Al Atlético ya se le está poniendo cara de equipo grande. Los rojiblancos se han olvidado del Pupas, como recordó Manolo González en la previa, y son una entidad que ejerce la autoridad tanto en los despachos como en el césped. Los rivales, cada vez, se le rebelan menos. Le esperan, porque le temen, y porque a Simeone parece que se la ha olvidado ya esto del unocerismo, del bloque bajo y de jugar puramente a la contra. O no, porque con ese resultado se llevó la victoria de Barcelona. [Narración y estadísticas, 0-1]
El deseo de ambos equipos era opuesto a sus dinámicas. Tras cuatro victorias consecutivas, los rojiblancos buscaban la quinta seguida en esta serie de partidos cada tres días durante dos semanas. De ahí los cuatro cambios en el once inicial. Mientras que los pericos buscaban su primera victoria en los últimos cuatro choques. Diferentes necesidades para diferentes estilos. Baena quiso lo primero y contra su calidad poco se puede hacer.
En el RCD Stadium las disposiciones eran meridianas desde el inicio. Balón por abajo y paciencia por parte de los rojiblancos y pelotazos a Roberto y segundas jugadas por parte de los pericos. Se puede ganar así, la antigua Premier hizo un arte de ello, pero en el fútbol actual se suelen perder muchas posibilidades si el balón sobrevuela el medio campo. Como los grandes también, los de Simeone esperaron que el duelo cayera por su propio peso.
Y por poco encuentran el primero en una jugada aislada que Giuliano marró ante Fortuño. Pero también hay sustos como el córner que sacó rápido Bryan y que terminó en un centro que falló Roberto de cabeza casi en área pequeña o el disparo de Cabrera que se estrelló en el larguero de Oblak. Las ocasiones, no obstante, eran principalmente rojiblancas. David también desperdició un par de ellas y Kang-In tuvo un par de disparos que se fueron por poco.
Quiso Simeone agarrar la segunda parte antes de que la siesta se les complicara. Metió a Grimaldo por el canterano Dani Martínez y a Julián por un Lookman que no termina de encontrarse. Un córner del lateral se paseó por el área pequeña sin que nadie metiera la punterita. Aviso para navegantes con los golpes francos del ex del Leverkusen. El tercer cambio rojiblanco fue por la lógica precaución que exige Barrios, uno de los mejores jugadores rojiblancos, pero también uno de los más frágiles. Por el canterano salió Llorente que reventó el larguero de Fortuño casi en el primer balón que tocó.
Baena nunca duerme
Los minutos iban pasando y con ellos las urgencias y las precipitaciones. Simeone agotó los cambios antes del minuto 70, pero el gol no terminaba de llegar. También a los grandes se les atragantan los bloques bajos y los pequeños juegan con esos nervios para jugárselo todo a los últimos minutos del duelo. De hecho los pericos igualaron en intensidad a los rojiblancos y su disciplina defensiva seguía intacta.
Para sorpresa y alegría, Manolo González recurría a Javi Puado para la delantera. Volvía el capitán perico tras su rotura de ligamento cruzado. Pero el que sí consiguió dar una alegría a su entrenador fue Alex Baena. El renovado futbolista de Roquetas enganchó un derechazo desde la frontal para adelantar a un Atlético al que casi se le atraganta la siesta. Es lo que tiene contar con un banquillo repleto de campeones del mundo. Oblak, no lo es, pero como si lo fuera. Su parada en el último minuto de partido fue monumental.