El bosque de banderas de la plaza Maidán ha crecido como un ecosistema vivo, orgánico, tomando jardines aledaños con pequeñas banderas de Ucrania y sus aliados, pero también con grandes insignias de las agrupaciones militares a las que pertenecían los caídos, casi todos militares, pero también voluntarios civiles, médicos y trabajadores humanitarios. La nieve caída durante semanas de frío infernal se fundía hoy y dejaba entrever las fotos de los que han dado su vida para que, cuantro años después, Ucrania siga existiendo.
Hasta allí han ido Volodimir Zelenski acompañado, en su ofrenda floral, por Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión, y António Costa, presidente del Consejo Europeo, posiblemente los aliados más consistentes del gobierno de Kiev en estos momentos. También han llegado a Kiev el presidente finlandés, Alexander Stubb, además de siete primeros ministros y cuatro ministros de Exteriores.
En su rueda de prensa en Kiev, Von der Leyen aseguró que Europa prepara un nuevo «paquete energético» de invierno valorado en 920 millones de euros para evitar una situación como la creada por los misiles rusos, que han tumbado toda la red de electricidad y una buena parte de la de calefacción en Ucrania. También aseguró que Ucrania «va por el buen camino» en su proceso de convertirse en nuevo socio de la Unión Europea.
Sobre el húngaro Viktor Orban y su maniobra para bloquear el préstamo de la UE a Ucrania, la presidenta de la Comisión dijo este martes: «La Unión Europea hará llegar a Ucrania el préstamo de 90.000 millones de euros (105.000 millones de dólares) de una forma u otra. Además, afirmó que la UE está pidiendo a Ucrania que acelere las reparaciones del oleoducto Druzhba, un conducto dañado por las bombas ucranianas, que resulta clave para llevar petróleo ruso hasta Hungría y Eslovaquia, precisamente los países más cercanos a Rusia de la UE que además han bloqueado el préstamo.
Ante ellos, Zelenski reiteró: «Es fundamental que hayamos comenzado a trabajar en los detalles de una garantía clave de seguridad geopolítica para Ucrania y para toda Europa, así como en una fecha clara para la adhesión de Ucrania a la Unión Europea. El año 2027 es muy importante para nosotros y espero que sea alcanzable«.
Zelenski invitó al presidente estadounidense Donald Trump a que visitara esa misma plaza. «Sólo entonces se puede entender de verdad de qué trata realmente esta guerra», dijo. En paralelo, los líderes del G7, entre ellos Donald Trump, reiteraron este martes «su apoyo inquebrantable a Ucrania». «Expresamos nuestro apoyo continuo a los esfuerzos realizados por el presidente Trump para alcanzar estos objetivos poniendo en marcha un proceso de paz y llevando a las partes a entablar conversaciones directas», declaran los mandatarios de Estados Unidos, Francia, el Reino Unido, Alemania, Italia, Canadá y Japón.
Zelenski reclamó también ante el Parlamento Europeo que la Unión fije una fecha concreta para la adhesión de su país, al considerar que esa garantía es clave para impedir que Rusia bloquee el futuro de Ucrania durante décadas. En un discurso telemático pronunciado en el cuarto aniversario de la invasión rusa, el mandatario agradeció el apoyo europeo, pero subrayó que la incorporación al bloque comunitario es también un instrumento diplomático en plena guerra. «No es solo un deseo, es una forma de evitar que Putin intente dividir Ucrania y Europa«, advirtió.
El presidente ucraniano defendió mantener la unidad transatlántica con Estados Unidos y sus aliados y reforzar las sanciones contra Moscú, incluida la eliminación total del petróleo ruso de los mercados europeos. Según afirmó, los ingresos energéticos siguen financiando la maquinaria de guerra del Kremlin.
En su intervención, Zelenski enmarcó el conflicto dentro de una confrontación más amplia entre democracias y regímenes autoritarios, y sostuvo que Rusia representa una amenaza estructural para la seguridad europea. Acusó al Kremlin de intentar destruir la libertad de sus vecinos y de haber seguido un patrón de agresiones desde Chechenia hasta Siria y Ucrania. «Putin es la guerra misma», afirmó, al tiempo que pidió a Europa mantenerse firme y demostrar que no aceptará la violencia ni la intimidación como instrumentos políticos.
