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Cómo impedir que Pogacar gane su quinto Tour: entrenamientos con IA, la rivalidad con Vingegaard y el elemento Seixas

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«No quiero en mi bote a ninguno que no tenga miedo a la ballena». Inaugura la luminosa Barcelona el Tour 2026 como si el pelotón fuera el Pequod de Moby Dick, entre el respeto, la obsesión, el temor y la admiración a esa ballena blanca que es Tadej Pogacar, peinado de estreno a lo Eminem para la ocasión, pues lo merece: a sus 27 años puede alcanzar la cima, la quinta corona en París, igualando a los dioses del ciclismo, a Jacques Anquetil, Eddy Merckx, Bernard Hinault y Miguel Indurain, bien enterrado ya el recuerdo los siete de Lance Armstrong. Pogacar sería el más joven del quinteto en conseguirlo.

El hastío que emanaba hace un año, cuando finiquitó la cuarta conquista, entre el aburrimiento y el agobio, parece ahora en el esloveno ambición renovada. No sólo por el hito histórico al alcance, también porque sus oponentes, pese a la evidente superioridad, no dejan de amenazar. Lo hace Jonas Vingegaard, legendaria rivalidad, desde sus aplastantes victorias en la Vuelta y el reciente Giro (ha sido primero o segundo en las últimas ocho grandes que ha disputado), que fue más para él casi una puesta a punto. Sólo Merckx (1972-73), Hinault (1982-83) y Chris Froome (2017-18) -ayer anunció oficialmente su retirada- han conquistado las tres grandes de carrerilla, ese es su desafío.

Lo hace el terco Remco Evenepoel, que se dejó kilos por el camino para afrontar las altas cumbres que parecen un muro infranqueable a sus características. Lo hacen otros fuori classe como Florian Lipowitz (tercero en 2025) o Juan Ayuso, ahora con un equipazo, el Lidl-Trek, a su total servicio. Y, sobre todo, lo hace un niño de 19 años que es lo mejor que le podía haber pasado a Pogacar en su carrera, el fenómeno que viene y ya está aquí, el francés que intimida su reinado.

Y ahí, en la amenaza, se crece Tadej. Paul Seixas acapara miradas e incógnitas. En el fondo, nadie cree que será capaz de resistir en su debut. Es el ciclista más joven que participará en la Grande Boucle desde 1937. Un francés no gana el Tour desde hace 41 años (Bernard Hinault, 1985), y pasaron nueve desde que uno subiera al podio (Romain Bardet, 3º en 2017). Seixas, vencedor en el País Vasco y la Flecha Valona, sufrió una caída en el pasado Tour Auvergne-Rhône-Alpes. «Quiero ganar, pero es la primera vez que corro el Tour y no sabemos a qué nivel voy a estar», asegura.

"16 días de competición"

La cuestión no es si Pogacar, que no aparcó sus aventuras en las clásicas en el invierno, ganará el quinto Tour. «Sólo tengo 16 días de competición esta temporada (13 victorias, su única derrota llegó ante Van Aert en la París-Roubaix) pero han sido muy buenos. Los kilómetros de entrenamiento también cuentan, y de esos he acumulado muchos», cuenta quien siguió explorando sus límites ayudado por la ciencia y el gimnasio ("he seguido yendo después de las clásicas"), las concentraciones en Sierra Nevada y Mónaco y la Inteligencia Artificial, el nuevo arma de los equipos de elite. Según desvelaba Jeroen Swart, jefe de rendimiento de UAE, en una entrevista en Cyclingnews, los programas cruzan métricas de la frecuencia cardíaca (también en reposo), el sueño, los medidores de potencia de las bicicletas, los análisis de sangre, los sensores que miden la temperatura del ciclista, los cuestionarios de bienestar y hasta "los comentarios subjetivos de los entrenadores" para "generar informes integrados exhaustivos mensualmente".

Así que la cuestión es en qué escenario podría perder el Tour, casi olvidadas ya sus derrotas ante Vingegaard y el Visma en 2022 y 2023. Es el mejor en todos los terrenos, no hay equipo como el UAE y, desde siempre, parece tener un don para esquivar la fatalidad, las caídas, las lesiones, las enfermedades... «Es cuestión más de que haya corredores a un nivel lo suficientemente cerca para poder batirle. Y después que haya equipos compactos y fuertes: ahí es donde se puede intentar ir contra él. Pero, si está en su mejor versión, como hemos visto durante la temporada, es realmente difícil poder batirlo», se resigna un veterano como Carlos Verona, el español, de los 11 que parten este sábado, con más Tours a sus espaldas: será el sexto del madrileño. «Todo el mundo es accesible, pero estos últimos años ha demostrado que ser el claro favorito. Eso tenemos que usarlo, entre comillas, a nuestro beneficio: ellos quien llevan a responsabilidad, quienes controlen, quienes se desgaste», admite su ex compañero y ahora rival Ayuso.

El recorrido tiende a posponer la gran batalla para la última semana, donde llegaran los Alpes. Será un comienzo eléctrico en Cataluña con la contrarreloj por equipos en su nuevo y atractivo formato -cada ciclista recibirá su propio tiempo para la general- y un domingo con el desenlace en Montjuic tras tres ascensiones. El lunes con final en Les Angles tras cruzar Andorra. Los Pirineos y el Tourmalet el jueves. Etapas para sprinters y escapadas, salpicadas con otras que pueden ser clave como la de Le Lioran (martes 14) hasta los últimos días, un encadenado de Vosgos, contrarreloj y Alpes, con los dos finales seguidos en L'Alpe D'Huez como fin de fiesta.