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Josema Giménez y su nueva sonrisa en A Coruña: "Un fármaco me ayuda con la estabilidad emocional"

Josema Giménez y su nueva sonrisa en A Coruña: "Un fármaco me ayuda con la estabilidad emocional"

No es que antes no lo fuera, pero Josema Giménez (Toledo, Uruguay, 1995) no puede ocultar su sonrisa, ni su felicidad. Se ha vuelto a reencontrar y para ello ha tenido que salir del Atlético de Madrid. Vuelve al Metropolitano esta noche a las 21.00 horas. «Cuando me baje del bus voy a caer en que voy a jugar de visitante en la que siempre fue mi casa, pero lo tomo con calma y la responsabilidad de defender otro escudo». Dos llamadas de Fernando Soriano convencieron a un central que tuvo muchas otras ofertas. Pero eligió el Dépor, eligió A Coruña, eligió pescar y eligió vivir.

¿Nunca ha estado de visitante en el Metropolitano?
No (risas), es lo que me va a resultar más raro, cuando entre al túnel y tenga que ir para la izquierda que es el vestuario visitante.
¿Su reencuentro con Simeone será de alegría o de reproche?
Reproche sería lo último. Un tipo que me dio todo, que me enseñó, que fue un padre futbolístico para mí. Obviamente después de 13 años tuvimos nuestros desencuentros, pero como pasa en toda familia, cero reproche, al contrario. Agradecimiento eterno. Solo me quedo con los buenos recuerdos. Me acuerdo cuando me separé de mi esposa, que fue un momento jodido, él lo vio, lo sintió y me habló como un padre.
¿Por qué insistió en no tener cláusula del miedo?
Por la simple razón de que amo al Atleti y a su gente, fue mi casa, pero no deja de ser mi profesión. Sería egoísta por mi parte no jugar dos partidos en un club que me ha abierto las puertas y me esté dando la posibilidad de hacer lo que me gusta, que es jugar al fútbol. Es respeto.
Al salir Griezmann y tener menos amigos en el vestuario, ¿pensó que era un buen momento para usted?
No lo veo por ese lado, sino porque entendí la situación del club y el mensaje que se me dio. No iba a poner pegas a un club que que me dio la vida, entiendo cómo es este mundo. No tengo ego, salvo el necesario para competir y no me ciega. Entendí que era el momento de dar el paso al costado y dejar el Atleti.
¿Cuándo toma la decisión?
Hablé con el Cholo y me transmitió lo que pensaba. No voy a dar detalles, pero fue una conversación de fútbol, sana, donde intercambiamos palabras y ahí fue cuando empecé a ver la situación, a analizar todo, y cuando lo decidí. Podría haber dicho, me quedo, tengo contrato, pero no pienso así. Entendimos el club y yo que era una decisión que no nos afecte a ninguno.
¿Le dio vértigo?
Para mí fue ilusionante y estoy agradecido y motivado. Estaba en una zona de confort, que es verdad que salir de ahí puede dar miedo o paralizarte. En ningún momento sentí eso, sólo ilusión.

¿Cómo fue esa primera noche en A Coruña?
Estaba nervioso, no te voy a mentir. Me hallaba raro, pero realmente fue lindo porque cuando llegué, la gente enseguida me mostró su cariño. La ciudad es preciosa, maravillosa.He vivido más en esto que llevo que en mucho tiempo en Madrid. Lejos del agobio de Madrid: coches, tráfico... Acá sales caminando y tienes todo cerca. Y luego está el mar.
¿Quién fue su primer compinche en el vestuario del Depor?
Todos de una manera estupenda pero si tengo que elegir diría Mario Soriano, con el que no compartí vestuario en el Atleti, pero le conozco desde chico. Y luego David Mella. Es un chico encantador, magnífica persona. Desde que llegas al vestuario hasta que te vas, es alegría pura, de esos que siempre quieres en tu equipo.
¿Yeremay es el Griezmann del Dépor?
Yeremay es un grandísimo jugador que todavía no ha llegado al nivel que puede dar, pero tiene un nivel...Va a llegar a donde él quiera proponerse llegar, es un jugador de esos que ves que no tiene techo.
Su intención es seguir en el Dépor.
Tengo un año de cesión aquí y dos más de contrato más con el Atleti. No quiero ser descortés con el club que me dio todo, pero la gente entiende que no me toca volver. Sobre todo por cómo se armó el equipo hablando de lo futbolístico, no de lo sentimental. Echo de menos a la gente, pero aquí también me han dado mucho cariño y al final eso es el fútbol, ¿no? Amor, dejar huella.
¿Es ahora un poquito más feliz que en su última etapa con el Atleti?
Estoy feliz, realmente muy feliz. Pero ahí también lo estaba, de diferente manera. Era un equipo top. ¿Quién no puede estar feliz en uno de los mejores clubes del mundo? Sería hipócrita decir lo contrario. Pero acá estoy jugando, que es algo que al final el futbolista siempre quiere y en el Atleti el último año me costó. Pero me voy con que hice el último gol ahí en el Champions que creo que fue el más bonito de mi carrera.

¿La felicidad influye mucho en su rendimiento?
Lo sentimental y lo emocional juegan mucho en un deportista, pero más la sensación personal de la confianza. Que se puede basar en que se está contento. Yo creo que lo más importante es encontrar el equilibrio.
¿Lo trabaja con un psicólogo?
Sí. Desde que me descubrieron en el TDAH, me ayudo con un fármaco para la estabilidad emocional: evitar depresiones y picos de alegría. Cuando estás equilibrado, las cosas van mucho mejor.
¿Antes le afectaban más las cosas?
Soy una persona que cuando no tiene todo bajo control, se estresa. Pero es por mi trastorno y lo entiendes y lo trabajas, te afecta menos. Yo no dormía el día antes de los partidos porque no habían dado el equipo aunque supiera que iba a jugar. Hasta que entendí se trataba de hacer al 100% lo que dependiera de mí. No podemos controlar todo. Hoy pienso más en disfrutar y estoy más tranquilo.

Bachillerato y curso de finanzas

Eso del control lo ha llevado a proyectar ya su futuro y se ha puesto a estudiar
El conocimiento no ocupa lugar. Estoy haciendo cursos de financiación en la Universidad de Montevideo y terminando el bachiller. Tratando de mover la mente, de no dejar que mi cabeza sea solamente fútbol.
Quizás le quedó la espina tras casi tener que dejar todo a los 17 por el embarazo de su hermana.
Cuando mi hermana quedó embarazada, a mí me ascendieron al filial. Y ahí dije: 'me voy a enfocar en el fútbol', y gracias a Dios todo salió bien.
¿Ya sabe entonces qué va a hacer cuando esto termine?
Lo único que tengo claro es que voy a aprovechar el tiempo que no pude ir a pescar para ir a pescar tanto como pueda.
Aparte de pescar, algo más harás, con tres niños...
Ahora los chicos están en la academia del Dépor entrenando, y después me toca vida de padre: jugar al ajedrez con el del medio, el grande ya que está medio preadolescente y hay que estarle encima un poquito y el de dos años y medio que es puro amor.

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