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¿Cómo cambiará España jugando casi sin extremos? "Hay que ser asimétricos"

¿Cómo cambiará España jugando casi sin extremos? "Hay que ser asimétricos"

Esta España candidata a ganar el Mundial (aún lo es, pese a las dudas) explotó ahora justo hace dos años, en la Eurocopa. Se presentó como un equipo joven, dinámico, divertido y arrollador, ganando los siete partidos del torneo y despachando a, por este orden, Croacia, Italia, Albania, Georgia, Alemania, Francia e Inglaterra. Ese equipo hoy no está, en parte porque muchos de sus hombres clave han llegado justos de forma y en parte porque su ADN, los extremos rapidísimos, verticales, no están.

Así lo dicen los números. España, en estos tres primeros partidos del Mundial, ha tenido un 64,7% de posesión, significativamente superior a la media que hizo en la Eurocopa (58,1%). En Alemania no tenía tanto el balón porque no lo necesitaba. Lo robaba y enseguida corría. En pocos toques ya estaba en la portería contraria. Esto se ve claramente en la estadística de los pases por partido. En la Eurocopa firmó 584 pases de media, mientras que aquí acumula ya 730. Es la más precisa en la entrega (92%), pero es evidente que necesita manosear más el balón para acercarse al área.

Si en el verano donde se proclamó campeona de Europa sobrepasó los dos goles por partido (2,1) aquí presenta un 1,6 endulzado por la goleada en apenas 20 minutos a Arabia. La realidad muestra que le cuesta hacer gol pese a que remata una media de 18,3 veces por partido. Eso sí, de esas 18 veces, apenas cinco ven portería. España es, pues, a la vista está, menos vertical, menos vertiginosa, necesita más de una versión que tampoco es realmente nueva.

Esa versión, donde tiene más balón, donde juega más despacio, se ha venido amasando esta temporada ante las ausencias casi perennes de Lamine y de Nico. Es un equipo, a cambio, más fiable, al que resulta más complejo hacerle ocasiones de gol. De hecho, sólo España y México se mantienen sin goles en contra en el torneo, y Unai Simón está a un paso de igualar dos rachas increíbles: con sus 429 minutos sin encajar gol en un Mundial, está a 48 minutos de batir el récord nacional (Casillas, 477) pero también el récord mundial absoluto de un portero sin que le metan gol en una Copa del Mundo, en poder del italiano Zenga, que estuvo 517 minutos. Si España, en el minuto 88 del partido de dieciseisavos (contra Austria, el próximo jueves a las 21.00 hora española en Los Ángeles) sigue sin encajar gol, ambas marcas serán del capitán del equipo.

En resumen: ante la falta de Nico, Yeremy y Víctor Muñoz, ante la sola presencia de Lamine, y no al 100%, ¿qué hacer? Varios entrenadores en activo han opinado para la elaboración de este reportaje, pero han pedido no ser citados porque, entienden, Luis de la Fuente podría «interpretarlo mal, porque seguro que él mejor que nadie sabe cómo enfocar esta situación».

«Una de las opciones es, como ya está haciendo en cierto modo, jugar de manera más asimétrica, dejando a Lamine donde está y, en la otra banda, metiendo por dentro a quien juegue, en este caso Baena, para darle profundidad con Cucurella», cuenta uno de estos técnicos. Otro ofrece más soluciones: «Se puede hacer algo parecido a lo que hace Colombia, y que lo vimos contra Portugal. Para no someter a James a mucho desgaste, para que esté en la base de la jugada y en el último pase, juega con dos delanteros. Uno de ellos, Luis Díaz, tirado a la izquierda, y Córdoba más centrado. Luis Díaz deja quieto a su lateral, el izquierdo, y el derecho tiene toda la banda para él buscando la profundidad».

Centrar la posición de Lamine, visto que no está al 100% físicamente, sería otra variante táctica, pero ninguno de los consultados la contempla analizado el historial previo de Luis De la Fuente. «No tiene pinta de que lo vaya a hacer, pero sería una opción. Lamine, si no tiene esa verticalidad por la lesión, es un chico cuyo talento le permitiría jugar por el medio, buscando último pase, disparo desde lejos o, según sale de un regate, enfilar portería», analiza otro de los entrenadores consultados.

«El primer día Ferran Torres jugó en banda, pero igual se puede jugar con dos delanteros, dejando las bandas para los laterales, creando ahí una posición de mediapunta», insiste un tercer técnico. «Tal y como está la cosa, el equipo puede encontrar la verticalidad con los laterales», analiza Mario Suárez, comentarista de TVE y ESPN. «Al margen de los laterales, los jugadores más verticales que tiene España ahora mismo son Ferran y Dani Olmo, y ahí hay una cuestión importante: ¿Los pones de inicio o te los guardas, al menos a uno, para intentar cambiar el partido si las cosas no están saliendo bien? Olmo no es rápido, pero sí vertical, porque se gira rapidísimo, tiene último pase, enseguida mira a portería...», insiste el ex jugador del Atlético de Madrid.

En lo que todos coinciden es en esto: «España va a tener que dar más pases, tener más balón para llegar al gol salvo que surja un pase largo de Laporte o Cubarsí o una genialidad de Lamine, que eso siempre estará», insiste Mario, que cierra: «Cuando no tienes a los extremos, ganas más control por dentro, más asociaciones, más juego interior, pero creo que tenemos que tratar de encontrar esa verticalidad con otras situaciones. Olmo, los laterales y Ferran».


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