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Trump dice ahora que no descarta desplegar soldados en Irán: «Me dan igual las encuestas»

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y su Gobierno están reescribiendo el libro de jugadas, los fundamentos filosóficos de su ideología y sus líneas rojas sobre la marcha. Trump llegó al poder al frente del movimiento MAGA (Make America Great Again) diciendo «no voy a empezar guerras, voy a terminarlas». «No más guerras, no más disrupción, tendremos prosperidad»; «soy el candidato de la paz». Pero desde que volvió al a Casa Blanca ha bombardeado siete países, capturado a Nicolás Maduro forzando un cambio dentro de su régimen y acabado con la vida del ayatolá Ali Jamenei y casi 50 altos cargos iraníes. El «candidato de la paz» que se burlaba de «los belicistas» y de quienes «apuestan por los cambios de régimen» y se llaman «constructores de naciones» está inmerso ahora en un nuevo conflicto que, poco a poco, escala a nivel regional. Y este lunes, yendo incluso más allá, ha afirmado, provocando un nuevo shock entre sus partidarios y votantes, que no descarta siquiera el despliegue de tropas en Irán.

«No me incomoda el despliegue de tropas sobre el terreno. Todos los presidentes decían ‘No habrá tropas sobre el terreno’. Yo eso no lo digo. Digo ‘probablemente no las necesiten’, o ‘si fueran necesarias'», le ha respondido este lunes el presidente a The New York Post, un diario sensacionalista y conservador que rápidamente ha dedicado toda su portada al tema con el titular: «Soldados sobre el terreno». Para el presidente estadounidense, «la gran ola» de ataques todavía está por llegar.

«Creo que las encuestas son muy buenas, pero no me importan. Tengo que hacer lo correcto. Tengo que hacer lo correcto. Esto debería haberse hecho hace mucho tiempo», añadió Trump cuando el medio le preguntó por la falta de apoyo de la ciudadanía. Una encuesta de Reuters/Ipsos realizada de urgencia el fin de semana muestra que apenas el 27% de los estadounidenses aprobaba los ataques, mientras que el 43% los desaprobaba y el 29% no estaba seguro. Las encuestas previas a los ataques, dice el periódico, «mostraban un apoyo minoritario similar a una posible guerra».

La afirmación de Trump hay que cogerla con alfileres. Desde el sábado por la mañana ha hablado con decenas de periodistas en entrevistas cortas y a cada uno le ha dado un dato, una opinión o una visión diferente. Y su respuesta parece tener más que ver con la posible falta de respaldo de los votantes, y en especial el mundo MAGA, claramente hostil a las guerras en Oriente Próximo y que en las últimas 48 ha mostrado su descontento en términos muy duros, que con una posible estrategia militar. Pero el presidente, que conoce como nadie la comunicación en los tiempos del scroll infinito, no ha cometido un desliz. Ha querido mandar un mensaje, o varios.

Apenas una hora antes, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, hizo lo mismo: una respuesta abierta que no descartaba el envío de tropas. Cualquier asesor de comunicación sabe que ante una pregunta de ese estilo, todo lo que no sea una negación tajante, sin matices, será convertido en titulares. Aun así, Hesgeth, un ex presentador de televisión, afirmó que el Gobierno, el Pentágono y el presidente no iban a entrar en juegos ni dar pistas a nadie sobre sus objetivos, métodos y límites.

«No hay soldados ahora mismo en Irán, pero no vamos a entrar en el ejercicio de lo que haremos o no haremos. Creo que es una de esas falacias que se han cometido durante mucho tiempo es que este departamento, los presidentes y otros le digan al pueblo estadounidense, y a nuestros enemigos exactamente lo que vamos a hacer, cuánto tiempo estaremos, exactamente hasta dónde llegaremos, lo que estamos dispuestos a hacer y lo que no. Es una estupidez», ha afirmado en una rueda de prensa en el Pentágono junto a los generales.

«El presidente Trump se asegurará de que nuestros enemigos entiendan que iremos tan lejos como sea necesario para promover los intereses estadounidenses. Pero no somos tontos al respecto. No es necesario enviar a 200.000 personas allí y quedarse durante 20 años. Hemos demostrado que se pueden lograr objetivos que promueven los intereses estadounidenses sin ser tontos. Ahora bien, ¿seremos audaces? ¿Estamos dispuestos a ser decisivos? ¿Dedicamos meses y meses a planificar los efectos que queremos lograr? Desde luego. Pero no hay ninguna razón para decirles a ustedes, al enemigo, a cualquiera, lo que haremos o no haremos para alcanzar un objetivo. Luchamos para ganar. Luchamos para lograr los objetivos que el presidente de Estados Unidos ha establecido, y lo haremos sin complejos», ha insistido Hegseth.

En su intervención, el secretario de Guerra ha seguido en esa línea, admitiendo que EEUU está en guerra pero que ésta no será «una guerra eterna» como las de Irak o Afganistán. «Nosotros no empezamos la guerra, pero la vamos a terminar», dijo también pero sin explicar de qué manera la empezó Irán.