Hay una frase que se atribuye al escritor uruguayo Eduardo Galeano (y que ha citado en numerosas ocasiones Jorge Valdano) que reza que el fútbol es «lo más importante de las cosas menos importantes». Más allá de la belleza de ese axioma, no estoy de acuerdo en el fondo de lo que proclama. Yo diría que, viendo este Mundial, el fútbol puede llegar a ser una cosa muy importante para poner de ejemplo a la hora de afrontar las cosas más importantes.
No voy a acudir a patrioterismos baratos, ni a lugares comunes. Lo que pretendo expresar es que nuestra selección ha puesto de manifiesto lo que muchos pensamos: que una nación es una comunión de sentimientos. La unidad (concepto en el que creo y que defiendo, porque sin unidad no hay igualdad) merece la pena predicada desde la diversidad. Lo contrario no es unidad, es uniformidad.
Esta selección, en este Mundial, y ya antes, ha demostrado precisamente eso: que hay muchas maneras de ser español; que hay muchas ideas sobre cómo ser español; que hay muchos orígenes que te llevan a ser español, pero, finalmente, nos ha conducido a todos a un mismo sentimiento: el orgullo por lo que han hecho, que nos proyecta una imagen de lo que podríamos llegar a hacer todos nosotros.
Porque su manera de jugar y la actitud de la que han hecho gala sirven también de guía para esas cosas importantes de las que hablaba al principio, empezando por la política. Nuestros chicos nos han enseñado que el éxito sólo se alcanza después del esfuerzo y la constancia (virtudes no demasiado frecuentes entre nosotros); nos han hecho ver que siempre hay que confiar en el talento, pero nunca hay que dejar de ser humildes; nos han recordado que 11 peleando todos juntos, para todos, pueden más que uno, o que 10 al servicio de uno.
Este Mundial va más allá de esta victoria enorme. Forma parte, si me permiten, de una metáfora mayor. A día de hoy, España es campeona del mundo de fútbol masculino y femenino. No se me ocurren muchas mejores maneras de resumir el éxito de los últimos cincuenta años de este país. Pues eso: ¡Viva España! ¡Vivan nuestras selecciones!