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170 toneladas de piel y cartílago: los soldados de Putin reciben conservas baratas en lugar de carne

170 toneladas de piel y cartílago: los soldados de Putin reciben conservas baratas en lugar de carne

Un nuevo escándalo de corrupción sacude al Ministerio de Defensa ruso. Una investigación ha revelado que un contrato para suministrar 170 toneladas de alimentos enlatados destinados a las tropas desplegadas en Ucrania acabó proporcionando productos de muy baja calidad que apenas contenían carne, pese a haber sido adquiridos como alimentos de categoría "premium".

Los análisis realizados a las conservas detectaron la presencia de pieles molidas, cartílago, almidón y carragenina, mientras que el caso ha desembocado en una investigación por presuntos sobornos que afecta tanto a responsables militares como a directivos de la empresa suministradora.

Un contrato de 170 toneladas bajo sospecha

El contrato tenía una duración de dos años y estaba valorado en unos 700 millones de rublos (casi 8 millones de euros), según informó The Moscow Times. y Wiadomosci.

Los productos se vendieron como conservas de primera calidad para alimentar a los soldados rusos desplegados en Ucrania. Sin embargo, los análisis posteriores concluyeron que contenían una cantidad muy reducida de carne y estaban elaborados principalmente con subproductos como pieles, cartílago, almidón y carragenina.  

El caso afecta al coronel Viktor Tarazievich, responsable del departamento de alimentación del Ministerio de Defensa ruso, y a directivos de una fábrica de conservas, sospechosos de haber aceptado sobornos relacionados con la adjudicación del contrato.

Un precio muy superior al valor real

Las cifras reflejan la magnitud del supuesto fraude. Con ese importe de 700 millones de rublos y 170 toneladas de conservas, el coste superaba los 4.000 rublos por kilogramo, un precio muy por encima del valor de mercado de productos similares elaborados con carne de calidad. 

La investigación sostiene que el contenido real de las latas no justificaba en absoluto el precio abonado por el Ministerio de Defensa.

Problemas logísticos desde el inicio de la guerra

El escándalo llega en un contexto de dificultades logísticas que acompañan al ejército ruso prácticamente desde el comienzo de la invasión de Ucrania.

Durante los primeros meses de la guerra, las tropas dependían principalmente de raciones secas individuales. Posteriormente, el Ministerio de Defensa comenzó a recuperar las cocinas de campaña para servir comidas calientes más cerca del frente, una decisión motivada por los continuos problemas de abastecimiento.

Las derrotas sufridas en zonas como Izyum, el río Donets o Jersón pusieron de manifiesto las deficiencias del sistema logístico, que afectaron no solo al suministro de combustible y municiones, sino también a la alimentación de las tropas.

Un modelo de abastecimiento cuestionado

Antes de la invasión, buena parte de la alimentación militar era gestionada por empresas privadas contratadas por el Ministerio de Defensa.

Estas compañías preparaban las comidas en tiempos de paz y administraban los comedores de las bases militares, pero el sistema mostró importantes limitaciones cuando tuvo que adaptarse a una guerra prolongada.

Según el análisis publicado, durante el conflicto los controles de calidad se relajaron para agilizar las contrataciones y responder al aumento de la demanda, lo que habría facilitado la adjudicación de grandes contratos sin la supervisión habitual.

No es el primer caso de corrupción

El caso recuerda a otros escándalos recientes dentro del Ministerio de Defensa ruso. Entre ellos figura el del general Dmitry Bulgakov, antiguo viceministro responsable de logística hasta 2022, investigado por fraude relacionado con suministros militares y posteriormente condenado por participar presuntamente en la compra de alimentos de baja calidad a precios inflados.

Incluso años antes de la guerra de Ucrania ya habían trascendido episodios similares. Uno de los más conocidos afectó a una unidad militar del Lejano Oriente ruso, donde una investigación descubrió que se había utilizado comida para perros en un gulash servido a soldados.

Quejas habituales cerca del frente

Aunque las guarniciones alejadas de la línea de combate suelen recibir menús que cumplen los requisitos calóricos establecidos por el Ministerio de Defensa ruso, la situación cambia cerca del frente.

Durante estos años, numerosos soldados y corresponsales de guerra han denunciado la escasa variedad de las comidas, la ausencia de alimentos frescos, la recepción de conservas de calidad dudosa e incluso productos caducados.

Algunos militares también han asegurado que, en determinadas ocasiones, se han visto obligados a comprar comida con su propio dinero para complementar unas raciones diseñadas inicialmente para operaciones de corta duración y no para un conflicto que ya supera los cuatro años.

Una denuncia poco habitual

Uno de los aspectos más llamativos del caso es el origen de la denuncia. Según las informaciones publicadas, la investigación no comenzó tras las quejas de soldados o periodistas especializados, sino después de que mandos responsables del abastecimiento diario trasladaran sus sospechas a la fiscalía militar.

Ese hecho resulta inusual dentro de las Fuerzas Armadas rusas y podría reflejar tanto un creciente malestar entre los responsables logísticos desplegados en el frente como una mayor presión interna para perseguir los casos de corrupción relacionados con el esfuerzo bélico.

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