Venezuela se asoma a la tragedia después de haber registrado un doblete sísmico de magnitudes 7,2 y 7,5 en cuestión de segundos. Cientos de edificios han colapsado y los trabajadores de emergencia trabajan intensamente en ciudades como Caracas, donde piden silencio a la gente para tratar de escuchar posibles supervivientes entre los escombros. Las imágenes recuerdan a otras tragedias de los últimos años.
Si bien por el momento las autoridades no pueden detallar cuántas víctimas mortales y cuántos heridos ha provocado el doblete sísmico, el Servicio Geológico de EEUU ya ha advertido de un posible balance catastrófico, con entre 10.000 y 100.000 muertos.
Por lo general, los terremotos de más magnitud no tienen por qué suponer más víctimas mortales. Depende de la zona en la que se sienta el sismo y de la naturaleza de sus construcciones o la densidad de sus poblaciones. Pero la situación que se ve en Venezuela es preocupante y las imágenes que arroja la tragedia recuerdan a algunas que ya se han visto estos últimos años en lugares como Haití, China, Turquía o Marruecos.
Los peores terremotos de los últimos años
Hace casi 2.000 años en China se inventó el sismoscopio, un sencillo dispositivo que trataba de registrar terremotos. Hubo que esperar hasta el siglo XIX para que aparecieran los sismógrafos modernos, precedentes de los actuales, que no solo permiten detectar el movimiento y la violencia de la fricción entre placas tectónicas: también medir incluso su magnitud.
Echando la vista a la historia hay que destacar el terremoto de Shaanxi en China, en el año 1556. Estudios contemporáneo apuntan a que aquel fue de magnitud 8 y pudo provocar más de 830.000 víctimas. Ya en el presente las cifras de los terremotos no son tan devastadoras, pero siguen arrojando cifras inquietantes.
China tiene varios terremotos entre los más devastadores de las últimas décadas. El terremoto de Tangshan en 1976 es considerado uno de los más graves del mundo moderno. Las cifras oficiales indican que murieron 242.419 personas, pero algunas estimaciones elevan este número hasta tres veces más. El de Haiyuan en 1920 y de magnitud 7,8 mató a 273.000. Y ya en 2008, el de Sichuan (7,9) dejó 87.500 víctimas.
Una de las catástrofes más recordadas de la historia reciente fue el terremoto y tsunami del océano Índico en 2004. El terremoto fue de magnitud 9 (solo igualado por el de Japón en 2011). Sucedió a 120 km al oeste de Sumatra, en el océano, lo que provocó olas de hasta 30 metros y varios países afectados, desde la Indonesia a África. Se saldó con una cifra de 280.000 víctimas oficiales.
Si los peores presagios se cumplen (el Servicio Sismológico de EEUU preveía entre 10.000 y 100.000 víctimas en Venezuela), el terremoto registrado este 24 de junio podría aparecer a continuación, justo después del sismo que sufrió Haití en 2010 (unos 316.000 muertos) y el terremoto de Cachemira (en Pakistán e India) de 2005, con 87.350 víctimas.
Otro terremoto reciente fue el que sufrió Turquía en 2023. También fue un doblete sísmico, este de magnitudes 7,8 y 7,7, y se saldó con 62.000 fallecimientos. El mismo año Marruecos también sufrió otro devastador terremoto de magnitud 6,8, pero afortunadamente el saldo de víctimas no superó las 3.000.