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El recital del Atlético ante el Manchester United va por Barrios

El recital del Atlético ante el Manchester United va por Barrios

Algo anda mal en el norte de Inglaterra cuando tan pronto aterrizas en el césped del Metropolitano ya vas perdiendo. O algo anda muy bien en el Atlético con la llegada de peloteros como Kang-In Lee y Baena y la continuidad de Barrios. Ese tridente se fabricó el primero cuando aún sonaba el eco del silbato de Glenn Nyberg iniciando el duelo. El fútbol rápido es precioso y realmente difícil tanto de producir como de parar. Es cierto que el sistema de Carrick en defensa, un agresivo 4-2-4, facilita el vértigo, pero los británicos se vieron imposibilitados de contener el juego del Atlético y cayeron tras quedarse con uno menos y recibir otro tanto, éste de Lookman. [Narración y estadísticas, 2-0]

Hay una cosa que influye y mucho en el futuro de un club y es la estabilidad. No es casualidad que las épocas más exitosas de United y Atlético hayan venido con técnicos longevos en el banquillo. Pueden los red devils gastarse 1.500 millones en 10 años, que si no hay una idea de juego mantenida en el tiempo, es complicado adaptarse cada 100 partidos a un técnico nuevo. Michael Carrick, leyenda mancuniana, lleva 25 y esta temporada ha sufrido el peor arranque del United desde 1986/87 pese a la victoria en Champions ante el flojo Sabah. Luego, claro, el dinero compra individualidades como las de Mbeumo, que perdonó por poco el empate en dos ocasiones en parte gracias a la punterita y a la manopla de Oblak. Pero cuando no da, no da.

Pese a la intentona británica de quitar el balón al Atlético, esta nueva versión del juego de Simeone, con jugadores propicios para ella, no es de las que renieguen del esférico. Un asentado Cardoso ponía cordura en el eje desde donde se desplegaban Baena y Kang-In Lee por los costados o los carriles centrales. Grimaldo se prodigaba en ataque y Giuliano, siempre dispuesto, daba, junto a Julián, una opción al espacio más adelantada. Este equipo estará aún en construcción, pero sólo le falta la carpintería exterior porque las bases ya les tiene bien asentadas.

Un poco de orfebrería la puso Grimaldo en el minuto 26 para colocar una falta directa en la cruceta de Lammens. Estaba claro que la entidad rojiblanca va hacia una dirección más gótica que neoclásica, a veces, incluso, un poco barroca. El caño de Johnny apeló a ese estilo. La pena es que le costó la amarilla a Simeone por la protesta y no al jugador del United que derribó al estadounidense. Después se destaparía de nuevo con un golazo que el VAR le quitaría por un toque previo de Llorente con la mano. Fue tan leve el roce que no habría modificado el vuelo de una mosca. Cosas de la Champions.

El fútbol no entiende de justicia. Nunca o casi nunca. El Atlético hizo algo más que un buen partido para irse con una buena renta al descanso. Controló el juego y minimizó al United hasta convertirlo en un títere. Parece mentira que el año pasado llegara al segundo escalón de la Premier, pero uno nunca sabe qué versión esperar de una plantilla con muy buenos jugadores, pero un mal equipo.

El partido esperaba a Julián, gran novedad de Simeone en el once. Es el hombre Champions del Atlético, 17 goles en 26 partidos en la máxima competición continental. Estuvo muy móvil el argentino en el frente de ataque pero, como les está pasando habitualmente, le falta la pizca de suerte que lleve el balón a la red. Son 167 días desde su último tanto como rojiblanco. Fue ante el Arsenal, por cierto, en las semifinales de esta competición. Lo bueno este curso es que si el argentino miraba al banco se encontraría a un David que ha aportado un gol o una asistencia casi en cada partido que ha jugado.

Y lo rozó el 19 rojiblanco a los 10 minutos de la reanudación tras una jugada de tiralíneas que concluyó con un pase largo que él decidió terminarlo con una magnífica volea con la pierna izquierda. De nuevo, como en Vitoria, el palo se interpuso. Una aproximación de esas características siempre viene bien para apagar el ardor británico, uno que mostraron en la reanudación, pero que el Atlético no dejó material para que se inflamara más. Aunque con otra jugada parecida casi se encuentra el United el empate un minuto después. Como Julián, Rashford remató fuera.

Expulsión rigurosa

El partido fue perdiendo fuelle, lo que no quería decir que fuera malo para los intereses del equipo local. El problema era que el resultado era muy corto y cualquier desliz, podía suponer perder tres puntos muy valiosos en casa. Solía ser tendencia en el Atlético hasta que el Cuti llegó para poner orden y jerarquía. Ni una distracción para el central argentino ni propia ni ajena. Sólo una genialidad, como un chutazo de Bruno Fernandes tras un córner que pegó en el larguero podría sorprender.

Pero a los red devils le crecían los enanos. A quince minutos del final, un balón largo sin aparente peligro lo hizo bueno Jonathan David, que había entrado por Kang-In Lee, y Yoro le trabó como último hombre. Fue más un forcejeo que otra cosa, pero el sueco andaba con el gatillo fácil y echó al central francés. Si 11 contra 11 la faena se antojaba complicada, con uno menos parecía poco menos que imposible. Y si encima te meten un gol poco después. Apaga y vámonos. Victoria cómoda para un equipo de Simeone que parece más construido que en construcción.


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