Después de años de intentos fallidos, mediaciones internacionales y mesas de negociación que terminaron saltando por los aires, el chavismo y una parte de la oposición venezolana han dado este jueves un primer paso que, al menos sobre el papel, busca marcar un cambio de rumbo.
Las delegaciones encabezadas por Jorge Rodríguez, en representación del Gobierno, y la exdiputada Dinorah Figuera, por parte de un sector de la oposición, han acordado mantenerse en "sesión permanente" hasta el próximo 12 de agosto, una semana que se presenta decisiva para comprobar si este nuevo proceso de diálogo tiene recorrido o acaba sumándose a la larga lista de negociaciones frustradas en Venezuela.
El encuentro, celebrado en la base aérea de La Carlota, en Caracas, concluyó con un comunicado conjunto en el que ambas partes anunciaron que ya han definido la metodología de trabajo, las distintas fases de la negociación y los principios que regirán las conversaciones.
Entre ellos figuran el respeto a la soberanía nacional, la negociación de buena fe, la búsqueda de una solución política, pacífica, democrática y constitucional, el reconocimiento mutuo entre las partes, la igualdad política, el cumplimiento verificable de los acuerdos y la protección de los derechos humanos y políticos de todas las fuerzas.
Además, se comprometieron a informar públicamente de los avances que puedan alcanzarse durante las conversaciones.
Una agenda cargada de asuntos pendientes
Aunque el comunicado no entra en detalles sobre el contenido de las reuniones, la propia Dinorah Figuera avanzó en las últimas horas algunos de los asuntos que pretende llevar la oposición a la mesa.
Entre ellos destacan la recomposición del Consejo Nacional Electoral (CNE), con el objetivo de convertirlo en un organismo "creíble y confiable"; la reinstitucionalización del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y la recuperación de las garantías políticas y civiles.
El diálogo comenzó formalmente el pasado fin de semana con una conversación telefónica entre Jorge Rodríguez y Figuera, que regresó a Venezuela para participar personalmente en este nuevo intento de negociación.
Los terremotos aceleran el acercamiento
Este proceso llega en un contexto especialmente delicado para el país.
Los devastadores terremotos del pasado 24 de junio, que han dejado miles de fallecidos y una enorme crisis humanitaria, han obligado al Gobierno y a parte de la oposición a abrir una vía de comunicación para coordinar la atención a las víctimas y abordar la reconstrucción.
Precisamente ese factor ha sido señalado por Estados Unidos, que este jueves expresó públicamente su respaldo al inicio de las conversaciones.
En un comunicado, el Departamento de Estado calificó el diálogo como una "oportunidad única" para avanzar tanto en la reconciliación política como en una transición que permita ampliar las libertades y responder a las necesidades más urgentes de la población tras la catástrofe.
La gran incógnita ahora es si esta semana de reuniones servirá para traducir las buenas intenciones en compromisos concretos o si, como ha ocurrido en anteriores ocasiones, las diferencias volverán a imponerse antes de que la negociación pueda dar resultados tangibles. Con el calendario ya fijado y una primera hoja de ruta sobre la mesa, el próximo 12 de agosto se perfila como la primera fecha clave para medir si Venezuela se encuentra realmente ante el inicio de una nueva etapa o ante otro intento condenado al bloqueo.