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"Ivanka, vete a casa": los megaproyectos de lujo de los Trump generan protestas masivas en Albania

"Ivanka, vete a casa": los megaproyectos de lujo de los Trump generan protestas masivas en Albania

De una idílica caminata descalzos a una auténtica pesadilla ambiental y política. Lo que comenzó como un "descubrimiento accidental" durante unas vacaciones en barco por parte de Ivanka Trump y su marido, Jared Kushner -la hija y el yerno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump-, ha desatado ahora una ola de indignación popular en Albania que amenaza con convertirse en un polvorín. 

Por tercer día consecutivo, miles de albaneses han salido a las calles de la capital, Tirana, y de varias localidades del sur del país para exigir la paralización inmediata de dos macroproyectos turísticos multimillonarios. Al grito de "Ivanka, vete a casa" y "la nación no está en venta", los manifestantes han plantado cara al Gobierno portando flamencos inflables, el símbolo de la fauna amenazada por las excavadoras. 

La intrahistoria del proyecto la reveló la propia Ivanka esta misma semana en una entrevista con el podcaster estadounidense David Senra. Según relató, la pareja descubrió el lugar por casualidad: "Estábamos en el barco de un amigo y paramos a nadar. Así fue como lo encontramos. Nadamos hasta la isla, hicimos una caminata descalzos hasta la cima y nos quedamos cautivados". Ese flechazo descalzo se tradujo en un plan de inversión de 1.600 millones de dólares (unos 1.400 millones de euros) liderado por Affinity Partners, la firma de inversión de Kushner. 

El megaproyecto, al que las autoridades albanesas ya han concedido el estatus de "inversor especial", contempla una gigantesca urbe turística con hoteles, apartamentos, villas y un puerto deportivo, sumando unas 10.000 habitaciones. 

Zona sensible dividida

El complejo se divide en dos zonas de altísima sensibilidad ambiental. Por un lado, está la isla de Sazan, un islote deshabitado del Adriático que sirvió como base militar secreta durante la era comunista. Por otro, la zona costera de Zvërnec, ubicada entre la laguna de Narta y el mar, y un entorno de humedales salvajes que forma parte del paisaje protegido Vjosa-Narta. 

Según organizaciones como BirdLife International y el PPNEA (Protección y Preservación del Entorno Natural en Albania), las obras de los Kushner-Trump destruirían dunas ancestrales y bosques de pinos mediterráneos. Además, pondrían en jaque el último refugio de la foca monje del Mediterráneo y el hábitat de más de 200 especies de aves, entre ellas pelícanos ceñudos y flamencos. 

La tensión en el país ha escalado drásticamente después de que la empresa promotora levantara grandes vallas con cimientos de hormigón y alambre de espino alrededor del sitio de Zvërnec, bloqueando el paso a los residentes locales que trabajan esas tierras. El pasado fin de semana, cientos de vecinos se enfrentaron directamente a los guardias de una empresa de seguridad privada contratada para proteger las obras, dejando varios heridos."Desde el principio ha habido una falta total de transparencia", denuncia Aleksandr Trajce, director ejecutivo de PPNEA, informa The Guardian.

"No hemos visto consultas públicas ni documentos sobre las licencias. Hay un colapso total del estado de derecho: han metido los bulldozers sin consideración social ni ambiental". Los ecologistas exigen que se retiren las máquinas y las vallas antes de sentarse a hablar. 

El turismo se ha convertido en el gran motor económico de Albania (representando el 26% de su PIB, con un gasto de 5.700 millones de euros en 2025). Sin embargo, lo que para muchos es una vía para evitar la masificación mediante el turismo de alto standing, para la oposición es una muestra de opacidad gubernamental. 

Rama, atrincherado

A pesar del clamor callejero, el primer ministro albanés, el socialista Edi Rama, se niega en redondo a dar marcha atrás. Aunque ofreció una reunión a los manifestantes para "discutir soluciones", fue tajante: "No hay ninguna posibilidad de que la inversión se detenga mientras yo esté aquí". 

Rama ha defendido el proyecto como un hito para consolidar la transición de Albania desde un antiguo Estado estalinista aislado a un destino de vacaciones exclusivo. En declaraciones previas, el mandatario admitió que el interés de Kushner venía de lejos, restando importancia a la influencia política: "No estaba relacionado con Trump, sino con Jared como inversor estadounidense con un gran proyecto". Además, insistió en que el país no debe ganarse el estigma de ser "hostil con los inversores". 

Para Jared Kushner -que fue asesor de la Casa Blanca en el primer mandato de Trump y hoy es uno de sus negociadores estrella para Gaza, Irán o Ucrania- este escenario no es nuevo. Los planes presentados en 2024 incluían otra polémica inversión turística en el antiguo cuartel general del ejército en Belgrado (Serbia). Sin embargo, el año pasado, Kushner tuvo que abandonar el proyecto serbio, tras sufrir masivas protestas callejeras. Ahora, la sociedad civil albanesa busca seguir los mismos pasos para salvar su costa virgen de la fiebre del ladrillo de los Trump. ¿Lo logrará?

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