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Peñas hermanadas en Los Ángeles y un recado de José Andrés a Trump: "Si no hubiera abierto la boca, todo hubiera sido mucho menos problemático"

Peñas hermanadas en Los Ángeles y un recado de José Andrés a Trump: "Si no hubiera abierto la boca, todo hubiera sido mucho menos problemático"

Cuando España salta al campo, las diferencias hay que dejarlas a un lado. Poco importa si eres del Madrid o del Barça o si has nacido a miles de kilómetros de España. Mauro Soto se ha regido por esa filosofía desde que comenzó el Mundial, apoyando a la selección de Luis de la Fuente pese a haber nacido en Nueva Jersey y ser hijo de padres nicaragüenses. Deja claro que ante todo es seguidor del Barcelona, presidente de la peña del club blaugrana en Los Angeles, pero que con el tiempo se le fue metiendo dentro el estilo de España y ahora estará en el estadio Sofi para apoyar al conjunto ibérico. "Tenemos un equipazo, así que vamos a ver cómo nos va", dice con un fervor insólito para un gringo de origen nicaragüense.

Este programador de 32 años confiesa que empezó a seguir a España en 2010 porque la mayoría de los jugadores eran del Barça y sintió la conexión. "Ahora es un poco lo mismo, hinchando por Lamine, Pedri y todos los demás", huérfano de equipo en el Mundial tras la eliminación de Nicaragua ante Haití en la fase de clasificación. "Lo nuestro, en realidad, es el béisbol. En todo lo demás somos malísimos", dice entre risas.

La de Stewart Wolfenson también es una mezcolanza interesante. Se crió entre Caracas, Buenos Aires, Barcelona y Ginebra, nacido en Nueva York, de padres argentinos y de abuelos asturianos. A pesar de todo, se siente "muy español porque es donde me hice como persona, donde hice mis mejores amigos y donde conocí a mi mujer". La conoció en Barcelona durante los 18 años que vivió allí, una mujer israelí con la que se casó en la ciudad condal. Aun así, es del Real Madrid hasta la médula, Cualquiera que sea del equipo blanco en Los Angeles, donde ahora vive, conoce a Stewart. Es el presidente de la peña del Real Madrid en la ciudad californiana.

"Me sentía solo viendo el Mundial de 2010 y busqué amigos en Facebook con los que ver los partidos de España, y de paso del Madrid, con los que acabamos montando una peña", explica Wolfenson desde Casa España, una instalación temporal en Culver City a modo de fan zone que ha instalado la Federación Española de Fútbol para ver los partidos. Cuenta con pantalla gigante, puestos de comida, un futbolín y la exhibición temporal de la Copa del Mundo que ganó España en Sudáfrica.

Stewart es amigo de Mauro, el del Barça. Y de los españoles que forman la peña del Betis en Los Angeles. Amiro Ndiaye es del equipo sevillano desde que tiene uso de razón, el único de los tres en esta suerte de confraternización de aficiones que es más español que el bombo de Manolo, de madre española y padre senegalés. También, el único que ha estado en todos los partidos de la selección nacional y el único en viajar desde España. Es creador de contenido y un convencido de que España puede llegar hasta el final. "Creo que podemos jugar un poco mejor que hasta ahora, pero seguro que le ganamos a Bélgica".

Más allá del resultado, Stewart remarca lo importante que es "apoyar juntos a España porque el fútbol no solo divide sino que une. Cuando juega España, las divisiones que podamos tener como aficionados a nuestros clubes se olvidan. Todos a una con España".

Entre el ejército de camisetas españolas concentradas en la carpa, surge la figura de un chef universal, el asturiano José Andrés, crítico con Donald Trump tras su polémica intervención para ayudar a levantarle la tarjeta roja al delantero de Estados Unidos, Folarin Balogun. "Estamos viviendo un momento en que tenemos un líder que no puede evitar ser protagonista en cada escenario", dice a EL MUNDO el fundador de World Central Kitchen, la organización humanitaria que prepara miles de comidas diarias en zonas de guerra y catástrofes naturales. "Si no hubiera abierto la boca, todo hubiera sido mucho menos problemático".

Andrés, que tiene un nuevo restaurante a pocos metros, Zaytinya, estuvo en el estadio Sofi de Los Angeles junto a Javier Bardem, Penélope Cruz, Brad Pitt y Noel Gallagher, entre otros ilustres. En Los Ángeles siempre hay convención de estrellas.

En una mesa cercana, otro asturiano, Pablo Arguelles, disfrutaba de las cervezas Estrella Damn junto a su mujer, Nina Aquino, de Filipinas. "Esperemos que Lamine brille hoy con toda su fuerza", decía esperanzado antes del choque ante Bélgica. Residente en San José, California, donde tiene una agencia de viajes de lujo, Bravo Luxury Travel, Arguelles lleva siguiendo a España durante varios partidos, de Dallas a Los Angeles, con la ilusión cargada hasta los topes. "Hoy le ganamos a Bélgica seguro, y el martes a Francia. Sin problemas".


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