Español

Ryan Coogler, director de ‘Los pecadores’: «Se gasta mucho dinero para justificar la idea falsa de que los seres humanos somos diferentes unos de otros»

Pocos directores hoy pueden presumir de su currículo como Ryan Coogler (Oakland, 1986). Cada una de sus cinco películas en sus apenas 12 años de carrera ha logrado lo que todo ser humano busca en tiempos de vanidad desatada: reconocimiento y dinero; gloria y éxito. Suena tremendo, pero nadie más que él es capaz de pasear por la vida con un premio en Cannes, Sundance o su entorno, que se dice ahora, y una película de Marvel entre las 20 (las 10 si se reduce a Estados Unidos) más vistas de todos los tiempos. Chloe Zhao lo intentó, pero no le salió. Desde Fruitvale Station a Creed pasando por sus dos entregas de Blackpanther, Coogler ha logrado unir conciencia política y el más voraz entretenimiento sin aparentemente ningún esfuerzo. Su último trabajo, Los pecadores, lleva al extremo su credo y logra que una película de vampiros (eso es) se convierta ante los ojos del espectador en una reivindicación de las raíces de un pueblo (el negro en plena época de las leyes segregacionistas de Jim Crow), de una forma de entender la vida y la música (el blues), de las orillas de un río (el Mississippi) y del cine (todo él) en su más genuina y desprejuiciada versión. El director se pasó por Madrid recientemente en su gira de promoción de cara a la temporada de premios y aprovechó la ocasión para hacer balance. La entrevista se realizó antes de que Warner, la distribuidora de la película, fuera comprada por Netflix.

¿Qué es Los pecadores exactamente: una película de vampiros, una reivindicación del blues o una proclama contra el racismo?
Para mí, todo empieza y acaba en el blues, en el blues del delta del Mississippi. Esa fue la semilla del proyecto y la mejor manera que tengo de definir la película. Forma parte de mi vida. Fue mi tío James quien me lo dio a conocer. Durante mucho tiempo fue el hombre de mayor edad de mi familia. Falleció en 2015. Solíamos escuchar esa música cada vez que pasaba tiempo con él. Y cuando murió, me encontré escuchándola como un ritual cada vez que lo echaba de menos o reflexionaba sobre él. Y me enamoré del blues. Me fascina la historia de cómo cambió la cultura popular en todo el mundo. Si queremos entender lo que es la música hoy, da lo mismo el género, no queda otra que acudir al blues. Siendo más concreto, fue la canción Wang Dang Doodle la culpable de todo.
Este es su primer proyecto personal desde su primera película y da la impresión que en él ha querido volcarlo todo hasta el punto de hacer a la vez un musical, un cinta de terror, una reflexión política… ¿Se sentía acaso cuestionado por venir de hacer blockbusters?
La vida es una mezcla de géneros o, como dicen los músicos de blues, así es la vida. Ellos dicen: «El blues es la vida». A veces es dulce; a veces, divertida; casi siempre, sensual. Y, como tal, yo quería que fuera una dosis concentrada de vida. La estructura de 24 horas te da un lienzo para tener muchas películas en una, porque así es más o menos un día. Si hiciera una película sobre la vida de cualquiera, por la mañana sería un drama doméstico con tu pareja y tus hijos. Luego tomas el tren o conduces, y entonces se convierte en un thriller laboral. Tienes una fecha límite y hay gente en tu oficina que no te cae bien. Quizá, por qué no, te pasa algo increíble de camino al coche. A lo mejor te roban la cartera y tienes que perseguir a alguien. Ya estás en una de acción…
Puede que algún momento hasta te rías…
Sí, hay comedia también. Esa idea la aprendí de algunos de los grandes. Si ves Haz lo que debas, hay muchas películas en esa película. Spike Lee en casa con Rosie Pérez es un musical. Y la comedia que sucede durante el día en la pizzería, eso es otro género. Luego todo se convierte en un thriller al final. Así que me lo planteé como una oportunidad para hacer una película como las que me gustaba ver cuando empezaba, las de Carpenter o Robert Rodríguez…

«El blues es la vida. A veces es dulce; a veces, divertida; casi siempre, sensual»

¿Y lo que le preguntaba sobre volver a un proyecto original después de la tormenta Marvel?
Quiero pensar que es el público el que me ha llevado hasta aquí. Sentía incluso un poco de vergüenza de refugiarme en proyectos o guiones de otros y no abrirme a ese público global que ha cambiado mi vida y ha hecho realidad mis sueños. Sí, me sentía un poco como un cobarde por no haber hecho antes algo que fuera completamente mío. Tenía que asumir el riesgo y es lo que he hecho.
«El arte es un camino de liberación». Esta frase se escucha en la película casi como una proclama política, ¿es suya o de su personaje?
Mía, sin duda. El arte y su disfrute en comunidad es lo que nos hace diferentes como seres humanos. Es el acto de crear y el ritual de compartirlo con los semejantes lo que hace que el arte y la vida valgan la pena. Nada hay comprable a ver a un artista crear algo único en directo. El flujo de energía en las dos direcciones nos coloca en otro nivel espiritual de comunicación. Cuando alguien como Miles Davis, con 18 años, abre la boca, infla sus pulmones y provoca ese sonido, parece que viene de otro planeta. Es como una evidencia de que somos más que solo esto que vemos y tocamos.
Todas sus películas, de un modo u otro, son profundamente antirracistas. En este caso, hay una protesta en forma de metáfora contra el intento de la cultura blanca de apropiarse de la negra…
La razón por la que amo mi trabajo es porque me considero profundamente humanista. Abras el libro de historia que abras, pronto descubres que los patrones se repiten a lo largo de la historia y que, en verdad, da lo mismo la época, somos siempre los mismos haciendo lo mismo. Se gasta mucho dinero para justificar la idea falsa de que los seres humanos somos diferentes unos de otros. Cada vez que escucho una canción, veo una pintura o leo un poema de otra parte del mundo creado por alguien que está siendo sometido y deshumanizado algo se estremece en mí, me reconozco en su dolor. Y eso nos hace iguales. Lo que sufrió la gente en el delta del Mississippi en 1932 es lo que sufren hoy otras personas en cualquiera de las guerras en marcha.

«Mi negritud no es algo que pueda encender o apagar… Soy un director de cine negro y hago películas sobre personajes negros»

Las películas de terror renacen en épocas de terror. ¿Está de acuerdo? ¿Siente pánico por el tiempo que vivimos?
Hay mucha literatura y gente muy inteligente haciendo análisis sobre los patrones en el horror, los arquetipos del horror y lo que sucede en el mundo donde el horror se populariza. Lo único que se me ocurre añadir es que no basta con ofrecer a la gente lo que desea o teme. Lo tienes que hacer de forma completamente inesperada para que le sorprenda.
En una ocasión Spike Lee se lamentaba de la presión que sentía por convertir cada una de sus películas y cada una de sus entrevistas en una declaración sobre la negritud. Presión que no siente, obviamente, un blanco sobre su condición de blanco. ¿Cómo condiciona su trabajo ser un director perteneciente a una minoría?
Esa es la gran cuestión. Mi negritud no es algo que pueda encender o apagar. Es una constante. A donde quiera que vaya, siempre está conmigo. Soy yo. Sin querer hacer un juego de palabras, colorea cada interacción que he tenido en toda mi vida. No espero que una interacción con un periodista sea diferente a ir a la tienda o subir a un ascensor. Para mí, es un gran honor estar en la posición en la que estoy, poder hacer las historias que hago y trabajar con los actores con los que tengo la oportunidad de trabajar. Al mismo tiempo, soy un director de cine negro y hago películas sobre personajes negros. Es así.

Si echamos la vista atrás, su versión de Blackpanther se leyó como una renovación de Marvel en general. ¿Qué piensa de la crisis que parece amenazar al Universo cinematográfico de Marvel (UCM)?
Lo primero es reconocer el inmenso éxito que ha tenido Marvel. Pero conozco a la gente que trabaja en eso y no son máquinas. Es gente que vive, respira y tienen familia. Es decir, el éxito que tuvo y ha tenido el UCM ha sido tan inmenso que simplemente no es sostenible de manera continua. Es lógico que haya altibajos. A menudo ves empresas que son víctimas de su propio éxito y es un error propio de la mentalidad capitalista pensar que si no hay crecimiento es un fracaso. No creo que sea así. El mercado tiene ajustes y para nada creo que esté acabado.
Spielberg dijo tiempo atrás que los superhéroes desaparecerán como desapareció el western…
No creo. Nunca haría una declaración tan grandilocuente. He visto westerns como Sin perdón o Comanchería que han llegado mucho después de la época clásica del western y que son geniales. Nada desaparece del todo, simplemente se renueva y se adapta a los nuevos tiempos.