Tyler Robinson, de 23 años, se ha declarado no culpable de asesinato agravado y otros cargos relacionados con la muerte a tiros del activista político de ultraderecha Charlie Kirk. El juez de distrito de Utah (Estados Unidos), Tony Graf, dictaminó que existe evidencia "abrumadora" para que el caso proceda a juicio, manteniendo sobre la mesa la posibilidad de la pena de muerte.
Robinson, como era de esperar, negó los cargos, rodeado de unas imponentes medidas de seguridad. Frente a él, los fiscales buscan la pena de muerte argumentando que el tirador puso en grave riesgo a miles de asistentes al evento. El juez desestimó los argumentos de la defensa para rebajar los cargos y ordenó el inicio formal del juicio.
Durante la audiencia preliminar -uno de los acontecimientos judiciales del año en EEUU-, los fiscales liderados por Ryan McBride presentaron lo que describieron como una "montaña de pruebas" que incriminan al acusado. Incluyen análisis de ADN, registros de prácticas de tiro, mensajes con su pareja sentimental y publicaciones en la plataforma Discord.
Entre las pruebas presentadas por la Fiscalía del condado de Utah está un vídeo de un testimonio de Lance Twiggs, con quien Robinson compartía su vivienda, en la que detalló una conversación que tuvo con el acusado un día después del tiroteo, cuando mostró un comportamiento errático. Twiggs dijo que Robinson admitió el asesinato entre lágrimas y dijo que "ojalá no lo hubiera hecho". El testigo, que afirmó que mantenía una relación sentimental con Robinson, dijo que no solían hablar de política entre ellos y que nunca había escuchado a Robinson hablar de Kirk.
La Fiscalía también mostró a la corte mensajes de texto intercambiados entre Twiggs y Robinson, en los que este último dijo haber disparado a Kirk, según la CNN. "Simplemente le pregunté en persona si lo que había dicho la noche anterior era cierto", dice Twiggs en el video. "Dijo que sí, empezó a llorar un poco". El juez señaló que las pruebas, incluido los mensajes de texto de Twiggs y otras imágenes de vigilancia, llevan el caso “mucho más allá” de que la Fiscalía probara la causa probable.
La defensa de Robinson trató de evitar que se hicieran públicas la entrevista y la comunicación bajo el argumento de que violaba el derecho del acusado a un juicio justo y un jurado imparcial. Pero el juez Graf dictaminó que el video y otras pruebas podían mostrarse, pero ordenó que ciertas partes de la entrevista no se exhibieran públicamente.
Los argumentos
La fiscalía argumentó que Robinson, posicionado como francotirador, disparó un rifle de alta potencia desde un tejado a más de 120 metros de distancia, hacia una multitud de aproximadamente 3.000 personas concregadas en la Universidad del Valle de Utah, en septiembre de 2025. Haciendo referencia al intento de asesinato del expresidente estadounidense Donald Trump en Butler (Pensilvania), un año antes, McBride subrayó que un margen de error mínimo en el disparo habría impactado fatalmente a otros asistentes que rodeaban a Kirk, justificando así el cargo de "asesinato agravado" que acarrea la pena capital.
Por su parte, el equipo legal de Robinson, encabezado por la abogada Staci Visser, intentó bloquear el cargo agravado. Visser argumentó ante el tribunal que la fiscalía estaba forzando la aplicación de este estatuto, ya que la ley estatal exige probar una alta probabilidad, no una simple posibilidad, de que otras personas hubiesen muerto.
"Hay un solo disparo. Hay una sola bala. Hay una sola víctima", afirmó la abogada en la corte. "No hay evidencia de que se haya tomado ninguna acción hacia otras personas". Además, la defensa recalcó que Kirk se encontraba sentado en un escenario elevado, separado del público general.
Medidas de seguridad excepcionales
Pese a los esfuerzos de la defensa por retirar la pena capital, el juez Graf falló a favor del Estado. Robinson permaneció impasible durante la audiencia. Su madre observó desde la galería del tribunal, mientras que su padre, quien presuntamente ayudó a entregarlo a las autoridades días después del tiroteo, escuchaba con la cabeza gacha.
El edificio judicial en Provo operó bajo estrictas medidas de seguridad. Los padres y la esposa de Charlie Kirk entraron al recinto escoltados. A las afueras, seguidores de Turning Point USA -la organización fundada por Kirk- se congregaron para expresar su apoyo a la familia, aunque los agentes de seguridad les prohibieron ingresar pancartas a la propiedad del tribunal.
Los familiares de Kirk y Robinson alternaban entre inclinarse, mirar hacia arriba, llorar y secarse las lágrimas durante la última hora de la audiencia preliminar del martes, mientras escuchaban al juez del Tribunal de Distrito de Utah, Tony Graf, relatar los acontecimientos que condujeron al tiroteo en un campus universitario de Utah hace casi un año.
El proceso
Desde la presentación de los cargos, la Fiscalía ha señalado que solicitará la pena de muerte contra Robinson. Las autoridades afirman que hay pruebas forenses, incluido ADN en el gatillo del arma, y material de cámaras de seguridad que lo vinculan con el disparo mortal contra Kirk durante el evento universitario en Utah.
Robinson no presentó este martes su declaración de culpabilidad. Los abogados pidieron una prórroga.
El juez, al fin, fijó una nueva audiencia en el caso para el 23 de octubre.