El plan antidesgaste de Argentina: un método olímpico para recuperar a los futbolistas
Argentina tiene la plantilla con una media de edad de 27,04 años, la novena más vieja del Mundial. A pesar de que Lionel Scaloni trató de bajar la media de edad con respecto a Qatar, con debutantes como Nico Paz, Valentín Barco o Giuliano Simeone, una de las mayores preocupaciones del seleccionador es la recuperación en un torneo extenuante que, esperan, dure 41 días. Si Argentina superó la primera fase sin demasiado desgaste, por el horario, los rivales y la comodidad con que sacaron los resultados, el cruce ante Cabo Verde puso a prueba el plan que desarrolló el cuerpo técnico de la Albiceleste.
«¿Qué viene a partir de ahora? Descansar. No sé cómo está hecho el Mundial, pero hemos tenido seis días y ahora tenemos tres y medio. Cuando más necesitas el descanso, menos tienes», lamentó Scaloni, que apostó, junto a su preparador físico Luis Martín, por un método creado en los Juegos Olímpicos de Pekín y con el que se trabaja la recuperación estimulando a los futbolistas.
La mecánica es sencilla: cada jugador tiene que completar a la semana una tarjeta con 150 puntos de recuperación, que consigue haciendo una serie de tareas, cada una de ellas con una puntuación. En el gimnasio del campo base en el Compass Minerals de Kansas hay una pantalla en la que pueden ver que 14 minutos de bicicleta les otorgan 40 puntos, cinco de foam roller son 10, mientras que los baños fríos y los masajes son 30, como cuatro minutos de fuerza en el tren superior. A lo largo de la semana, el objetivo es que todos tengan en su tarjeta 150 puntos, logrados como mejor hayan considerado y con la orientación y el asesoramiento de los servicios médicos.
La costumbre del asado
Esta mecánica la creó el preparador australiano Stephen Bird para la delegación de Indonesia antes de los Juegos de 2008, y permite responsabilizar al deportista de su recuperación, al tiempo que es flexible también para adaptarlo a la carga de trabajo o las condiciones del clima, que convierten, por ejemplo, la hidratación en esencial. De hecho, se plantarán en Atlanta para el partido de octavos ante Egipto con sólo un entrenamiento en las piernas, pues una tormenta eléctrica les privó de una sesión.
Scaloni, además del aspecto físico, también ha cuidado la recuperación mental. Argentina es la defensora del título, una de las grandes favoritas, y su entrenador no ha querido que juegue atenazada por esa responsabilidad. Por eso, como vienen haciendo desde que se concentraron en Ezeiza, mantienen la costumbre de comer un asado y, en algunos casos como el del Dibu Martínez, hasta cocinarlo. Un momento de desconexión que no podrán repetir hasta después del duelo de octavos ante Egipto, cuando está previsto que regresen a su guarida de Kansas si alcanzan los cuartos de final. Antes, solo se piensa en los Faraones de Mo Salah y que no desgasten tanto como lo hizo Cabo Verde.