La frágil tregua en Líbano se encuentra bajo una máxima presión. Las Fuerzas Armadas de Irán han lanzado una severa advertencia a Israel, tras denunciar que sus tropas cometieron 84 violaciones al alto el fuego en un espacio de apenas 48 horas. Teherán ha amenazado con una "respuesta militar contundente" si los ataques no cesan de inmediato, un aviso que llega a las puertas de la firma de un esperado acuerdo de paz con Estados Unidos, prevista para este viernes en Suiza.
Casi en paralelo, el presidente estadounidense, Donald Trump, protagonizó ayer un inusual desencuentro público con su tradicional aliado, el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu. Durante la cumbre del G7 en Francia, Trump lanzó un reproche directo a las tácticas militares de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) en su campaña contra el partido-milicia chiíta Hezbolá.
A pesar de los esfuerzos diplomáticos en los despachos internacionales, la violencia en el terreno no da tregua. Informes de la Agencia Nacional de Noticias (ANN) libanesa confirmaron que al menos cuatro personas murieron este martes tras una serie de ataques israelíes con drones en la región sureña de Nabatieh, concretamente en las localidades de Mifdoun y Choukin. Los impactos afectaron a tres vehículos civiles en movimiento, lo que obligó a una intervención de urgencia de la Cruz Roja Libanesa y los servicios de Defensa Civil para recuperar los cuerpos y atender a los heridos, añade EFE.
Combatientes de Hezbolá, por su partem, también lanzaron al menos diez cohetes contra las fuerzas israelíes en las inmediaciones de Kfar Tebnit, expone la televisión qatarí Al Jazeera.
Según los últimos datos del Ministerio de Salud del Líbano, la campaña militar israelí -iniciada en este frente el pasado 2 de marzo- ya se ha cobrado la vida de 3.826 personas y ha dejado 11.851 heridos.
"No es necesario derribar un edificio de apartamentos"
En declaraciones que reflejan la creciente impaciencia de la Casa Blanca, Trump calificó ayer desde los Alpes franceses de innecesario el bombardeo generalizado de zonas residenciales en la búsqueda de combatientes.
"Se ha matado a demasiada gente. No tienes que derribar un edificio de apartamentos cada vez que buscas a alguien, porque hay mucha gente en esos edificios y no todos son de Hezbolá", afirmó el mandatario estadounidense. Trump añadió que Israel lleva combatiendo a la milicia proiraní "demasiado tiempo" y exigió a Netanyahu ser "más responsable" con respecto al Líbano.
"Sin nosotros, sin Estados Unidos, no habría Israel. Conmigo no habría Israel, porque ningún otro presidente estuvo dispuesto a hacer lo que yo hice", remarcó Trump, recordando el peso de su apoyo político histórico justo antes de exigir mayor contención en el frente libanés.
El malestar de Washington coincide con las quejas privadas de altos cargos israelíes sobre el acercamiento de Trump a Teherán. El presidente de EE. UU. ha expresado en los últimos días su temor a que las incursiones sobre Beirut y el sur del Líbano dinamiten el pacto que ha negociado con el Gobierno iraní.
Las declaraciones de Trump en el G7 exponen una paradoja fundamental: el presidente de EEUU busca consolidar un gran triunfo diplomático con Irán, pero su estrategia choca frontalmente con los objetivos militares de su principal aliado en la región. Para Teherán, el cese total de las hostilidades israelíes en el Líbano es una condición innegociable para firmar el memorando este viernes en Suiza.
Aunque el reproche de Trump a Netanyahu ha sido publicitado de forma oficial por las cuentas de la Casa Blanca, los analistas dudan de que esto se traduzca en un cambio real de la política de asistencia militar a Israel. Mientras Tel Aviv insista en que Hezbolá utiliza a la población como "escudos humanos" y mantenga sus operaciones, la tregua corre el riesgo de saltar por los aires antes de que el papel del acuerdo llegue a firmarse.
En qué punto están los contactos
Las próximas horas serán determinantes para ver si el eje Washington-Teherán logra frenar la dinámica de combate en el sur del Líbano o si la región se desliza hacia una nueva confrontación directa.
Mientras, el Ministerio de Asuntos Exteriores suizo avanza el escenario de la esperanza: la ceremonia de firma del buscado acuerdo tendrá lugar en el complejo turístico de Burgenstock, cerca de Lucerna. Se supone que pondrá fin a la guerra iniciada por Israel y EEUU el 28 de febrero pasado.
El vicepresidente estadounidense, JD Vance, ha afirmado esta madrugada que Irán podría acceder a "beneficios reales" en virtud del convenio "si se comporta correctamente", es decir, si no adquiere un arma nuclear, mantiene abierto el estrecho de Ormuz y deja de financiar a grupos armados. Y sobre el dinero de compensación, un punto muy polémico, el número dos de Trump declaró igualmente que no provendría de los contribuyentes estadounidenses, sino de países del golfo Pérsico.
Por lo filtrado hasta ahora, se espera que el acuerdo permita a Irán vender petróleo libremente durante un período de negociación de 60 días, al tiempo que abre la puerta a un alivio más amplio de las sanciones, el acceso a fondos congelados y un posible fondo de inversión para la reconstrucción de 300.000 millones de dólares si se alcanza un acuerdo nuclear definitivo. Los críticos argumentan que, tras romper el acuerdo nuclear de 2015 -pactado por todo Occidente- durante su primer mandato, Trump está siguiendo la misma estrategia: descongelar fondos a cambio de concesiones nucleares; incluso podría ir un paso más allá con el fondo de reconstrucción, sostienen fuentes conocedoras del proceso al digital Axios.