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Sánchez se desmarca del debate nuclear franco-alemán: «No es la senda a seguir»

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, se desmarcó este sábado en la Conferencia de Seguridad de Múnich del giro estratégico que Francia y Alemania han comenzado a explorar en materia de disuasión nuclear, con un discurso que, por su timing y su contenido, sonó casi a provocación en un foro donde ese debate acaba de entrar en el centro de la agenda europea. Apenas un día después de que Berlín confirmara conversaciones con París sobre la posibilidad de extender el paraguas nuclear francés al conjunto del continente, Sánchez lanzó un alegato frontal contra esa lógica. «El sistema que requiere cero errores y correcciones constantes para evitar la destrucción total no es una garantía, es una apuesta», afirmó. «La disuasión nuclear es demasiado peligrosa», añadió, antes de concluir de forma inequívoca: «El rearme nuclear no es la senda a seguir».

El contraste no fue menor. Mientras Francia y Alemania exploran por primera vez una europeización parcial de la disuasión nuclear como respuesta al deterioro del equilibrio estratégico, el presidente español introdujo una línea política distinta, basada en la integración militar europea convencional y el control del armamento, no en la ampliación de la arquitectura nuclear existente. Sánchez defendió que el refuerzo de la seguridad europea debe construirse sobre una base que el continente pueda controlar. «Necesitamos hacerlo de una forma coordinada y dirigida que podamos controlar», afirmó, en referencia implícita al riesgo de dependencia estratégica de terceros.

Su propuesta fue explícita. «Construyamos un verdadero ejército europeo, no en diez años, sino ahora», afirmó. «España se unirá con todos los recursos que sean necesarios». Y es que, a juicio de Sánchez, y en relación al 5% del gasto en Defensa, «si lo aceptamos, al final seremos más independientes de la industria de defensa estadounidense. Por eso debemos centrarnos no sólo en cuánto gastamos, sino en cuánto gastamos juntos y mejor»

«Necesitamos dejar de fanfarronear»

El presidente del Gobierno español vinculó además su posición con el colapso del sistema internacional de control nuclear y reclamó la firma de un nuevo acuerdo que sustituya al New START. «Debemos detener el rearme nuclear. Debemos sentarnos, negociar y firmar un nuevo tratado START», afirmó. Para añadir: «La humanidad estará eternamente agradecida a las naciones poderosas; si no, las juzgará con dureza. Necesitamos dejar de fanfarronear»

A pesar de su rechazo al rearme nuclear, Sánchez dejó claro que su posición no implica una renuncia al refuerzo de la defensa europea ni a la confrontación estratégica con Moscú. «Necesitamos detener a Putin», afirmó, en una de las frases más directas de su intervención. El presidente español subrayó que Europa debe reforzar su capacidad de disuasión, pero hacerlo sobre una base propia y sostenible. «Necesitamos reforzar nuestras capacidades de defensa», añadió, insistiendo en que ese esfuerzo debe construirse sobre una arquitectura europea integrada y no sobre una expansión de la disuasión nuclear.

Sánchez pronunció estas palabras en el panel que compartió con la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, y el presidente finlandés, Alexander Stubb, uno de los pocos momentos de la conferencia en los que el foco se desplazó fuera del frente ucraniano hacia otro escenario emergente: el Ártico y la soberanía sobre Groenlandia.

El Ártico

Frederiksen defendió la posición danesa en términos inequívocos y subrayó que la soberanía sobre el territorio no es negociable. «Groenlandia no está en venta», afirmó. Recordó que el territorio forma parte del Reino de Dinamarca, un Estado soberano, y que su futuro no puede decidirse externamente. La primera ministra dejó claro que la posición danesa no responde únicamente a un principio jurídico, sino también a la voluntad de la propia población groenlandesa, que no aspira a convertirse en parte de Estados Unidos. Frederiksen confirmó además que el interés estadounidense sigue vigente. «El presidente Donald Trump no ha cambiado su posición sobre Groenlandia», afirmó.

Frederiksen situó la cuestión dentro de un contexto geopolítico más amplio y advirtió de que el mundo está entrando en una nueva fase estratégica. «Este será el siglo del Ártico», afirmó, en referencia a la creciente importancia de una región que se está convirtiendo en uno de los espacios centrales de competencia entre potencias. El deshielo progresivo está abriendo nuevas rutas marítimas y facilitando el acceso a recursos naturales estratégicos, transformando el Ártico en una zona clave tanto desde el punto de vista económico como militar.

La primera ministra danesa advirtió además de las implicaciones que tendría cualquier intento de alterar la soberanía territorial dentro de la propia alianza atlántica. «Si un país de la OTAN decide atacar o invadir a otro país de la OTAN, sería el fin de la alianza. Fin del partido», afirmó, en una de las declaraciones más contundentes del panel.

El presidente finlandés, Alexander Stubb, respaldó explícitamente la posición danesa y subrayó el principio de soberanía territorial como fundamento del orden internacional. «Nadie decide por Groenlandia y Dinamarca excepto Groenlandia y Dinamarca mismas», afirmó. «Nuestro amigo nórdico Dinamarca y la primera ministra Frederiksen tienen todo nuestro apoyo», añadió, en una declaración que reflejó la unidad estratégica entre los países nórdicos ante el creciente valor geopolítico del Ártico.

El panel reflejó así la apertura de múltiples frentes estratégicos en el debate europeo. Mientras el eje franco-alemán explora nuevas fórmulas de disuasión nuclear, el presidente del Gobierno español se posicionó en sentido contrario a ese giro, defendiendo una defensa europea autónoma sin ampliación de la arquitectura nuclear. Al mismo tiempo, Dinamarca y Finlandia dejaron claro que la soberanía territorial y el control del Ártico se han convertido en elementos centrales de la seguridad europea en el nuevo equilibrio global.