«Feliz y reivindicativo 8-M. No a la guerra». En esa despedida televisiva de la ministra de Igualdad, Ana Redondo, se condensa el nuevo rumbo con el que la izquierda y el feminismo van a redirigir mañana el Día Internacional de la Mujer. Desde el trampolín feminista, el no a la guerra que abanderó el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se someterá al checkride, un ensayo en las calles de la consigna lanzada por La Moncloa para activar al votante de izquierdas. El apoyo a las marchas de este domingo será decisivo para saber si la estrategia del Ejecutivo echará a volar.
Los manifiestos de las entidades convocantes de las manifestaciones en todo el país parecen refrendarla. La primera de las seis paradas que realizará Comisión 8-M en Madrid protestará contra el «genocidio» en Palestina, contra la guerra y el «imperialismo». El manifiesto del Movimiento Feminista de Madrid (MFM) arranca a su vez denunciando «las guerras, los fundamentalismos y regímenes que utilizan el control de las mujeres como herramienta política.
Ante la petición de este diario de sondear las diferencias que aún dividen a las facciones del feminismo con nombres propios de gran calado dentro del movimiento, el MFM aún no ha atendido la petición y la Comisión 8-M denegó participar considerando que el foco no debía estar ahí teniendo en cuenta el contexto bélico actual. El no a la guerra será «bastante importante» este 8-M y no opacará la causa feminista porque, según aseguran desde la Comisión, «el antimilitarismo es una reivindicación feminista».
Desde ese prisma han enfocado las izquierdas este 8-M. En el PSOE van a aprovechar la coyuntura internacional para introducir en las manifestaciones el posicionamiento político marcado por el líder del Ejecutivo en contra de la intervención de EEUU en Irán. La número dos del partido y vicepresidenta primera del Gobierno, María Jesús Montero, pidió ayer a la militancia que traslade el mensaje de que este día también «se tiñe de violeta» para reivindicar que las mujeres dicen «no a la guerra, no a la violencia, no al abandono de foros multilaterales y no a la ley del más fuerte».
La ministra Redondo, que además es presidenta de la federación socialista de Castilla y León, tiene previsto acudir este domingo a la celebración del Día Internacional de las Mujeres en Valladolid, coincidiendo con el ecuador de la campaña electoral en la comunidad, aprovechando el tirón en la movilización del votante de izquierdas que, según confirman en la propia dirección de Ferraz, tiene el frente anti Trump alentado por La Moncloa, informa Marta Belver.
El presidente abanderó su oposición al conflicto bélico el miércoles, llevando también la consigna al acto institucional del 8-M. El jueves el colectivo feminista de Izquierda Unida lanzó su cartel del Día de la Mujer: la guerra es la segunda cosa a la que se oponen. Y otras formaciones de izquierda regionalista, como Chunta Aragonesista, también destacarán su rechazo al conflicto.
En Aragón, asociaciones como El Paraguas Feminista incluirán el no a la guerra en los manifiestos. Pero fuentes consultadas por este medio sostienen que el «movimiento debe tener su propia agenda», por lo que prefieren que esta cuestión no capitalice la marcha y deje en un segundo plano las reivindicaciones asociadas al papel de la mujer en la sociedad. También habrá una pancarta que muestre la oposición a la guerra durante la marcha por el centro de Zaragoza, que será desplegada por la Asamblea por la Paz, informa Ismael Poveda.
En esta misma línea, la Coordinadora Feminista de Valencia que organiza en la capital de la Comunidad Valenciana la manifestación del 8M tampoco es ajena a la consigna lanzada por el Gobierno. Fuentes de la misma admiten a este diario que el manifiesto se ha modificado en las últimas horas para incluir precisamente en la lista de reivindicaciones el rechazo a la escalada bélica en todo el mundo, ante la «gravedad» de los últimos acontecimientos. «Las feministas decimos también no a las guerras, expresión máxima del patriarcado y del sistema de dominación», reza el manifiesto del 8M en Valencia, informa Noa de la Torre.
«Uno de los ejes fundamentales del manifiesto de este año será el rechazo al imperialismo y a la militarización, tanto en la movilización que convoca la CIG por la mañana como en el conjunto de las acciones del movimiento feminista durante el resto de la jornada», afirma Susana Méndez, secretaria de Organización de la Confederación Intersindical Galega (CIG), convocantes de la manifestación en Santiago de Compostela, informa Juan B. Cañellas. «Las guerras y la escalada militar tienen un impacto directo en la vida de las mujeres, por lo que desde el feminismo también se plantea una crítica a la militarización y a las políticas que alimentan estos conflictos», añaden.
Desde la Marcha Mundial das Mulleres en Galicia, que convoca la concentración en A Coruña, agregan que «el feminismo no se basa en políticas de guerra». «Se basa en el diálogo y en la resolución de conflictos por vías diplomáticas. Una política feminista nunca terminaría en un conflicto bélico», apunta Marta Romero.
En Barcelona, por segundo año consecutivo se celebrarán dos manifestaciones distintas del 8M. La llamada «unitaria», organizada por la Assemblea 8M, dirá no «a las políticas de ultraderecha, al racismo, a los discursos de odio, al antifeminismo y a la LGTBIQA+fobia», recoge su manifiesto. «No solo estamos en el no a la guerra, sino que somos un movimiento antimilitarista», añade la activista Mari Pueyo.
La segunda marcha está encabezada por la Coordinadora Moviment Feminista de Barcelona, que denuncian la persistencia de mujeres «víctimas de conflictos armados y de regímenes patriarcales que las matan en vida». «El no a la guerra comenzamos a decirlo cuando Israel atacó Gaza», recuerda Silvia Carrasco (Feministes de Catalunya), informa Cristina Rubio.
