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Una de cada seis eurodiputadas, víctima de pornografía ‘deepfake’: "Llegas a trabajar, abres el portátil y ves fotos tuyas desnuda"

Imagínate llegar a la oficina un lunes cualquiera, encender el ordenador y descubrir que internet está lleno de imágenes falsas de ti... desnuda. No es una pesadilla de ciencia ficción: es la dura realidad a la que se han enfrentado decenas de representantes públicas en el corazón de Europa.

Una nueva investigación destapa que al menos 50 eurodiputados -con una abrumadora mayoría de mujeres, 46 en total- han sido blanco de páginas web de pornografía deepfake generada mediante inteligencia artificial. Dicho de otro modo: una de cada seis mujeres que ocupan un escaño en el Parlamento Europeo ha sufrido este ataque digital en primera persona.

Los datos, desvelados en un informe reciente que analiza redes de dominios y herramientas de manipulación gráfica, exponen a afectadas procedentes de siete de los ocho grupos políticos de la Eurocámara. Lejos de ser un caso aislado, el informe pone cifras a una epidemia silenciosa que busca amedrentar a las mujeres que dan el paso a la primera línea política.

"Estoy tan enfadada que necesito hablar de ello"

Entre las afectadas que han decidido dar un paso al frente para romper el silencio se encuentra la eurodiputada Lena Schilling, quien relató el impacto emocional de este tipo de acoso en una reciente comparecencia pública.

"Estoy lo suficientemente enfadada como para hablar de ello. Imagínate llegar un día a trabajar, abrir tu portátil y enterarte de que hay fotos tuyas desnuda en internet, pero tú nunca las tomaste. Eso es lo que me ha pasado a mí y a muchas otras mujeres. Es un sentimiento horrible", confesó Schilling.

La presidenta del Parlamento Europeo, Roberta Metsola, tampoco ha dudado en alzar la voz contra esta ofensiva machista. Con contundencia, Metsola aseguró que este tipo de campañas no conseguirán su objetivo: "Fracasará; en vez de humillarnos, nos empoderará y, en vez de silenciarnos, nos hará hablar más fuerte. Esta no puede ser la nueva normalidad". 

Asimismo, instó de forma urgente a los países miembros de la Unión Europea a aplicar con severidad las nuevas prohibiciones contra las aplicaciones y herramientas de IA capaces de desnudar digitalmente a las personas sin su consentimiento.La IA como nueva arma para un odio muy antiguo

Los expertos y las organizaciones de derechos humanos coinciden en señalar el fondo del problema: la inteligencia artificial generativa no ha inventado la misoginia, pero la ha abaratado, acelerado y democratizado para convertirla en una peligrosa herramienta de acoso masivo.

Estudios previos de organizaciones como HateAid advierten de que un porcentaje alarmante de mujeres en la política se plantea abandonar sus cargos tras sufrir episodios de violencia digital. La agresión va mucho más allá del ámbito puramente personal: busca erosionar la credibilidad de las políticas, expulsarlas del espacio público y socavar el funcionamiento democrático de las instituciones europeas a través del escarnio y la humillación sexualizada.

La respuesta de la Eurocámara, sin embargo, es unánime: exigir a los gigantes tecnológicas, operadores de pago y buscadores que corten de raíz la difusión de este material y endurecer el cerco legal para proteger la dignidad de quienes representan a la ciudadanía europea.

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