Economía

La AIE alaba el “impresionante” progreso de las renovables en España, pero reclama más electrificación

La AIE alaba el “impresionante” progreso de las renovables en España, pero reclama más electrificación

La Agencia Internacional de la Energía (AIE) alaba el “impresionante” progreso de España en energías renovables, pero reclama más electrificación para trasladar esa transformación y sus beneficios al conjunto de la economía. La entidad también advierte de que el país necesita reforzar las redes, incorporar flexibilidad al sistema eléctrico y gestionar “prudentemente” el cierre de su parque nuclear.

El informe Spain 2026 del organismo adscrito al club de países ricos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) realiza un diagnóstico bastante favorable de la política energética española, pero también señala debilidades regulatorias y estructurales. Destaca a España como referente europeo en renovables, con una capacidad que se ha más que duplicado entre 2015 y 2025, hasta alcanzar los 119 gigavatios (GW), y ha mejorado su intensidad energética un 2,4% anual en la última década, reduciendo una quinta parte sus emisiones entre 2015 y 2024.

“La rápida expansión de las energías renovables en España ha reforzado su seguridad energética y su competitividad, pero una electrificación más rápida en el transporte, los edificios y la industria será esencial para alcanzar los objetivos energéticos y climáticos del país”, resume el organismo. “La experiencia reciente, incluyendo el apagón de abril de 2025, subraya la necesidad de reforzar el sistema”, indica el informe, que señala que ese colapso “demostró que el sistema español requiere una supervisión más estrecha del cumplimento de las obligaciones de todos los agentes”.

“Acelerar la electrificación puede desbloquear todos los beneficios del liderazgo español en energías renovables”, según la AIE, que destaca que entre 2015 y 2025, la participación de las renovables en la generación eléctrica de España aumentó del 35% al 56%, mientras las emisiones disminuyeron en torno a una quinta parte. “Estos logros se han visto impulsados por el sólido marco político energético y climático del país y su consolidado enfoque hacia una transición justa, que vincula la inversión en energías limpias con la creación de empleo, el desarrollo regional y la inclusión social”.

La AIE subraya que la creciente participación de las energías renovables en España “ya está contribuyendo a la bajada de los precios mayoristas de la electricidad y a la reducción de su dependencia de los combustibles importados. Sin la enorme expansión de la capacidad renovable, sus importaciones de gas natural para la generación de electricidad habrían aumentado casi un 40%, o 26.000 millones de dólares, en 2024”.

No obstante, las importaciones aún cubrieron casi el 70% del consumo energético total de España en 2024, lo que subraya la necesidad de extender la transición más allá del suministro eléctrico.

“Reequilibrar” las renovables

El informe recomienda “reequilibrar” la cartera de renovables “desarrollando más eólica”, instalaciones híbridas y almacenamiento, en un contexto de “retos” en la aceptación social y los permisos de estas plantas. Destaca que “la rápida expansión de la energía solar fotovoltaica ha generado importantes beneficios para la seguridad eléctrica, la asequibilidad y la descarbonización en España”, pero “también ha dado lugar a una cartera de energías renovables estructuralmente desequilibrada, cada vez más expuesta a la caída de los precios”.

“De no abordarse, estas tendencias podrían debilitar la viabilidad económica de los proyectos, ralentizar el aumento de la capacidad más allá del corto plazo y añadir presión al objetivo de España de alcanzar un 81% de generación eléctrica de origen renovable para 2030”.

El informe concluye que acelerar la electrificación de los usos finales también debería ser una prioridad. Recuerda que actualmente, la electricidad representa solo el 25% del consumo final de energía en España, muy por debajo del objetivo del país del 35% para 2030. “La adopción de vehículos eléctricos es relativamente limitada, sobre todo en flotas corporativas, mientras que la calefacción con combustibles fósiles sigue estando muy extendida y la industria se enfrenta a elevados costes de inversión inicial”.

“La combinación de impuestos, tasas y cargos por el uso de la red mantiene altos los precios de la electricidad para el consumidor final, mientras que los combustibles fósiles se enfrentan a tarifas comparativamente más bajas en España”, destaca. Añade que el país está tomando medidas para abordar esta situación, incluyendo la eliminación gradual del impuesto a la producción de electricidad recientemente aprobado. “Un mayor reequilibrio de la dinámica de precios de la energía a nivel nacional, protegiendo a los consumidores vulnerables, podría reforzar los incentivos para que hogares y empresas se electrifiquen y ayudar a la industria a aprovechar las ventajas competitivas de las energías renovables”.

La AIE destaca que España ha puesto en marcha reformas para acelerar el almacenamiento de energía, la flexibilidad de la demanda y la adaptación de las normas de la red a una matriz energética en constante evolución. “El progreso continuo en la infraestructura y la gestión del sistema eléctrico, junto con una combinación más equilibrada de tecnologías eólicas, solares e híbridas, puede ayudar a España a integrar una proporción creciente de generación renovable, al tiempo que refuerza la seguridad y la resiliencia del suministro eléctrico”.

El informe destaca la importancia de gestionar “cuidadosamente” la eliminación gradual de la energía nuclear para garantizar la seguridad del suministro. Tras la reciente aprobación de la prórroga de la vida útil de la central nuclear de Almaraz, recomienda “implementar un marco transparente para futuras decisiones caso por caso”, teniendo en cuenta los costes y beneficios para los consumidores y el sistema eléctrico en general.

“El notable progreso de España en materia de energías renovables demuestra que su implementación puede impulsar la seguridad energética, la competitividad y la inclusión social”, según la AIE, que concluye que el próximo reto será transformar este progreso en un sistema energético plenamente integrado, flexible y resiliente. “Al acelerar la electrificación, modernizar y optimizar las redes, potenciar la flexibilidad y gestionar con cautela el desmantelamiento de la energía nuclear, España puede ofrecer valiosas lecciones a otros países que buscan transformaciones energéticas similares en toda la economía”.

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