"Donald Trump va camino de unirse a los peores depredadores de la libertad de prensa del mundo", denuncia Reporteros Sin Fronteras (RSF). Sostiene la organización internacional que el presidente de Estados Unidos "ha recrudecido la guerra contra la prensa", "infligiendo graves ataques al acceso a información fiable en todo el mundo". A eso le suma las "difamaciones" y "agresividad" contra los reporteros, recurrentes, cuando se le pregunta lo que no le gusta. Pues de eso vamos a hablar, porque esta noche se ha vuelto a producir otro choque impensable en la Casa Blanca antes de la era trumpista.
Esta madrugada, durante un encuentro en el Despacho Oval, el mandatario increpó repetidamente a la corresponsal sénior de la CNN en su Administración, Kristen Holmes, exigiéndole que guardara silencio y calificándola de "ruidosa" y de difundir "noticias falsas". Horas después, el equipo de asesores presidenciales intensificaron el enfrentamiento al dirigir ataques de índole personal contra la periodista, llegando a involucrar directamente a sus hijos en las redes sociales, lo que ha provocado el rechazo inmediato de la cadena y del gremio periodístico.
El incidente tuvo lugar durante un acto oficial en el que el magnate recibía a Ryder Williams, un socorrista de 16 años reconocido por haber rescatado a un niño de diez años atrapado por el oleaje. Pese al carácter amable del evento, la ronda habitual de preguntas derivó hacia la actualidad política, como siempre pasa. Holmes trasladó al presidente una pregunta acerca de unas declaraciones realizadas el día anterior por el senador demócrata por Georgia, Jon Ossoff. El legislador había criticado a Trump afirmando que prefería "construir su salón de baile y viajar con Natalie [Harp] antes que hacer su trabajo como presidente", en alusión a la asistente ejecutiva del mandatario, Natalie Harp, figura habitual de su círculo cercano.
Trump despachó la cuestión descalificando al senador de la oposición, a quien definió como un "doble de Pee-wee Herman" (el personaje de cine de comportamiento infantiloide), y defendió las obras de su salón con los argumentos de costumbre (la seguridad nacional).
Posteriormente, cuando la reportera intentó formular nuevas preguntas sobre política exterior, relativas a las relaciones con Corea del Norte y las maniobras militares conjuntas con el Sur que Trump ha ordenado rebajar para no enemistarse con su vecino, el mandatario la interrumpió de forma tajante. "Silencio, silencio. Cállate. Eres muy irrespetuosa delante de este joven. ¿No le parece irrespetuosa? Él lo entiende. ¿Con quién estás?", le reprochó el republicano.
Al responder la periodista que pertenecía a la cadena CNN -lo que ya debería saber porque hablamos de una reportera de referencia- el presidente replicó: "Fake news. Eres una persona ruidosa y escandalosa. ¡Cállate! Eres una falsa reportera y reportas noticias falsas".
No contentos con eso...
Pero es que la confrontación dialéctica no terminó en el Despacho Oval. El equipo de comunicación de respuesta rápida de la presidencia (la cuenta @rapidresponse47) difundió el fragmento en la red social X, tachando a Holmes de "vergüenza humillante para su supuesta profesión" por introducir preguntas espinosas en un acto blanco, de lucimiento.
Poco después, la misma cuenta oficial publicó un segundo mensaje dirigido a la informadora y que fue el que desató una fuerte controversia por aludir a su vida familiar, directamente. "Algún día, tus hijos se toparán con tu pregunta repugnante e inhumana. Sentirán náuseas y vergüenza de tener una madre tan insensible y vengativa", rezaba la publicación.
La cadena CNN emitió de seguido un comunicado oficial en el que defendió la profesionalidad de su corresponsal y condenó la escalada retórica del ejecutivo estadounidense. "Kristen Holmes es una de las periodistas más respetadas y consolidadas de las que cubren la Casa Blanca. Esta tarde hizo su trabajo y planteó al presidente de Estados Unidos una pregunta difícil, pertinente y de interés público en nombre de la ciudadanía estadounidense", expone.
El canal de noticias subrayó que "los cargos públicos tienen el derecho de discrepar de las coberturas informativas, pero los ataques personales contra periodistas por formular preguntas están por debajo de la dignidad del cargo y contradicen los principios de la libertad de prensa", palabras muy aplaudidas en redes por la inmensa mayoría de los corresponsales en la Casa Blanca. Para ellos, es inadmisible que desde canales gubernamentales se instrumentalice a la familia y a los hijos de una informadora para desacreditar su ejercicio profesional.
El choque con Holmes se inscribe en una estrategia recurrente de confrontación de Donald Trump con los medios de comunicación y, de manera particular, con las mujeres periodistas que realizan coberturas críticas sobre su administración. Analistas nacionales destacan que el uso de cuentas institucionales en redes sociales para difundir agravios personales marca un nuevo grado de polarización en las relaciones entre el Ala Oeste y la prensa acreditada, transformando tensiones habituales en las ruedas de prensa en ataques directos fuera de los cauces diplomáticos tradicionales.
Y a todo esto, Corea
En la tensa comparecencia, Trump acabó refiriéndose a las Coreas, pero a su manera. Aseguró que el líder norcoreano, Kim Jong-un, respondió a unos mensajes para dialogar que él le ha enviado y que los intercambios son "muy positivos".
Al ser preguntado en el Despacho sobre por qué Kim no le ha respondido públicamente tras el mensaje que publicó el domingo en redes informando de que el Pentágono reducirá la escala de las maniobras militares entre Seúl y Washington porque envían un mensaje inadecuado a un país que consideró que ha sido "respetuoso" durante sus mandatos, Trump se limitó a decir que el líder norcoreano "lo ha hecho", sin ofrecer más detalles. Según EFE, cuando se le preguntó cómo están siendo esos intercambios, el magnate simplemente añadió que "muy positivos".
Trump se reunió en tres ocasiones con Kim para tratar de lograr un acuerdo para desnuclearizar la península, pero abandonó las negociaciones de manera abrupta al considerar insuficiente la oferta de Pionyang, algo que según los expertos ha podido incrementar enormemente la desconfianza del régimen norcoreano, ahora muy próximo a Rusia. Durante su primer mandato (2017-2021), Trump ordenó incluso suspender las maniobras militares estivales de Seúl y Washington para favorecer el diálogo con Pionyang.