Ursula von der Leyen no llamó a Pedro Sánchez para trasladarle su apoyo tras las amenazas de «embargo» comercial de Donald Trump. Fuentes comunitarias confirman a EL MUNDO que «no hubo conversación telefónica» entre la presidenta de la Comisión Europea y el líder del Ejecutivo español. Sí se produjo un intercambio de mensajes, lo que supone un gesto sensiblemente menos potente que el que sí tuvieron el presidente del Consejo, António Costa, o el presidente francés, Emmanuel Macron, que en ambos casos sí hablaron con el español. O el que la propia alta funcionaria alemana sí ha tenido con otros dirigentes en el pasado. Con la danesa Mette Frederiksen, por ejemplo, en plena crisis de Groenlandia.
Pero es que, además, Von der Leyen trató de ocultar o al menos omitir públicamente cualquier tipo de contacto con Sánchez. Cuando la presidenta de la Comisión habla con un presidente o primer ministro en una situación de tensión o dificultad, a la conversación le sigue una publicación en redes sociales o incluso algún tipo de comunicado. El miércoles, sin embargo, no hubo nada. Silencio. Y sólo se conoció el intercambio cuando el presidente del Gobierno español lo apuntó en su perfil de X.
«Muy agradecido por las llamadas y mensajes de apoyo de Ursula von der Leyen, António Costa, Emmanuel Macron y otros líderes europeos», afirmó Sánchez. «Llamadas y mensajes«, recalcan fuentes comunitarias, y en ese segundo grupo es donde encaja el intercambio con la responsable del Ejecutivo comunitario. Además, desde el servicio de comunicación de la Comisión apenas se confirmó el intercambio con un escueto «la presidenta está en contacto con los líderes de todos los Estados miembro». Nada más.
Algo similar habría ocurrido asimismo con la presidenta del Parlamento Europeo. Roberta Metsola no publicó en ningún momento que hubiese tenido algún tipo de gesto de apoyo hacia Sánchez después de que Trump atacase a España y al líder del Ejecutivo. Pero el jueves, ante las críticas de los socialistas europeos, la responsable maltesa aseguró que sí se había comunicado con el español. De nuevo, un contacto omitido.
Y todo esto se produce, además, de manera paralela a la falta de apoyo que Sánchez ha recibido del conjunto de la Eurocámara. Durante la Conferencia de Presidentes que reúne en Bruselas a los líderes de los grupos parlamentarios antes de la sesión plenaria de Estrasburgo, los liberales de Renew propusieron para el pleno de la próxima semana un debate titulado «Amenazas y sanciones de Estados Unidos contra España». La propuesta obtuvo el respaldo inmediato de los socialistas, claro, así como de los grupos de izquierda. Pero la derecha, que es mayoría en el Parlamento Europeo con el Partido Popular a la cabeza, la rechazó.
El apoyo a Sánchez, por lo tanto, no ha sido tan abrumador como en un primer momento pareció y como Moncloa se encargó de trasladar. Ningún gran líder de la derecha ha salido públicamente en su defensa, y eso supone que una gran parte de la UE y de Europa no ha apoyado al presidente del Gobierno con intensidad. Incluidas Metsola y Von der Leyen, políticas ambas del Partido Popular Europeo. Sí lo hizo la Comisión Europea como institución, y hasta en dos ocasiones. No tanto al presidente como al país, porque lo que no se concibe es dejar a un Estado miembro sin el amparo necesario ante los ataques de, en este caso, Estados Unidos.
«La UE y Estados Unidos concluyeron el año pasado un importante acuerdo comercial. La Comisión Europea espera que Estados Unidos cumpla plenamente los compromisos asumidos en nuestra Declaración Conjunta. La Comisión garantizará que los intereses de la Unión Europea estén plenamente protegidos. Estamos en plena solidaridad con todos los Estados miembros y con todos sus ciudadanos y, a través de nuestra política comercial común, estamos preparados para actuar si es necesario para salvaguardar los intereses de la UE«, decía el texto. El mensaje fue contundente, sin duda.
Pero en la capital comunitaria hacen una distinción importante: el apoyo es sólo en el ámbito comercial. No se comparte el enfrentamiento directo de Sánchez con Trump ni las fuertes críticas del Gobierno a la Administración estadounidense por la guerra en Oriente Próximo. Ese no es el estilo habitual de la Comisión ni de la propia Von der Leyen, que siempre es muy cauta en todo a lo que a Estados Unidos se refiere y en sus declaraciones se ha limitado a criticar a Irán.
