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El Tour vuelve a Le Lioran, donde Pogacar pareció vulnerable por última vez: "No busco venganza"

El Tour vuelve a Le Lioran, donde Pogacar pareció vulnerable por última vez: "No busco venganza"

Hace dos años, etapa 11 de aquel Tour que pretendió ser y fue el de la reconquista de Tadej Pogacar, camino de Le Lioran, en pleno Macizo Central, el ataque del esloveno en los últimos metros del Pas de Peyrol pareció una sentencia. Más aún cuando en el descenso su distancia con Jonas Vingegaard, que no había podido agarrar la rueda del salvaje arreón anterior, se empezó a disparar rozando los 40 segundos. Restaban dos cotas y 30 kilómetros y no hay (ni había) en el pelotón mundial nadie como el esloveno en los 'solos', esas cabalgadas sin compañía hasta la meta. Lo que hubiera podido parecer una sentencia a falta de la mitad de la carrera, unos minutos después devino en todo lo contrario: la Grande Boucle, comprobó, por última vez, un pequeño momento de debilidad de su tirano.

En el col de Pertus, Vingegaard se rehízo, atrapó a Pogacar y se permitió el lujo después de ganarle al sprint en la meta de Le Lioran. Un recorrido calcado al que este martes afronta la carrera, en el comienzo de una verdadera gymkhana que concluirá el domingo 26 en París tras dos días previos ascendiendo L'Alpe DHuez. Un recuerdo para la esperanza, cuando todo parece tan firme ahora, en busca Tadej de su tercer Tour seguido, el quinto en total, la entrada al Olimpo.

Aquel día, también caluroso, se dijo que fue un problema de hidratación. Errores que nunca más repitió el esloveno. Que mantuvo el liderato con una ventaja superior al minuto que traía (en gran parte forjada gracias a las bonificaciones) y lo remató después en los Pirineos y los Alpes. "Es una etapa diferente y será muy difícil controlarla, la escapada y todo lo demás", dijo Pogacar el domingo. "No busco venganza ni nada por el estilo", avisó.

A la estación de esquí construida a los pies del Plomb du Cantal llegará la décima etapa del Tour, siempre con las incógnitas que deja una jornada de descanso. Una etapa con 167 kilómetros y casi 4.000 metros de desnivel. Allí venció en 1975 Michel Pollentier tras 260 kilómetros de carrera. En 2016, fue Greg Van Avermaet el que se impuso y se vistió de amarillo. Y en 2024, Vingegaard ganó uno de sus pocos manos a manos a Pogacar. Al igual que entonces, la etapa incluye el Puy Mary (7,8 km al 6%), el Col de Pertus (4,4 km al 8,5%) y el Col de Font de Cère (3,1 km al 5,8%) antes de la meta en Le Lioran.

"El martes será un día muy duro, y me imagino que el UAE querrá luchar por la victoria de etapa", aviso, cauto, el líder del Visma. "Esperamos que pueda rendir mucho mejor que en el Tourmalet. Creo que puedo hacerlo, y el equipo también lo cree".

Tras nueve etapas y su ventaja de 2:42, Pogacar nunca había estado en una posición tan holgada en la general. Su máximo habían sido los 2:01 con Ben O'Connor en 2021. Además, si tras la etapa del martes conserva el amarillo igualará nada menos que a Miguel Indurain, que lo portó en 60 ocasiones. Ahora mismo está igualado con Chris Froome (59). El poseedor del récord histórico, Eddy Merckx, y Bernard Hinault siguen muy por delante, habiendo vestido el maillot amarillo 111 y 79 veces respectivamente.


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