De la pocha de Sudáfrica al Mario Kart online, TikTok y una consola antigua en 2026: así ha cambiado la convivencia de la selección
En el verano de 2010, la selección española de Casillas, Xavi, Ramos o Villa mataba las horas alrededor de una mesa. En 2026, las mata delante de una pantalla. No porque haya dejado de convivir, sino porque lo hace de otra manera. Son un reflejo de una sociedad que también ha cambiado su forma de interaccionar. La 'Generación Tiktok' pasa el tiempo entre las consolas portátiles, los juegos online y redes sociales. Ríen, se vacilan, se pican y hablan, pero con una pantalla en el medio. ¿El resultado? Otra final de un Mundial.
La habitación de Capdevila era el estadio central de los torneos de pocha, el famoso juego de cartas al que jugaban los internacionales en Sudáfrica, siempre con Casillas y Villa como principales participantes. La música la ponía Sergio Ramos mientras Puyol, en un Excel, anotaba los resultados de todos para la porra del Mundial. Estas semanas en Estados Unidos la realidad ha sido algo diferente. No hay porra, sigue habiendo música y las cartas se han sustituido por las pantallas.
La selección lleva 48 días conviviendo desde que se concentrara en Las Rozas el pasado 30 de mayo. Encerrados entre hoteles, aviones y autobuses sin que haya sucedido un solo conflicto interno, con la tecnología, bien utilizada, y con la mano ancha de Luis de la Fuente como principales aliados. Hay una escena que se ha repetido estas semanas. Un viaje en avión y la mayoría de futbolistas con la consola Nintendo Switch en las manos compartiendo la misma partida, cada uno mirando a su pantalla. Borja Iglesias, Porro, Cucurella, Unai Simón, Olmo, Fabián... Hablan, se gritan, discuten y se parten de risa compitiendo al Mario Kart, el videojuego de coches. Piensen en sus primos o sobrinos pequeños durante una reunión familiar. La selección es el reflejo de la sociedad.
La premonición de Borja Iglesias con el videojuego de 2010
Y no se equivoquen. No utilizan la consola para aislarse, sino para relacionarse. «Me llevo la Nintendo para jugar al Mario Kart con los demás», avisaba Borja antes de viajar al Mundial. Además de esa, el delantero del Celta también se ha traído a Estados Unidos la Play Station 3, una consola antigua, de hace 20 años, pero que sirve a los internacionales para una curiosidad: jugar al videojuego oficial del Mundial de Sudáfrica 2010 en cada sala común de los hoteles de este torneo. Una suerte de premonición que le ha salido bien al atacante gallego y al equipo, que se junta casi todos los días para jugar algunos partidos virtuales con Xavi, Iniesta, Ramos o Villa, ídolos de sus infancias. «Sirve para interactuar con los compañeros, jugamos mucho. Yo solo no juego casi nunca», admite Dani Olmo.
Parchís, series...
Y no solo de videojuegos van los ratos libres de la selección. El clásico parchís sigue siendo uno de los juegos de mesa que engancha a los internacionales, con Olmo y Unai Simón casi siempre entre los participantes. Eso sí, olvídense de la tabla de madera, eso ya es cosa del pasado. Ahora el parchís se juegan en la tablet, el dado se lanza pulsando con el dedo y las fichas se mueven automáticamente, no hay trampa posible. En las pantallas, algunos también juegan al ajedrez online, otros ven series virales, como el anime Jujutsu Kaisen, al que están enganchados Nico Williams o David Raya, y otro se han aficionado a series míticas como Juego de Tronos, en el caso de Ferran. El seleccionador, mientras, pone el modo avión para revisionar clásicos bélgicos como '300' y luego se entretiene en la habitación o en el salón del hotel leyendo a Marco Aurelio. Cuestión de generaciones.
Las redes sociales también son un punto clave de reunión, de piques y de convivencia. Como en la mayoría de equipos actuales, los jugadores acuden a ellas después de cada partido, en los ratos libres o en los viajes en autobús. Ven vídeos, se dejan comentarios en sus publicaciones aunque tengan al compañero al lado, o se vacilan, como los vídeos que publicaron Lamine y Nico Williams sobre las siestas de uno y las chanclas del otro. Se comunican. Como un colegio o una universidad, no buscan cosas fuera de lo habitual en gente que es de lo más normal.
La Federación crece en TikTok
Ese interés por las redes sociales se ha trasladado también a la Federación, mucho más pendiente de su cuenta de TikTok que en torneos anteriores. Suma casi 8 millones de seguidores y por ahí está surgiendo una nueva corriente de jóvenes muy apegados a la selección y especialmente a estrellas como Lamine Yamal, muy activo en la plataforma. De ahí que su camiseta sea la más vendida entre el público adolescente. La RFEF publica vídeos en el avión, cuestionarios de preguntas rápidas, bromas entre jugadores... Contenido de consumo rápido que está multiplicando las reproducciones y los seguidores en las redes del equipo, convirtiendo TikTok en una ventana más de la concentración. De hecho, varios influencers han sido invitados al torneo tanto por adidas, uno de los principales patrocinadores, como por la RFEF para publicitar todavía más en sus perfiles el día a día de la selección.
Fuera de las pantallas, Gavi y Fabián están muy picados al ping-pong, otros como Llorente, Pubill o Ferran Torres aprovechan varios ratos muertos para ponerse al sol, una rutina que ha iniciado el rojiblanco y que ha contagiado al resto del grupo antes de los entrenamientos. Otros, de vez en cuando, aunque menos, pasan sus ratos libres jugando al billar o a los dardos, aunque el ratio de participación es mucho más bajo que en las partidas online.
Y mencionábamos antes la mano ancha de Luis de la Fuente, explicada también en un detalle: el cuerpo técnico ha dado tiempo libre en la tarde previa a los partidos y durante todo el día posterior a los encuentros. Por ejemplo, en la tarde antes de los cuartos de final contra Bélgica en Los Ángeles, varios internacionales pasaron un buen rato bañándose en la piscina del hotel con sus familias. Ahí estaban Laporte y Oyarzabal. En un Mundial largo, de muchos viajes y tiempos muertos, De la Fuente ha entendido la importancia del relax, tanto tecnológico como vital y familiar, para rendir bien sobre el césped.
Las pantallas podrían servir para hablar con las familias, pero eso aquí no es necesario. Las tienen al lado, como Olmo con su padre, su hermano y su novia; o Lamine, al que acompañan su madre, su hermano, su novia, dos amigos, un mánager y una fotógrafa. Incluso los que tienen niños pequeños, como Merino y Oyarzabal, han recibido a toda su familia en las eliminatorias.
Una concentración que dista mucho de las de hace varias décadas, sin internet y a veces sin televisión. Y diferente a la de 2010. Esperemos que este domingo en Nueva York, el resultado sea el mismo.