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Infantino, acorralado por las acusaciones de opacidad, la investigación judicial de la UEFA y la amenaza de Arsène Wenger

Infantino, acorralado por las acusaciones de opacidad, la investigación judicial de la UEFA y la amenaza de Arsène Wenger

La desconfianza en Gianni Infantino sigue en aumento a un mes de que acabe el plazo para presentar candidaturas a la presidencia de la FIFA. Su intento de privatizar parte de los derechos comerciales de los Mundiales por 3.800 millones de euros, sus relaciones con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y otras maniobras económicas opacas le fueron echadas en cara en la tensa reunión de más de tres horas y media que los 37 miembros del Consejo de la FIFA celebraron ayer en Zúrich y que sólo sirvió para evidenciar, una vez más, la enorme brecha que se ha abierto entre Infantino y confederaciones tan poderosas como la UEFA, que busca candidatos contrarreloj que le disputen las elecciones el 18 de marzo, con Arsène Wenger como el deseado.

A pesar de que el ítalo-suizo ve posible revalidar su mandato hasta 2031, no despeja las sospechas. Infantino no dio ni una sola explicación de los escándalos que le han salpicado desde el pasado mes de junio. Cuando dirigentes como la presidenta de la Federación Inglesa, Debbie Hewitt, o el presidente de la alemana, Bernd Neuendorf, tomaron la palabra para reclamarle que aportara pruebas sobre el proyecto secreto de privatización, no hubo respuesta ni acceso a la documentación. Fuentes cercanas a la reunión del Consejo de la FIFA aseguran que se limitó a pedir perdón «con cierto arrepentimiento» por el cisma que originó ese proyecto de privatización, que ideó con el fondo de inversión que dirige Joshua Kushner, hermano del yerno de Trump.

Se escudó en que está apartado «de forma definitiva» y que debe permanecer secreto «debido a los procedimientos judiciales en curso en Estados Unidos». «Mantuvimos un debate sobre el proyecto FIFA Forward Enterprise, en el que todos tuvieron la oportunidad de formular preguntas y expresar sus opiniones», declaró Infantino.

Esos procedimientos son los que inició la UEFA en agosto reclamando que los tribunales de dos estados norteamericanos recabaran y protegieran información relevante sobre el fallido proyecto con la intención de usar estos documentos para poner contra las cuerdas al presidente ante los tribunales de Suiza por una «gestión criminal». Si el organismo que preside Ceferin ya acusaba a la FIFA de opacidad y falta de colaboración, tras la reunión de ayer lo hace con más argumentos.

«Una de las cosas decepcionantes es que no obtuvimos respuestas a ninguna de las cuestiones que habíamos solicitado expresamente como, por ejemplo, que nos facilitaran los documentos del proyecto FFE. Pregunté por qué no y nos pidieron que presentáramos esas preguntas por escrito. Tiene que responder a esas preguntas y, si no lo hace ahora, no está capacitado para ser presidente de la FIFA», explicó la presidenta inglesa. «Necesitamos a una persona íntegra que restablezca la reputación de la organización, que sin duda se ha perdido», aseguró el alemán Neuendorf.

Tampoco hubo más aclaración que la que hizo ya la FIFA a las sospechas desveladas por The Times y Le Monde acerca de unas retribuciones de 1,5 millones que percibió el presidente en 2025 de la sociedad creada para la organización del Mundial 2026, FWC2026 US. Inc., que no se sumaron a su sueldo público oficial de cinco millones de euros. Como hizo en Qatar en 2022, Infantino se instaló en Miami en el año previo a la celebración de la Copa del Mundo, incluso compró una vivienda. Tampoco se aclaró más el alquiler de unas oficinas para la FIFA en la Torre Trump de Nueva York. Se trata de una "suite" de 450 metros cuadrados cuyo arrendamiento se firmó entre la sociedad que gobierna Eric Trump, uno de los hijos del presidente, y FIFA America's Incorporation. Se rubricó en mayo de 2025, por siete años y lo firmaron cuatro miembros del Consejo de Gobierno de la FIFA, además del secretario general, Mattias Grafstrom. El organismo defiende esa sede como necesaria ante la celebración de la Copa del Mundo e incluso el Mundial de Clubes Femenino que se disputará en 2028.

Hubo dos asuntos más sobre la mesa, ambos sobre la relación de Infantino con Trump. El primero fue el caso de la tarjeta roja al estadounidense Folarin Balogun que le fue retirada tras una conversación entre el presidente norteamericano y el de la FIFA, un escándalo que quedó sin explicación entonces y ahora. El otro fue el Premio de la Paz, inventado hace un año y que se entregó a Trump. Serán los comités correspondientes quieres presenten en diciembre su valoración sobre ambos asuntos. En el caso del premio es probable que desaparezca.

Reparto de 6.350 millones de dólares

Sin explicaciones de Infantino, la carrera hacia la presidencia de la FIFA ha comenzado. El actual presidente, que lleva diez años en el cargo, trata de ganar adeptos regando con millones a las 211 federaciones nacionales. Por el extraordinario éxito del Mundial 2026 repartirá 6.350 millones de dólares en el periodo 2027-2030, «más del doble de la cantidad inicialmente contemplada». Eso significa que cada federación recibirá 25 millones. «Desde que me convertí en presidente, hemos pasado de un millón a 25», dijo.

Esa medida puede atraer el voto pero la batuta de la oposición la lleva la UEFA, que busca candidatos que se enfrenten a Infantino. Uno de los nombres fuertes es Arsène Wenger, director de Desarrollo Global de la FIFA. El francés podría generar consensos. Otro nombre que resuena en los pasillos es el de la magnate del fútbol femenino, Michele Kang.


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