El Villarreal atrapa una esperada victoria en Champions remontando al Nápoles
Desde el 6 de abril de 2022 no celebraba el Villarreal una victoria en la Champions. Fue ante el Bayern, en el Estadio de la Cerámica, donde se reencontró con la victoria 1.651 días después. Fue ante el Nápoles y después de remontar un partido que se le puso muy pronto en contra. Los goles de Mikautadze y Mouriño antes del descanso premiaron el buen partido de los amarillos ante un rival de primer nivel.
El Villarreal demostró carácter para sobreponerse al revés con el que se encontró al poco de arrancar el partido. En la primera noche europea en La Cerámica tras el estreno con derrota en Dortmund y la decepcionante liguilla sin victorias de la temporada pasada, el Nápoles marcó en su primera llegada. El gol fue obra Rrahmani, que cogió el rechace de su propio remate tras una espectacular parada de Luiz Júnior para anotar a la segunda.
El equipo italiano había salido sin complejos, jugando al ritmo que marcaba De Bruyne y buscando profundizar por las bandas con sus carrileros, sobre todo con Politano por la derecha, donde mantuvo una disputada pugna con Romero. El plan principal del equipo de Massimiliano Allegri era colgar balones al área tratando de sacar tajada del metro noventa y pico de Hojlund.
El danés tuvo el segundo en un cabezazo a centro de Politano que se estrelló en la escuadra. Caprichos del destino, se pasó de lo que habría sido el 0-2 al empate del Villarreal, que encontró premio a su insistencia en la siguiente jugada.
Se había rehecho bien el equipo de Iñigo Pérez tras encajar, buscando con insistencia la portería italiana pero sin acierto ni fortuna. Gueye, Romero y hasta Renato Veiga habían ido acumulando intentos que no encontraron portería por poco. También Mikautadze, que había tenido la más clara en un remate que desvió Badiashile. Fue el georgiano quien firmó el empate aprovechando un regalo de Politano, que se quedó corto en un pase a su portero. Mikautadze se adelantó a Milinkovic-Savic y sin apenas ángulo fue capaz de embocar en la portería vacía.
El gol inflamó al Villarreal, que apenas tres minutos después completó la remontada. Recuperaron los amarillos en medio campo y Gerard abrió para la incorporación de Mouriño, que con campo por delante y sin oposición, soltó un potente derechazo imposible para el portero.
Sin ser el claro dominador, se veía cómodo al equipo de Iñigo Pérez, que juntó en el once a Gueye, Comesaña y Saliba, como ya hiciera en Dortmund, pero colocando al canadiense en banda derecha completando la línea de tres que se movía por detrás de Mikautadze. La gran movilidad de los tres mediapuntas, con Gerard apareciendo casi por cualquier parte del campo y Moleiro metiéndose hacia dentro, era lo que más problemas daba a la defensa italiana. Buena prueba fue la jugada que idearon entre los dos y que Badiashile desbarató cuando el catalán ya se disponía a rematar en boca de gol tras una gran maniobra del canario.
El Nápoles, que había ido perdiendo fuelle, resurgió con los cambios de Allegri y estuvo cerca de empatar a pesar de las precauciones que tomó el Villarreal, que pasó a jugar con tres centrales y dos carrileros y Foyth como pivote. Hojlund, que además de juego aéreo también se maneja bien con el balón en los pies, tuvo la más clara tras driblar a varios defensas pero se topó con Luiz Júnior. El gol de Oluwaseyi tras cazar un balón suelto en la frontal liquidó definitivamente a los italianos y selló el primer triunfo del Villarreal en esta Champions.