El calor dio una tregua ayer en Dallas, así que hacía una noche más o menos agradable para salir a dar un paseo y a cenar. Eso fue lo que hicieron muchos de los jugadores de España. Luis de la Fuente, como en Los Ángeles el pasado jueves, les dio permiso para distraerse un rato. Unos salieron a ver a sus familias, novias, mujeres, madres, padres, primos, amigos, conocidos... Otros se quedaron descansando en el hotel, de sobremesa que se dice. El gran protagonista de la noche, Mikel Merino, salió a ver a sus padres, que son los que están aquí a la espera de... Bueno, eso luego.
No ha sido un año fácil para Mikel. Una lesión casi le tacha de la lista de 26 que debía viajar a Estados Unidos. Apenas había jugado con el Arsenal cuando puso un pie en el avión. De la Fuente no le dejó en tierra. "Le dije que iría a su casa a cogerle en brazos para traerlo", confesó el seleccionador. Fueron meses de llamadas, de interesarse por su recuperación, de animarle en los momentos de bajón y de acompañarle, aunque fuera en la distancia, hasta en su paternidad. Merino marcó ante Portugal un gol histórico que mete a España en cuartos de final del Mundial y que 'jubila' a Cristiano Ronaldo, como hace dos años hizo en Stuttgart con Toni Kross.
Con aquel gol, en el 119 de la prórroga ante Alemania, nació una celebración que se ha quedado para siempre: la de darle la vuelta al banderín de córner en homenaje a su padre, que la había hecho en aquel mismo campo, Stuttgart, jugando la UEFA en 1991. Precisamente su padre estaba en Dallas ayer. Y resulta que llevaba un talismán. "Llevo unos calcetines con el minuto del gol de Mikel a Alemania, que vi por internet", confesó en la Cope, y era cierto. Aquel salto tan plástico de su hijo que impulsó a España a ser campeona de Europa hace dos años lo llevó la firma valenciana Gambea a uno de sus pares de calcetines con los que homenajea al fútbol. Ese tanto convive en la colección con el gol de Iniesta o el cabezazo de Zidane.
En la grada faltaba un Merino a quien Mikel echa de menos desde que se concentró el 30 de mayo: su hijo Marco. Nació hace dos meses. El tanto que batió a Diogo Costa lleva a España a Los Ángeles, pero trae a Lola, su mujer, y al pequeño a Estados Unidos. "Tengo muchas ganas de verle, de verlos. No estar cerca lo utilizo como fuerza para poder sacar lo mejor de mí", aseguró, porque no es fácil separarse de un bebé recién nacido, siendo el primero además en el matrimonio. Por cierto, Mikel se casó justo antes de la Eurocopa y fue padre justo antes del Mundial.
Navarro, celebró todo con un pañuelo rojo al cuello porque justo es ahora cuando Pamplona empieza a oler a las fiestas de San Fermín. "Es como si me alguien me tendiera su mano", contaba el jugador. El gol en Stuttgart fue el cinco de julio; el de ayer, el día del Chupinazo con el que dan comienzo las fiestas. Pero hay más y lo contó su padre, Miguel: "En el Europeo Sub'19 en 2015, también marcó el 7 de julio y, como llevábamos el pañuelo, desde entonces nos lo llevamos a todas partes". Ese gol fue en el minuto 8 para abrir una goleada 0-3 a Alemania en un torneo en el que estaban Rodrigo y Unai Simón y que acabaron ganando. Pueden adivinar quién entrenaba a aquel equipo: Luis de la Fuente.
Mikel fue elogiado también por todos sus compañeros, que pusieron de nuevo la familia en el centro de todo. "Se ha demostrado que muchas veces son más importantes los que entran desde el banquillo que los titulares", explicó Cucurella.