Deportes

Jesús Casas, seleccionador de Irak durante tres años: "Teníamos a varios jugadores analfabetos, en Bagdad lo importante era sobrevivir, no la escuela"

Jesús Casas, seleccionador de Irak durante tres años: "Teníamos a varios jugadores analfabetos, en Bagdad lo importante era sobrevivir, no la escuela"

Jesús Casas (Madrid, 1973) fue durante años ayudante de Luis Enrique, primero en el Barça y después en la selección, hasta que en 2022 se atrevió a asumir el puesto principal de entrenador del combinado de Irak. Iba camino de este Mundial, pero la federación nacional decidió partir caminos en abril del año pasado, a punto de la clasificación.

¿Cómo ve a la selección?
No son mal equipo, el problema lo tienen en la portería, que es donde nosotros hicimos más énfasis. Intentamos transformar la selección entera en los dos años y medio que estuvimos allí. De hecho, de la Copa del Golfo que ganamos nada más llegar quedan cinco o seis jugadores, no más. El proceso fue un poco como el modelo de Marruecos, buscar futbolistas que hubieran nacido en el extranjero pero con relación con el país e irlos incluyendo, pero en la portería no fuimos capaces de encontrar relevos. El resto es una selección competitiva, lo que pasa que le ha tocado el grupo de la muerte.
¿Esa idea de buscar jugadores nacidos fuera la tuvieron ustedes?
Sí. Los futbolistas que estaban en Europa no querían venir, otros se habían retirado de la selección porque el trato no era bueno ni profesional. La metodología era como la de la España de los setenta. Pero poco a poco la gente quiso venir. Amyn, que había estado en Alemania sub'17, Madjed, que iba con Suecia sub'19... Algunos se quitaban del medio en algunas convocatorias y les dejábamos claro que si nos clasificábamos para el Mundial no íbamos a aceptar que vinieran, pero ahora han aceptado a Qasem, que quería jugar con Suecia y ahora está con ellos.
Cuando usted llegó a Irak, ¿cómo era la selección?
Totalmente amateur. El fútbol en Irak es profesional en cuanto a salarios, pero en cuanto a estructura y organización es un desastre. Es como un equipo de Tercera de España. Cuando llegamos, los jugadores comían en el buffet libre del hotel, sin tener organizada la nutrición, comían gominolas, gusanitos... Poco a poco intentamos profesionalizar todo y creo que la dejamos bastante bien.
¿Qué le dijo su familia cuando surgió la opción de irse a Irak?
Pensaban que me iba con los cascos azules. Estaban asustados, pero hablé con el embajador de España en Bagdad y fue el que me animó. Estuvimos allí una semana con la familia y muy bien, la verdad. Es un país especial. Nosotros tenemos para escribir un libro. Por ejemplo, un día me llamó un clérigo chiita muy influyente que me quería conocer, llamé a la Embajada y me dijeron que fuera. Mi puesto de seleccionador también servía un poco para que España hiciera contacto con políticos de allí.
A nivel social, ¿cómo les encontró?
Muy centrados en el fútbol. Evidentemente hay casos como el de Aymen Hussein, con la tragedia familiar que tuvo, con su padre asesinado por Al Qaeda y su hermano captado por el ISIS, pero ya habían pasado algunos años. Todos centrados en el fútbol. El pueblo iraquí, en general, tiene muchas ganas de vivir y de olvidar los 20 años de guerra. Es un país muy social, la gente tiene alegría, te acoge, te abre las puertas y es muy fiestero. Están siempre en la calle y son muy nocturnos. No hablan de la guerra en público. Además allí nosotros teníamos sunitas, chiitas, kurdos, católicos... Una amalgama importante de culturas. Entonces no se hablaba en público de temas importantes, sólo en privado. Los jóvenes hablaban de sus inquietudes, hacían alguna crítica al sistema político... Pero siempre en privado.
¿Hussein es el referente?
Sí, y eso que lo querían matar mediáticamente porque hubo unos meses en los que le costaba hacer goles, especialmente en la fase de clasificación anterior. Le acosaban en redes sociales y todo. Pero apostamos por él y es el ídolo, ha marcado goles importantes, incluido el del estreno contra Noruega.
Muchos nacieron en plena guerra.
Sí, de hecho teníamos un par de ellos analfabetos. Al principio nos sorprendió, pero luego lo entendías, claro, porque en esos años en Bagdad lo importante era sobrevivir. Fue la época del ISIS, de Al Qaeda... No se pensaba en ir a la escuela.
¿Y qué pasó para que le despidieran en abril de 2025?
Ahí hay mucha corrupción. Cada vez que cambian a un entrenador, se llevan comisiones. Irme a Irak ha sido mi mayor acierto, pero en mayo de 2024 podía haberme ido a Corea del Sur y ahora estaría en el Mundial. Eso me duele más. Tenía la opción de irme, pero la Federación de Irak quería que siguiera y me terminé quedando. Y en la ventana de marzo del año pasado empatamos un partido contra Kuwait y perdimos otro contra Palestina, dos encuentros tontos y nada, se forma el lío y nos vemos fuera de la selección cuando dependíamos de nosotros para clasificar. Mi mayor error es no haber salido antes y haber confiado en ellos. Lo de Corea del Sur hubiera cambiado mi carrera deportiva, pero bueno.

Puede que te hayas perdido