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El fenómeno Haaland, desde dentro: "Es una superestrella, pero un tío muy humilde. Está de puta madre"

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«Joder, tío, es que Erling está de puta madre». Noruega es una fiesta gracias a Braut Haaland, con ambos apellidos en la camiseta para honrar a su madre, y Jorgen Strand Larsen, suplente del nuevo rey vikingo, es uno de los pocos en la expedición que habla español, así que atiende a la petición de este periódico y se detiene durante unos minutos para analizar la figura de la «superestrella» del país de los fiordos.

La selección nórdica ha vuelto a un Mundial 28 años después y por primera vez disputará unos cuartos de final. Y todo, o casi todo, se lo debe a Erling Haaland. El delantero del Manchester City lleva siete goles en el torneo, que es obviamente su debut en la Copa del Mundo. Ha marcado en todos los encuentros que ha jugado. Dos a Irak, dos a Senegal, uno a Costa de Marfil y dos a Brasil. A sus 25 años, acumula 62 goles en 54 partidos con su selección, un promedio que nadie siquiera puede rozar. «La gente está flipando con él», admite Larsen, que ha memorizado en castellano las palabras clave que cualquier veinteañero descubre al aprender un nuevo idioma. «Es una locura el nivel que tiene ahora».

Larsen, que pasó por el Celta y ahora milita en el Crystal Palace de la Premier League, sueña entre risas con marcar el gol de la final, pero reconoce, ya en serio, que su técnico Stale Solbakken no tiene necesidad de tirar de él porque por delante está el mejor delantero del mundo. «No estoy pensando en jugar porque no necesitamos goles. Está Erling ahí de puta madre, así que estoy muy contento», dice el atacante, que además tiene a Haaland como «uno de mis mejores amigos en la selección».

«Erling es un tío muy, muy humilde, de verdad. Es una superestrella, claro, pero es normal. Ahora tenemos una generación dorada. Hace 20 años era impensable imaginar algo así, hay muchos jugadores con un nivel increíble», añade Larsen.

«Es un regalo de Dios, no lo entiendo»

A unos metros pasa Haaland. Paso firme, espalda ligeramente inclinada hacia adelante, mirada fija en su objetivo y pequeña sonrisa al escuchar alguna palabra en español. Lo entiende un poco e incluso se defendería en una pequeña conversación, pero lleva demasiados MVP en este Mundial, lo que le obliga a pararse más de lo que quiere con la prensa después de cada partido. Y no es algo que le guste demasiado. «No sé cómo lo hago, pero si tengo una ocasión o dos, marco. Es como funciona. Es un regalo de Dios, no lo entiendo», dijo, rodeado, sudando y agobiado por la multitud de periodistas en la zona mixta, tras el triunfo ante Brasil.

«Por desgracia para la prensa, Erling no es la persona más accesible para nosotros. Estas zonas mixtas, como la de Brasil, son una excepción. Pero a pesar de eso y de haberse convertido en una superestrella, es la misma persona de siempre, con los pies en la tierra y cariñoso», explica Simen Lonning, periodista del periódico noruego Nettavisen.

Los compañeros de Erling sí se animan a hablar sobre él: «Es un animal», resume Sander Berge. «Siempre tiene hambre, es un sueño jugar con alguien así», admite Martin Odegaard. «Nos da un factor X. Es un jugador al que los rivales temen», reconoce Egil Selvik. «Nos da la confianza de que podemos marcar a cualquier rival», dice Patrick Berg.

Haaland mantiene las mismas costumbres desde que se independizó con 16 años. A nivel de alimentación, leche cruda con huevos y pan de masa madre para desayunar y una mezcla de carne, pescado y verduras para comer y cenar. Y nada de fiestas: «Sinceramente, no me gusta, no le veo la gracia. Prefiero entrenar y mantener el foco en el fútbol. En vacaciones me gusta descansar, ahí como alguna vez pizza o kebab, pero poca cosa más», reveló en un podcast justo antes del Mundial.

Los goles de Haaland han convertido estos días en «los días más locos en la historia de Noruega», según el delantero del City. Simen Lonning va más allá y lo compara con el final de la Segunda Guerra Mundial: «Las escenas que estamos presenciando gracias a Haaland y a la selección probablemente no se hayan visto desde la liberación de la ocupación nazi en 1945. Noruega parece un cuento de hadas», detalla. Hoy, el gigante noruego intentará pasar por encima de Inglaterra.