La ACB es del Valencia Basket, un equipo admirable. Para llegar a la cima, a la segunda liga de su historia, lo hizo desde la ambición y la cordura del proyecto, pero también desde la apuesta en la cancha por un baloncesto frenético, sin concesiones. Tanto se le recordará por el éxito como por la forma de alcanzarlo. Derrotó al Barça ganando los dos partidos de la final en el Palau, aguantando la presión y el coraje competitivo del grupo de Xavi Pascual, y celebró el título que le confirma como la gran alternativa. [84-108: Narración y estadísticas]
Nueve años pasaron, de Pedro Martínez a Pedro Martínez. De aquella liga arrebatada casi sorprendentemente al Madrid de Laso a esta en la que, desde su condición de favorito, desplumó al Barça. Una temporada inolvidable, tempranero campeón de la Supercopa, a dos milagros de Hezonja de la final de Copa en su flamante Roig Arena, debutante en la Final Four tras una estupenda Euroliga y campeón de ACB. Todo sin mover un ápice su personalidad, sin negociar sus señas de identidad. Un colectivo que comienza en el desbordante Jean Montero, MVP de la final, pero en el que nadie da un paso atrás.
El dominicano fue el ejecutor en el Palau en la segunda mitad, pero ya estaba ahí casi todo encaminado, una resistencia, la del Barça, derribada. Había sido Kameron Taylor el líder de un Valencia osado, recio ante la agresividad de un Barça que se fue desesperando paulatinamente.
Lo primero para los taronja era aguantar la presión. Un Palau con ganas de que no fuera despedida, un Barça encendido, con ese amor propio que le ha llevado hasta esta final inesperada hace no mucho. Las cuentas pendientes con Jean Montero, defendido por Clyburn como si le debiera dinero. Pero esa táctica de intentar amedrentarle mentalmente ya la utilizó el Panathinaikos en los cuartos de la Euroliga y no le sirvió de nada.
Tiene arrestos el dominicano. Más le apretaban en las calles de Santo Domingo. Como a Kevin Punter en el Bronx, tantos paralelismos entre los dos talentos. El primer cuarto fue suyo, 12 puntos, pero el Valencia resistía como sólo sabe hacerlo: respuestas rápidas, rebote ofensivo y carácter.
Fue en el segundo acto cuando todo se empezó a derrumbar. Minutos de mucha calidad baloncestística de Álvaro Cárdenas, un base que jugó cedido en Grecia y que ha sido clave en estas últimas semanas. La ventaja al descanso y otro mazazo a la vuelta, con tres triples de Montero y 18 arriba (44-62).
El último partido en la carrera de Jan Vesely, el adiós a Pascual y a tantos jugadores que no seguirán, sacó la rebelión del Barça. Punter quería rock and roll y lo intentó con todo. Pero el todo no es suficiente ante un Valencia que se sabía ante una oportunidad única. Un triple de Braxton Key y otro de Moore cerraron un tercer acto con aroma de sentencia.
No había remontada posible. Era la fiesta taronja, a ritmo de Montero, que ha firmado una final antológica. Por encima de los 100 puntos, pues no hay más fiel marca de la casa. Y las lágrimas azulgranas, las de Vesely o Satoransky, jugadores históricos que dicen adiós.