Víctor Claver: "Veo al Valencia y pienso: 'No sé si yo podría jugar a esta velocidad'"
¿Quién mejor que Víctor Claver para analizar la final de la Liga Endesa que hoy (20.00 h.) arranca entre Valencia Basket y Barça? Los dos clubes de su vida buscan el título como en el único precedente de 2003, cuando él, 14 años, todavía jugador en los Maristas, sudaba en el fondo de la Fonteta soñando ser Dejan Tomasevic, Fabricio Oberto o Bernard Hopkins. Ahora, retirado hace dos años tras una extraordinaria carrera cuya cima fue el oro Mundial de 2019, lo vivirá con el micrófono de DAZN.
Pregunta. ¿Corazón dividido?
Respuesta. De los equipos siempre he sido más por amistad que por colores, y evidentemente tengo mucha más relación con Valencia. Así que si tuviese que elegir, elegiría al Valencia. Aunque también tengo amigos en Barcelona y me alegro de que les pasen cosas buenas.
P. ¿Cómo ve la final?
R. El Barça ha sorprendido a todos con su gran nivel de juego. En semifinales, los dos partidos antes en Murcia... Han podido sumar a toda la plantilla en este final de temporada y creo que están dando un nivel excelente. Valencia está un poco en la tónica de toda la temporada: no bajan el pie del acelerador y a los rivales les cuesta mantener ese ritmo y esa intensidad.
P. Quien controle el ritmo...
R. Es la clave. Le pasó al Joventut en semifinales: aguantó gracias al acierto, porque Valencia te impone muchas posesiones y en cuanto bajas... El Barça tiene más jugadores con experiencia para poder controlar eso y también más alternativas, tanto dentro como fuera. Xavi [Pascual] va a intentar controlar eso, que Valencia no se sienta tan cómodo corriendo.
P. Parece una oportunidad única para ambos.
R. Sí. Creo que esta final tiene mucho mérito para los dos equipos. El último partido de liga regular del Barça parecía que era el final de todo, anunciando la salida de Xavi, perdiendo contra Valencia en casa de una manera prácticamente desconocida. Parecía que ahí se les acaba la temporada y han conseguido remontar la situación y llegar a la final en el mejor momento. Y Valencia parecido. Tras perder la semifinal de la Copa en casa y en la Final Four, han seguido al mismo nivel, con una identidad muy clara y han llegado también en el mejor momento de forma de la temporada.
P. ¿Tiene más presión el Valencia? Parece que su impresionante temporada no sería tan histórica sin un título...
R. Sí, porque acabaría la temporada sin ningún título, sin contar la Supercopa. Pero creo que en el playoff de la Euroliga ya tenían esa presión de ser segundos en liga regular. La gente no contaba con ellos con el 0-2 e hicieron lo más difícil, ganar en Grecia. Es un equipo que no le tiene miedo a nadie. Y capaz de sobreponerse cuando más difícil es la situación.
P. Con Pedro Martínez nunca coincidiste.
R. Él coge el Valencia el verano de mi retirada. En su etapa anterior yo fui a Rusia y luego firmé por el Barça. Me hubiera gustado ser parte de sus Valencias. En esta última etapa se ha notado desde el primer día cuál era su idea, el tipo de jugador que quería tener en la plantilla. Y le está funcionando, porque ha sido mejor entrenador de la Euroliga. El equipo tiene las ideas muy claras.
P. ¿Te imaginas jugando en este Valencia: reboteando, corriendo, tirando?
R. Ahora mismo ya no estoy para esos trotes. Viéndoles un partido pensaba: no sé si podría jugar a esta velocidad. Pero sí, evidentemente, cuando las piernas me funcionaban, me habría gustado jugar a este ritmo. Creo que todo el mundo admira este estilo de juego que impone el Valencia: todos tienen libertad para tomar decisiones.
P. ¿Hubo algo parecido en tu carrera? ¿En la NBA?
R. Quizá el estilo de juego más parecido fue con Bartzokas en el año de Lokomotiv. El balón se movía mucho, no teníamos sistemas muy cerrados, era más jugar por conceptos y todos teníamos mucha capacidad de toma de decisiones. Algo parecido hace Pedro: dentro de un esquema, da libertad a los jugadores para que sean ellos los que decidan.
P. ¿Qué te parece Jean Montero?
R. Espectacular. Sigue rompiendo barreras. Parecía que ya no podría mejorar lo que ha hecho hasta el momento y sigue batiendo récords. Siendo tan joven tiene una madurez y una toma de decisiones en la pista que asombra. Y acierto, a veces en tiros difíciles, que se tiene que fabricar él.
P. Xavi Pascual anuncia que se va, Vesely que se retira... ¿Te sorprende esta competitividad de un Barça que parecía desahuciado?
R. Igual las piernas no les van tanto como hace unos años, pero la experiencia está ahí y se nota. Quiere acabar bien esta etapa. En el vestuario lo dicen explícitamente, que quieren que Xavi se vaya por la puerta grande. Y sobre todo, estando más unidos que nunca. Y no sólo lo dicen con palabras sino también en la pista. Tienen claro cuál es el plan y lo ejecutan casi a la perfección.
P. ¿Recuerdas la final entre Valencia y Barça de 2003?
R. ¡Vi el tercer partido en el fondo de la Fonteta! Yo aún no estaba en el club. Fue el 3-0 del Barça, tengo ese recuerdo. Y que hacía mucho calor.
P. En el 2017, la Liga del Valencia, elimina a su Barça en cuartos...
R. Es uno de mis peores recuerdos baloncestísticos. Me lesioné gravemente, menisco, en ese último partido de la temporada, en La Fonteta. Me perdí el Eurobasket. Me dio mucha rabia, fue como una puñalada. Luego me alegré de que ganara la Liga, claro.
P. ¿Echa de menos el baloncesto?
R. No, porque soy muy consciente de todo lo que implica jugar un partido. Sé que estar en la pista cuesta mucho trabajo. Mi cabeza manda más que el corazón cuando estoy en los pabellones. Evidentemente, me gusta jugar y cuando tengo la oportunidad cojo un balón. Pero competir al máximo nivel sé que no, sé que mi cuerpo ya ha dado todo lo que tenía que dar para estar ahí.
P. ¿Cómo ha visto la temporada del retorno de su gran amigo Ricky Rubio?
R. Crecimos juntos en la selección. Estar tantos veranos te une más incluso que compartir temporadas con algún compañero. Y, además, jugué con su hermano mayor, somos de la misma generación, ya teníamos un poco esa conexión familiar. Él ha sido un referente para todos cuando tuvo los problemas de salud mental y se abrió a hablar de ello de una forma natural, ayudó a mucha gente. Me he sentido muy feliz por él, porque le he visto disfrutar, que era la prioridad en esta temporada de su vuelta. Le he visto feliz jugando, tranquilo. Se lo ha tomado de una manera diferente y yo creo que le ha venido bien a estas alturas de su carrera, el planteamiento que ha hecho de dar al equipo y sin exigirse más de lo que tocaba y también el impacto que ha tenido en la ACB.
P. ¿Cuáles son los momentos que más recuerdas de tu carrera?
R. El Mundial del 2019 fue el momento más especial de mi carrera, sin ninguna duda. Y luego me siento muy afortunado de haber estado en los Juegos Olímpicos y en la NBA. De haber tenido muy buenos momentos en el Barça compitiendo al máximo nivel. Y también de haber estado tantos años en el Valencia, que es el equipo en el que crecí, el equipo de mi casa.
P. Viendo lo complicado que ahora resulta la NBA para los españoles, ¿se fue demasiado crítico con usted?
R. A mí no me gusta compararme, pero lo que sí que tengo claro es que tuve la oportunidad e intenté sacar lo máximo. Evidentemente, me hubiese gustado estar más años y el tiempo que estuve, jugar más, pero al final en la NBA cada uno es un mundo, las oportunidades son diferentes. Igual que tuve la suerte de estar en la selección con la mejor generación de la historia, me tocó también esa comparación de que dentro de la NBA había All Stars españoles y otros que jugábamos menos.
P. De vuelta a Europa acabó primero en el Lokomotiv y en el Barça, pero también pudo jugar en el Real Madrid...
R. No fue fácil. Venía de estar en la NBA, de jugar poco, pero el año en Lokomotiv cambió mucho la situación. Pude firmar por el Madrid y por otros muchos clubes. Pero siempre busqué la mejor opción y en ese caso era estar con algunos de mis amigos de la selección. No pienso mucho en qué hubiese pasado si hubiese ido aquí o allí. Estoy tranquilo porque casi siempre fui yo quien decidió dónde jugar.
P. ¿Cómo le gustaría que le recordaran?
R. Sobre todo como un buen compañero, un buen jugador de equipo que intentaba dar siempre lo que se necesitaba de él. Y, a nivel personal, alguien que intentó aprender y mejorar siempre. No me conformé con lo que tenía, sino que siempre intenté exigirme y estar al máximo nivel que podía dar. Y que disfrutó jugando. Y cuando dejé de disfrutar, dejé de jugar.