El ministro de Exteriores francés, sobre las palabras de Rajoy: "Quienes darán la mejor respuesta serán nuestros futbolistas cuando ganen de forma contundente"
Los Campos Elíseos se blindan por partida doble para el 14 de julio: por la mañana, para el desfile militar del Día de la Bastilla y por la noche para otro desfile bien distinto, el de miles de aficionados que intentarán acercarse como es de rigor al Arco del Triunfo tras el partido España-Francia, que ha ido a caer en plena fiesta nacional.
El ministro de Interior Laurent Núñez ha anticipado que habrá "tolerancia cero", sea cual sea el resultado. Unos 70.000 policías se desplegarán por todo el país para prevenir los disturbios, entre ellos 7.000 en París, más 2.000 bomberos de guardia ante posibles incendios de coches y de mobiliario urbano, como ocurrió con las celebraciones de la victoria del PSG en la final de la Champions, que se cobró más de 800 detenidos.
Hasta la fecha, los triunfos de los bleus han provocado menos incidentes que los causados por los partidos de Argelia y Marruecos, las dos principales comunidades de inmigrantes en Francia. La victoria en cuartos sobre Marruecos se saldó precisamente con poco más de medio centenar de arrestos y un solo suceso destacable: la muerte de una adolescente en Aulnoye-Aymeries, al norte del país, tras caer en marcha de una camioneta a la que se subió durante los festejos. Hubo ocasionales enfrentamientos con la policía, pero donde realmente se montó no fue en París sino en Londres, donde los aficionados marroquíes reaccionaron con violencia ante la derrota.
La ola de calor, el dispositivo policial y los toques de queda a menores de 16 años impuestos en algunas ciudades han surtido aparentemente un efecto disuasorio. Aunque la marea humana será muy difícil de contener esta vez, ante las pasiones que despiertan los bleus y los ánimos siempre caldeados del Día de la Bastilla, que suele acabar con pillajes, persecuciones y barricadas.
Refuerzos antidisturbios
Los fuegos artificiales del 14 de julio ante la Torre Eiffel, y el concierto en los Campos de Marte, se adelantaron precisamente al 13 de julio por motivos de seguridad, para no coincidir con la previsible jarana posterior a la semifinal contra España. En numerosas localidades, alegando también el riesgo de incendio por el calor excesivo, quedarán prohibidos los fuegos artificiales el día de la fiesta nacional.
Para el blindaje matutino del desfile militar en los Campos Elíseos, en el que participarán 500 soldados extranjeros (una veintena de ellos españoles) hará falta por primera vez identificarse on line y conseguir previamente un código QR, como en la época de los confinamientos del Covid. Varios políticos han reclamado que se adopten sistemas similares para el control de masas o que se ponga límite al derecho de reunión ante las celebraciones deportivas
La hilera de lecheras en los Campos Elíseos permanecerá de guardia durante todo el martes, más los refuerzos antidisturbios de las Compañías Republicanas de Seguridad (CRS), que suelen responder con gases lacrimógenos a las bengalas y a los morteros de los aficionados.
A la preocupación por los disturbios se ha añadido esta vez la indignación colectiva causada en Francia por las palabras de Mariano Rajoy, alegando que en su selección juega "sin franceses". El ministro de Exteriores Jean-Noël Barrot, se apuntó el lunes a la polémica vaticinando una motivación extra de los bleus frente a La Roja: "Creo que quienes darán la mejor respuesta serán los jugadores de la selección francesa cuando ganen la semifinal de forma contundente".
Otra de las críticas más duras fue precisamente la de Núñez (descendiente de pied noirs argelinos de origen español), que las calificó de "absolutamente inaceptables". "Solo hay una Francia, en la que todos pueden encontrar su sitio, sea cual sea su origen", declaró el titular de Interior.
La ministra de los Territorios de Ultramar, Naïma Moutchou, fue más allá y pidió a la Federación Francesa de Fútbol (FFF) que estudie "las acciones legales posibles" por el artículo de Rajoy. Philippe Diallo, presidente de la FFF, calificó sus palabras como "de un racismo intolerable", un argumento usado por también políticos de izquierda como el socialista Olivier Faure, que recordó el respaldo del pueblo francés a su selección multiétnica, "por más que le pese a la derecha racista".
102 'cedidos' a otras 13 selecciones
Los medios locales aprovecharon la ocasión para recordar que 23 de los 26 seleccionados nacieron en Francia. Tan sobrado anda el país vecino a la hora de fabricar talentos futbolísticos que ha cedido a 102 jugadores nacidos en Francia a 13 selecciones diferentes. En resumidas cuentas: el 8% de los jugadores del Mundial han sido franceses de nacimiento.
Argelia y Haití contaron con 13 jugadores franceses respectivamente, la República Democrática del Congo podía completar los 11, Senegal tenía 10, Marruecos llegó a los seis. Y hasta España cuenta un nacido en Francia, Aymeric Laporte.
Francia se anticipó de hecho a una tendencia cada vez más habitual en el fútbol internacional, la de los hijos o nietos de inmigrantes que gracias a la doble nacionalidad decidieron representar al país de sus ancestros, como ha sido el caso del malagueño Brahim Díaz, cuando decidió defender los colores de Marruecos.