Ucrania combate con drones que siguen solos hasta el objetivo cuando Rusia les corta la señal: un humano elige el blanco y la máquina termina el trabajo
La guerra en Ucrania se ha convertido en un laboratorio de nuevas tecnologías militares. Entre las últimas innovaciones destacan los drones capaces de continuar su vuelo hacia un objetivo previamente seleccionado por un operador humano incluso cuando Rusia consigue cortar la comunicación con el aparato mediante sistemas de guerra electrónica.
Según explica Dmytro "Liber" Zhluktenko, antiguo operador de drones y actual analista del 413.º Regimiento de Sistemas No Tripulados "RAID", muchos drones ucranianos incorporan ya una función conocida como "bloqueo de objetivo" (target lock). Esta tecnología permite que el aparato mantenga el seguimiento del blanco durante los últimos segundos del vuelo aunque desaparezca la conexión con el piloto.
"Es bastante útil", afirma Zhluktenko en declaraciones a Business Insider, especialmente porque los operadores pierden con frecuencia la señal poco antes del impacto debido a las interferencias electrónicas rusas.
La inteligencia artificial solo actúa después de la decisión humana
El funcionamiento de estos sistemas mantiene al operador dentro del proceso de decisión. El militar identifica visualmente el objetivo, lo selecciona y lo marca para el sistema de guiado del dron. A partir de ese momento, el software se encarga de mantener el seguimiento.
Si durante la aproximación final Rusia consigue bloquear el GPS, la transmisión de vídeo o el enlace de mando, el dron puede continuar automáticamente hacia el objetivo ya seleccionado.
Este tipo de tecnología está presente, entre otros sistemas, en el dron de ataque Hornet, desarrollado por Perennial Autonomy, que utiliza una terminal Starlink para comunicarse con el operador. Sin embargo, las maniobras bruscas o los descensos pronunciados pueden hacer que la antena pierda la conexión con los satélites, motivo por el que disponer de un sistema de guiado autónomo durante los últimos metros resulta especialmente útil.
Una respuesta a la guerra electrónica rusa
Las interferencias electrónicas se han convertido en uno de los principales desafíos del conflicto. Rusia emplea de forma intensiva sistemas capaces de inutilizar el GPS y cortar las comunicaciones entre los drones y quienes los controlan.
Para contrarrestar esta amenaza, la industria ucraniana desarrolla soluciones que permitan a las aeronaves completar la misión aunque desaparezca el enlace con el operador.
Según Zhluktenko, algunos sistemas ya pueden navegar comparando en tiempo real las imágenes captadas por sus cámaras con mapas almacenados previamente, lo que les permite continuar la ruta sin necesidad de recibir instrucciones constantes.
Aun así, subraya que todos los sistemas actualmente desplegados mantienen una intervención humana significativa, especialmente en la elección del objetivo.
Una tecnología que evoluciona rápidamente
Uno de los primeros ejemplos públicos de estas capacidades apareció durante la Operación Telaraña, ejecutada en junio de 2025. Según Ucrania, algunos drones utilizados en aquella operación continuaron hacia sus objetivos gracias a sistemas de inteligencia artificial después de perder la comunicación con sus operadores.
Desde entonces, el Ministerio de Defensa ucraniano ha impulsado el desarrollo de nuevos sistemas. Entre ellos figura el dron LITAVR, fabricado por F-Drones, cuyo sistema de guiado terminal identifica el objetivo seleccionado y dirige automáticamente el aparato durante la fase final del vuelo.
Otra empresa, The Fourth Law, comercializa el módulo TFL-1, un sistema que puede instalarse en distintos modelos de drones para permitir que el seguimiento del objetivo continúe incluso cuando desaparece el enlace con el operador.
Más autonomía, pero sin eliminar al operador
El objetivo no es únicamente resistir las interferencias rusas. La creciente automatización también pretende que un número reducido de operadores pueda controlar más drones simultáneamente, algo especialmente importante para un ejército con menos efectivos que el ruso.
Empresas como Frontline Robotics consideran que durante los próximos meses los sistemas evolucionarán hacia operaciones "prácticamente autónomas", aunque sin eliminar completamente la supervisión humana.
En esa misma línea, la plataforma ucraniana Brave1, respaldada por el Gobierno, sostiene que aumentar la autonomía de los drones permite reducir el tiempo que transcurre entre la detección de un objetivo y su neutralización, un factor que considera decisivo en el campo de batalla.
Por ahora, la mayoría de los sistemas utilizados por Ucrania siguen un mismo esquema: el ser humano decide qué objetivo atacar y la tecnología se ocupa del reconocimiento, el seguimiento, la navegación y la aproximación final cuando las comunicaciones dejan de estar disponibles.