Jódar se estrena en Wimbledon con victoria y confirma que su tenis también brilla sobre hierba
No hay escenario que le intimide, ni tan siquiera Wimbledon le queda grande. Rafa Jódar, firme, serio, preciso, pese a sus 19 años, pese a su inexperiencia sobre hierba, pese a los problemas físicos previos. En su debut de este lunes en el Grand Slam londinense venció sin un titubeo al local Felix Gill por 6-3, 6-3 y 7-5 en una hora y 56 minutos y despejó cualquier duda sobre su evolución en el torneo.
Antes de empezar costaba incluirle entre los candidatos por su juventud y los problemas abdominales que le obligaron a retirarse en los torneos precedentes; ahora solo queda ansiar su avance hasta esos hipotéticos octavos de final ante Jannik Sinner, o incluso más allá.
Después de su eclosión en el Trofeo Conde de Godó y el Mutua Madrid Open, y de sus cuartos de final en Roland Garros, la prodigiosa serenidad de Jódar ya es conocida, pero no por ello pierde su capacidad de asombro. En su primer día en el All England Club el sorteo le emparejó con un jugador inglés, la organización le programó en la enorme pista 3 y el público abarrotó las gradas para multiplicar la presión, pero él no movió ni una ceja. "Hace tres semanas estaba en Roland Garros y ahora aquí. Hoy en día te tienes que adaptar a todas las superficies", indicó con la naturalidad de alguien que lleva toda la vida moviéndose entre arcilla y césped.
Desde el primer punto hasta el último mantuvo la concentración para esquivar la trampa que flotaba en el ambiente y negarle a Gill todas las opciones de dar la sorpresa. Hubo unos minutos, al inicio del tercer set, en los que se despistó y cedió su único break, pero enseguida corrigió el rumbo para llevarse el triunfo: el primero de muchos en Wimbledon. Con algo más de apoyo en su palco -junto a su padre se sentó su fisioterapeuta y su responsable de comunicación- celebró el éxito junto a un grupo de amigos de Madrid, que viajaron a Londres para animarle. "Con muchos entrenaba de pequeño. Y me gusta poder invitarles. Que ellos estén contentos me pone contento a mí también", confesó.
Otra vez contra Carreño
En segunda ronda se volverá a enfrentar a Pablo Carreño, con quien ya coincidió en París, en un duelo fratricida que permitiría valorar mejor su juego sobre hierba. Carreño llegará al encuentro después de derrotar este lunes también a Denis Shapovalov por 6-3, 7-6(7) y retirada en la que fue la primera victoria de toda su carrera en Wimbledon. Siete veces lo había intentado antes; a la octava fue la vencida. "No sabía que él sólo había ganado un partido aquí. Si ha ganado es porque ha hecho las cosas bien. Que yo le ganara en París no significa que vuelva a ganar aquí", aseguró Jódar, que no pudo jugar en Queen's ni en Eastbourne por unas molestias abdominales, pero que no sufrió en su debut en el All England Club: "No he notado ningún dolor". La lesión, olvidada.
"He tenido buenas sensaciones durante todo el partido. Creo que mi juego puede adaptarse bien a esta superficie. Ahora tengo más días para trabajar en ello", comentó el joven al finalizar el encuentro con confianza en lo que vendrá. Porque si la superficie premia la velocidad de la bola, pocos como el español para disfrutar de ello. Con su saque dominó a Gill y el resto lo hacía en los intercambios en los que era muy superior. Apenas utilizó el saque-volea, un recurso que deberá interiorizar en el futuro, pero sí se acercó a la red para finalizar en múltiples ocasiones.
Al contrario de lo que le ocurría en las últimas semanas de la gira de tierra batida, este lunes se demostró fresco de piernas y de ideas. Gill, el número 240 del mundo, uno de esos ingleses invitados por la organización para que descubran lo que es un Grand Slam, es un buen pegador, pero apenas le desafió con variedad de golpes. Queda por ver qué pasará ante adversarios con mejores armas, pero Jódar confirmó en su debut en Wimbledon que su tenis también puede brillar en hierba.