El freno en el ritmo de compraventa de vivienda no ha producido por ahora un efecto directo en los precios. La subida sigue a doble dígito y la vivienda se encarecióun 12,9% en el primer trimestre de 2026 en comparación al mismo trimestrre del año pasado, de forma que encadena ya 44 trimestres al alza o, lo que es lo mismo, 11 años sin parar de subir.
Esto ha sido así pese a que se vendieron un 2,2% menos de viviendas que en marzo del año pasado y acumulan un descenso de operaciones del 2,6% en el trimestre, arrastradas sobre todo por la caída de venta de vivienda nueva.
La subida de precios trimestral en comparación al precedente es del 3,5% en marzo y la vuelve a protagonizar la venta de vivienda usada, que se encareció un 13,5% en el trimestre en comparación al del año pasado, su tasa más elevada, mientras la nueva lo hacía un 9,1%, su crecimiento más bajo desde finales de 2023.
El precio de la vivienda ya subió en 2025 un 12,7%, en parte debido a la falta de construcción para cubrir la creación de nuevos hogares. La presión al alza de los precios del alquiler empujaba a la gente a la compra, pero generando al mismo tiempo una tensión de precios en la compraventa que, según los expertos, ha tocado techo con una elevada tasa de esfuerzo para comprar, lo cual ha frenado el ritmo de compra pero no ha suavizado los precios.
Esto ha sido así en todas las comunidades: desde el 10,35 del País Vasco hasta el 15,6% de subida de Aragón, todas han visto un incremento en los precios de compra de dos dígitos, en contra de los primeros signos de bajadas publicados por portales inmobiliarios como Pisos.com, que corresponden a descensos de las ofertas pero no de las transacciones. Estas bajadas puntuales, coinciden los expertos, podrían vaticinar más un enfriamiento de los precios que una bajada, que no es previsible a no ser que se produzca una recesión económica.