtió de que Irán responderá si Washington opta nuevamente por una escalada militar.

Trump, sin embargo, insiste en presentar a Irán como un país profundamente debilitado por la ofensiva.

El presidente estadounidense ha asegurado también este martes que "nadie sabe quién demonios está al mando del país" después de la muerte del líder supremo Alí Jameneí el pasado 28 de febrero y ha vuelto a defender la actuación de Estados Unidos e Israel.

"Pero hemos hecho un gran trabajo y, francamente, recibo llamadas constantemente de los líderes del mundo que me dan las gracias", ha afirmado.

La guerra entra de lleno en las elecciones

El calendario tampoco es menor. Trump afronta estas declaraciones cuando queda menos de un mes para las elecciones legislativas del 3 de noviembre, en las que se renovará el Congreso estadounidense.

La guerra se ha convertido además en un asunto con consecuencias directas para el bolsillo de los estadounidenses. Las dificultades para transportar petróleo a través del estrecho de Ormuz han contribuido a elevar los precios de los combustibles y han añadido presión económica a la campaña electoral. Reuters señala que el conflicto ha limitado el tránsito por una ruta por la que antes de la guerra circulaba alrededor de una quinta parte del petróleo mundial.

La subida también está afectando al combustible para calefacción. Un grupo de legisladores demócratas del noreste de Estados Unidos ha pedido este martes al Gobierno medidas ante un incremento de aproximadamente el 60% en esos precios desde el inicio del conflicto.

Trump ha sostenido en varias ocasiones que la guerra terminará después de las elecciones legislativas y durante la reciente Asamblea General de Naciones Unidas llegó a plantear públicamente la posibilidad de "aniquilar" a Irán.

Ahora ha vuelto a acortar los plazos sin explicar cuál será exactamente su siguiente movimiento. "Tenemos que terminar", ha insistido este martes en Baltimore. La incógnita, según sus propias palabras, ya no sería tanto cuándo como de qué manera.

Y para eso ha dejado dos posibilidades sobre la mesa: "por las buenas o por las malas".