Para disgusto de Donald Trump, Jimmy Kimmel ha vuelto este miércoles a la televisión estadounidense después de seis días de suspensión por sus comentarios sobre Charlie Kirk, el activista ultraconservador asesinado el 10 de septiembre. «No sé quién ha tenido unas 48 horas más raras, si el CEO de Tylenol —la marca de paracetamol a la que la Casa Blanca ha ‘culpado’ del autismo— o yo”, bromeó al inicio de Jimmy Kimmel Live!, en un arranque en el que combinó sátira y emoción, hizo una férrea defensa de la libertad de expresión, acusó al presidente de “no aguantar las bromas” y, al borde del llanto, aseguró que nunca tuvo la intención de frivolizar sobre la muerte del joven ultra.
«Nunca fue mi intención hacer bromas sobre el asesinato de un joven. No creo que haya nada gracioso en ello», aseguró Kimmel al borde del llanto, antes de añadir que «tampoco era mi intención culpar a un grupo específico de lo que fue, obviamente, el acto de una persona profundamente enferma. En realidad, lo que quería decir era lo contrario», señaló. «Entiendo que para algunos fue inoportuno o poco claro, o tal vez ambas cosas, y para quienes creen que señalé a alguien, entiendo por qué están molestos. Si la situación fuera al revés, es muy probable que me hubiera sentido igual», agregó el humorista.
El cómico agradeció todo el apoyo recibido en los últimos días, después de que la cadena ABC anunciase la suspensión de su programa, tras la presión de la Administración Trump: “Ha sido abrumador. He recibido mensajes de todo el mundo, incluso del hombre que me despidió de mi primer trabajo en la radio. ¡Hasta él quiso animarme!”, bromeó un Kimmel que, durante más de veinte minutos, repasó lo vivido desde la suspensión de su show.
También dedicó parte de su monólogo a denunciar lo que considera un burdo intento de censura desde la Casa Blanca. «Nuestro Gobierno no puede controlar lo que decimos o dejamos de decir en televisión. Si permitimos que se destruya la libertad de expresión, entonces tampoco tendremos un país libre. Así de simple”, advirtió antes de ir más allá y atacar directamente a Donald Trump: “El presidente de Estados Unidos ha dejado muy claro que quiere que me despidan a mí y a los cientos de personas que trabajan en este espacio. Nuestro líder, celebra que los ciudadanos estadounidenses se queden sin trabajo porque es incapaz de aguantar una broma”.
Kimmel, tras recordar que en otros países los cómicos acaban en la cárcel por satirizar a sus líderes, extendió su defensa sobre la libertad de expresión «a los periodistas» a los que Donald Trump «también demanda, intimida… Es fundamental que exista una prensa libre, y es una locura que no le estemos prestando más atención”, subrayó el cómico, que cerró el monólogo con un gesto solemne al recordar lo que hizo la viuda de Charlie Kirk durante el funeral del activista ultra: «El domingo, Erika Kirk perdonó al hombre que disparó contra su marido. Lo perdonó. Ese es el ejemplo que deberíamos seguir», finalizó su monólogo el presentador del late show, visiblemente emocionado y tratando de contener las lágrimas.
El pulso político con Trump y la cadena ABC
La vuelta de Kimmel se produce tras una suspensión que desató un enfrentamiento inédito entre la Casa Blanca y Disney, matriz de ABC. El presentador había afirmado en antena que los seguidores de Trump intentaban “hacer ver que el asesino de Kirk no era uno de los suyos” y acusó al presidente de querer sacar rédito político de la tragedia.
Sus palabras provocaron la reacción inmediata de Brendan Carr, el presidente de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC), que advirtió a las cadenas afiliadas de que podrían perder sus licencias si seguían emitiendo el programa: “Podemos hacerlo por las buenas o por las malas”, dijo. El anuncio derivó en que los grupos Nexstar y Sinclair, que controlan la emisión del programa Jimmy Kimmel Live! en sus canales locales, optase por retirarlo de su programación, lo que supuso un apagón en un 23% de los hogares del país.
Trump celebró la suspensión como si fuera una cancelación definitiva. “No puedo creer que ABC le devuelva el programa. Es otro brazo del Partido Demócrata y, hasta donde yo sé, eso sería una gran contribución ilegal de campaña”, escribió este martes en Truth Social, horas antes de la emisión del regreso.
Disney, sin embargo, decidió acortar la sanción y recuperar a Kimmel, en un gesto de desafío frente a las presiones políticas. En un contexto de creciente hostigamiento a medios y cómicos críticos con la administración, la reaparición del veterano presentador —que acumula casi 4.000 programas en 23 años— se ha convertido en un símbolo de resistencia.
“Lo importante no soy yo ni este show”, concluyó en su monólogo. “Lo importante es que podamos vivir en un país que permita que exista un programa como este”.
