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Los socios huyen ahora de Sánchez para no verse castigados en las elecciones

El Gobierno de Pedro Sánchez volvió a sentir su debilidad creciente en las Cortes Generales con dos de los socios nacionalistas que confiaron en el pasado en el presidente socialista. Junts refrendó su rechazo al decreto de vivienda y, por sorpresa, el PNV se situó en una abstención crítica que no fue el único gesto con el que Aitor Esteban alimentó ayer su paulatino distanciamiento de la «mayoría progresista» de la que huyen los nacionalistas vascos cuando se vislumbra el horizonte de las elecciones locales y forales de 2027. Para rematar su estrategia, Esteban teatralizó su enfado con Sánchez al anunciar la suspensión de una «reunión con Moncloa» hoy en Bilbao.

«No hay nada que justifique una falta de respeto de este calibre», quiso subrayar Esteban en una airada respuesta a un tuit del PSE-EE en el que combinaba la crítica política por el seguidismo del PNV a EH Bildu en la imposición del euskera con una imagen de Esteban generada por inteligencia artificial en la que se lanza sonriente a una piscina. El mensaje en redes sociales publicado por el equipo de Eneko Andueza provocó que Esteban suspendiera la reunión «con Moncloa» prevista para hoy en la sede de Sabin Etxea de Bilbao.

El último y sonado desencuentro entre Andueza y Esteban supera -como quiso remarcar el PNV- el ámbito doméstico vasco. Esteban anunció a primera hora de ayer su convicción de que había «agua en la piscina» para avanzar en la búsqueda de un acuerdo y los socialistas utilizaron la ironía y la citada imagen que provocó una explosión política. El presidente nacionalista reaccionó con el anuncio de la suspensión de una reunión discreta en la que Antonio Hernando ejercía de comisionado de Pedro Sánchez. Junto a él, estaba prevista la presencia de Eneko Andueza. Fuentes socialistas reconocieron que en el encuentro estaba previsto abordar la reforma del Estatuto de Gernika en la que participan los máximos responsables políticos de PNV, del PSE-EE y de EH Bildu.

Hernando asumió en otoño de 2025 el papel que hasta junio del pasado año ejercía Santos Cerdán. El ex secretario de Organización del PSOE acusado ahora de graves delitos de corrupción política era el encargado de engrasar las relaciones con los dos socios nacionalistas de Sánchez y de garantizar que el acuerdo que se alcanzara en Vitoria sobre un nuevo estatus vasco tendría el respaldo del PSOE para ser revalidado en el Congreso.

Pero Hernando, según fuentes nacionalistas, también estaba dispuesto a compartir con Esteban el empujón definitivo a la cesión de transferencias al Gobierno vasco que incluye la gestión del régimen económico de la Seguridad Social. Ni los guiños del PNV en Madrid y en Euskadi hacia el PP ni la suspensión de la cita con Hernando y Andueza alteran «la relación normal» con los nacionalistas, según fuentes de La Moncloa. El mensaje que se intentó trasladar desde Presidencia del Gobierno es que el tuit se enmarca en las «disputas» entre los dos partidos en Euskadi y se intentó rebajar trascendencia a la cita de Hernando con Esteban.

Mientras el líder del PNV desvelaba sus negociaciones con el enviado de Sánchez, la portavoz parlamentaria Maribel Vaquero alimentaba la debilidad del presidente socialista en las Cortes Generales. «¿Cómo pretende gobernar con una aritmética parlamentaria negativa?» Esta es la pregunta que lanzó ayer la portavoz de los nacionalistas vascos, Maribel Vaquero, tras anunciar la decisión de su grupo de abstenerse en la votación del decreto de vivienda.

Para el nacionalismo vasco el decreto adolecía de defectos de forma y de contenido. Ni se había negociado ni se había dialogado ni se habían tenido en cuenta las aportaciones de los grupos. El Gobierno, según Vaquero, ha adoptado la costumbre de gobernar por decreto ley dando la espalda a las formaciones parlamentarias. Además, la norma colisionaba, en su opinión, con la Ley de Vivienda poniendo de manifiesto sus «lagunas» y ahora, tras decaer, abre un panorama de inseguridad jurídica tanto para inquilinos como para propietarios. El PNV mantiene que un problema tan grave como el de la vivienda debe abordarse desde una «política integral» y no con medidas puntuales.

Junts esgrimió unos argumentos muy similares: no ha habido negociación; el Gobierno trata de chantajear con los decretos que no se pueden enmendar; la norma fomenta la inseguridad jurídica y restringirá aún más la oferta de vivienda y, además, está plagada de defectos que la harían inaplicable.

Los de Puigdemont rompieron con el Gobierno el pasado mes de octubre y desde entonces nada les ha hecho cambiar de opinión. Junts ha urgido ya claramente a Sánchez a convocar elecciones ante la evidencia de que no cuenta con apoyos parlamentarios. El PNV no ha llegado a tanto pero también se pregunta, y hoy mismo, se lo dirá al presidente a la cara, que no tiene respaldos para sostener la legislatura y en esas condiciones no se puede gobernar. Aitor Esteban y el lehendakari Pradales pretenden acelerar el traspaso de competencias como la Seguridad Social antes del parón veraniego.

De esta forma, el Ejecutivo añadió ayer a su propio enfrentamiento interno, la constatación pública de su agonía parlamentaria, puesta en evidencia con toda nitidez frente a uno de los problemas que con más dureza golpea a la ciudadanía: la política de vivienda.