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Algún día despertaremos de la pesadilla de Messi, pero no será hoy

Algún día despertaremos de la pesadilla de Messi, pero no será hoy

Pensé que era una pesadilla. Que no podía estar una noche de junio de 2026, a las tres y pico de la madrugada, pidiendo una roja para Messi o buscando un mal gesto en las manos del portero para convencerme de que el monstruo no estaba ahí. Nadie respondía en los chats mientras caían a plomo los martillazos de Lionel y cada minuto se acercaba más el debut de Cristiano Ronaldo. Me vi abandonado en la noche clandestina y quizá hasta se me escapó la concesión de un «¡madre mía!», ahogada por el rugir del camión de la basura. Puede que me alegrara de haberme quedado a ver todo aquello. Nunca lo reconoceré a la luz del día.

Como supuse que el único despierto debía ser un argentino, le escribí al compañero Manuel: «Hubiera preferido un comienzo de perfil más bajo, menos goles de Messi y más pleito de De Paul». Horas antes se había decepcionado porque el empate frente a Cabo Verde, en hora punta de la redacción, se recibiese con más ironía que desolación. Ahora, con el viento del favoritismo soplando como un huracán en el culo, ¿hubiera preferido a Vozinha sobre el hijo de Zidane? Afirma que habría dado igual.

Por ahí quizá se explica el arranque del torneo. De Paul abroncó a Nico Paz por jugar de puntillitas y no meter la pierna con 3 a 0. No sabemos si fue intensidad sincera o un episodio antropológico de envidia entre guapos. Aquí, mientras, un cierto sector periodístico lleva semanas ridiculizando el Mundial, sus horarios, sus sedes, sus 48 equipos y hasta a sus oyentes/lectores/espectadores que sí se emocionan con los detalles más pequeños del evento. Son los mismos que exigen a los futbolistas que vayan con los ojos inyectados en sangre contra el portero isleño y cuarentón. Todo a la vez no se puede.

Es otra rutina mundialista. Los adictos a la dopamina, que sólo se excitan con un Madrid-Barça semanal, desprecian al friki. Les perdonaremos, qué remedio. Si se perdieron ese «el terrorismo se llevó a su padre, el terrorismo secuestró a su hermano» que gritó David Fer en DAZN con el gol de Aymen Hussein contra Noruega, peor para ellos. Y los campos, hasta la bandera. God Bless America.

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