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Jimmy Gressier: "El oro mundial demostró que valió la pena dejar el fútbol"

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Habían pasado 42 años desde que un atleta nacido en Europa (el italiano Alberto Cova en Helsinki 1983) se proclamara campeón del mundo de 10.000 metros. La hazaña de Jimmy Gressier (Boulogne sur mer, Francia, 1997) en el último Mundial, en Tokio, fue de esas que marcan para siempre. El impacto se tradujo en fama y en un suculento contrato con Decathlon, la marca con la que comparte orígenes geográficos y por la que no dudó incluso en dejar a Nike. De visita en Madrid, el galo, que posee el récord de Europa de cinco kilómetros en ruta y en el Europeo de Birminghan logró este verano el bronce con un estratosférico sprint viral, reflexiona en EL MUNDO sobre sus orígenes -tuvo que elegir entre atletismo y fútbol, donde también apuntaba alto- y explica sus próximos desafíos.

Pregunta. ¿Todavía pasa mucho por su mente aquella carrera en Tokio, ese sprint con el que logró el oro mundial?

Respuesta. Lo recuerdo muy bien porque es el mejor momento de mi vida. Estoy muy orgulloso de lo que logré en Tokio. Son emociones increíbles, lo más hermoso que he vivido jamás. Me costó tiempo volver a poner los pies en la tierra. Ese título lo llevaré conmigo toda la vida, pero ahora debo prepararme para lo que viene. Porque fui campeón del mundo el 14 de septiembre de 2025, pero hoy todo empieza de cero. Aquello fue un broche de oro a mi carrera y demostró que valió la pena dejar el fútbol para dedicarme al atletismo. Estoy muy orgulloso de lo que hice, pero ahora quiero aún más.

P. Aquel día venció al impresionante Yomif Kejelcha, quien en agosto batió el récord del mundo de media maratón (56:51) y antes bajó de dos horas en maratón...

R. Lo que logró fue increíble. Sería un sueño poder hacer algo parecido algún día. Como dice Kilian Mbappé, hay que ser testarudo para ganar. Él lo aplica al fútbol y yo al atletismo. Yo creo que Kejelcha correrá incluso más rápido. Para mí es uno de los mejores del mundo. Le gané el año pasado en la final del Mundial y no creo que sea algo que pueda repetir mucho en el futuro: es más fuerte que yo. Él hizo 1:59 en maratón pero no es campeón del mundo. Y yo sí (bromea).

P. ¿Cómo imagina su vida si hubiera seguido en el fútbol?

R. No creo que hubiera llegado a jugar en la Champions League, ese mi nivel equiparable en el atletismo. En fútbol, quizá habría podido jugar en Ligue 2 (segunda división francesa). Por tanto, no creo que hubiera sido tan conocido ni logrado tantas grandes cosas.

P. Cuando ganó el oro, Zidane le envió una camiseta del Madrid dedicada.

R. Sí, pero habría preferido que me enviara la de la selección francesa. Aun así, es un gran recuerdo, porque Zidane es mi jugador favorito de todos los tiempos. Y es un gran honor para mí tener su camiseta en casa ahora.

P. Muchos de sus amigos de infancia trabajan ahora en las fábricas de la industrial Boulogne sur mer (al Norte de Francia). ¿Dónde estaría si no fuera por el atletismo?

R. Creo que habría logrado salir adelante, porque soy una persona con grandes ambiciones. Alguien que sueña mucho. Podría haber triunfado en otra profesión, pero jamás habría trabajado en la construcción o en una fábrica para otra persona, como hacen algunos de mis amigos. No, yo veo la vida a lo grande.

P. Guarda una curiosa relación con Decathlon de cuando era niño...

R. Sí. Cuando empecé a practicar atletismo, mis padres no tenían suficiente dinero para comprarme zapatillas. Cogí unas del trastero de mi abuela. Unas zapatillas de Decathlon, de talla 38. Yo usaba ya el 41. Y gané una carrera. Me dieron una tarjeta regalo y con ella pude comprarme unas zapatillas nuevas, de mi talla. Y ya ganaba un poco más fácilmente, claro. Cuando Decathlon me hizo la propuesta de ir con ellos, supe enseguida que era algo evidente: teníamos una historia particular juntos. Y confié en ellos. Y eso que las zapatillas de hace dos años no son las de ahora. Dejé a Nike y estoy muy contento de trabajar con Kiprun. El objetivo es sacar las mejores zapatillas del mercado. Nos queda mucho por hacer, pero ya estamos cerca del Top 5.

P. ¿Cómo fue su infancia?

R. Tengo muchos buenos recuerdos y guardo mucho cariño de aquella época. Si pudiera pulsar un botón y volver a mi infancia, lo haría, porque cuando eres niño vives sin preocupaciones. No imaginas que pueda haber problemas, ni diferencias entre las personas o entre los países. No piensas en la política. Cuando eres pequeño, solo piensas en una cosa: divertirte. Por eso, prefiero mil veces la vida que tenía de niño a la de ahora, aunque —y sé que tengo una vida maravillosa comparada con la de otras personas—, si miro atrás, prefiero la vida que llevaba en mi infancia.

P. Es uno de los atletas más versátiles del mundo, pero, ¿qué prefiere: cross, asfalto o pista?

R. Yo prefiero ganar. Compito donde puedo ganar, donde me siento bien, pero si tengo que elegir entre las tres, diría la carretera. Prefiero el asfalto.

P. ¿Por qué?

R. Porque es más fácil. En la pista, los kilómetros se hacen largos porque son tramos de 400 metros, mientras que en la carretera nos guiamos por kilómetros y no por metros como en la pista o en el campo a través. Y el cross es duro: incluso cuando el recorrido es sencillo, resulta duro todo el tiempo, todo el tiempo, todo el tiempo...

P. Su futuro parece predestinado al maratón. ¿Será en los Juegos de Los Ángeles?

R. No, será después de 2028. Para Los Ángeles, me centro únicamente en los 5000 metros y los 10 kilómetros; después pasaré definitivamente al maratón durante ocho años y, más adelante, me dedicaré al trail. Pero primero, ocho años de maratón —digamos, desde los 31 hasta los 38 o 39 años— y después ya me dedicaré a otra cosa.

P. ¿Quién ha sido su mayor inspiración?

R. Antes era Julien Wanders y ahora es Jacob Ingebrigtsen.

P. Su rival.

R. Sí, es mi rival, pero también alguien que me inspira mucho. Yo creo que mi principal rival soy yo mismo. Observo mucho, sigo de cerca a los atletas y conozco a bastantes corredores españoles porque me encanta ver las competiciones por televisión. Conozco prácticamente a todos los corredores del mundo y me sé sus tiempos al dedillo.

P. ¿Cómo se prepara para el futuro tras el deporte profesional?

R. Prácticamente todo el dinero que gano gracias al atletismo lo invierto en adquirir bienes, concretamente en el sector inmobiliario; así aseguro mi porvenir. También soy una persona con inquietudes emprendedoras. Ya he pensado en crear mi propia marca de nutrición y, algún día, me gustaría lanzar también mi propia marca de ropa. Tengo muchas ideas en mente.