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Alcaraz se pierde en Shanghai y cae en tercera ronda ante Bergs

Alcaraz se pierde en Shanghai y cae en tercera ronda ante Bergs

«¿Qué acaba de pasar?», se preguntaba Zizou Bergs, el tenista número 39 del mundo, después de eliminar este lunes a Carlos Alcaraz en la tercera ronda del Masters 1000 de Shanghai. Era una incógnita para él, que nunca había derrotado a un top 5. También lo era para el español, que desde que saltó a la pista central del Qizhong Forest Sports City Arena pareció confundido. El saque de su rival, sus movimientos, el bote de la pelota: nada cuadraba. «No puedo jugar así. Una bola que va así y me bota así... No lo entiendo», confesaba a su equipo.

Hubo un rato de desesperación para Alcaraz, aunque al final aceptó lo que estaba pasando: no estaba teniendo el día. Perdió por 7-5 y 7-6 (4) en apenas dos horas de juego, saludó al público y se marchó sin más, sin quemarse en exceso, consciente de que a veces las cosas simplemente no salen.

Tenía muchas cosas en contra, pero sobre todo falló su propio juego. Inseguro con el saque, concediendo demasiados puntos con el segundo servicio, nunca ajustó lo suficiente su derecha como para intimidar a Bergs. En una pista rapidísima, más que nunca, el belga confirmó que es un excelente sacador y nunca concedió ritmo al español, que, punto a punto, se fue ahogando en sus dudas.

Así suelen ser sus desvelos: una superficie donde la pelota vuela, un rival que pega con fuerza y muy poco margen para desplegar su magia. En el primer set, Alcaraz estuvo lo bastante desorientado como para conceder dos breaks. En el segundo lo intentó todo para remontar, pero no le salió. Con 6-5 en contra y Bergs al servicio, aprovechó los nervios del belga para forzar el tie-break y encender al público. Creció la esperanza en Shanghai, aunque duró poco. Bergs recuperó su solidez al saque para llevarse la victoria y sumergir a Alcaraz en otra de las muchas sensaciones olvidadas.

Tres nuevas oportunidades

Desde el regreso de su lesión, el hoy número tres del mundo sólo había sufrido una derrota, en cuartos de final del US Open, ante Ben Shelton, y fue muy diferente. Entonces pudo culpar a la inactividad -y a la noche también, pues se jugó de madrugada-, pero esta vez ya no. Ante Bergs no le faltó ritmo, ni potencia, le faltaron soluciones para escapar de un laberinto complejo.

En todo caso, nada que merezca más que unos días grises. En el próximo torneo, el Masters 1000 de París, que empieza el 2 de noviembre, Alcaraz tendrá una nueva oportunidad para reinar en una pista muy rápida y luego llegarán las ATP Finals y la Copa Davis. Nunca ha levantado ninguno de esos tres trofeos, así que la motivación no tiene por qué resentirse. A nivel práctico, eso sí, la derrota de Alcaraz -sumada a la baja de Jannik Sinner- confirma que Alexander Zverev acabará seguro el año como número uno del ranking mundial, un éxito que ya tenía casi asegurado.


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