Había dudas sobre el debut de Dani Carvajal. Sobre si José Bordalás apostaría por él, aunque fuera durante unos minutos. Pero el técnico no esperó y el ex del Real Madrid salió de titular ayer frente al Rayo Vallecano. Con el 14 a la espalda, en honor a su cuñado y ex compañero de equipo, Joselu, Carvajal dejaba sus primeras imágenes vestido de corto con el Getafe. Podría parecer hasta raro, porque hasta ahora, como se dice en la NBA, era uno de esos jugadores que se consideraba one-club man (hombre de un solo club), a pesar de su breve paso por el Bayer Leverkusen.
Lo avisaba el técnico alicantino: «Está preparado», decía en la rueda de prensa previa al encuentro de ayer sobre Carvajal. Sin embargo, el autor del primer gol del Rayo Vallecano en el Coliseum, en el minuto 11, fue precisamente Álvaro García, a quien debía marcar Carvajal. El extremo le ganaba la espalda al lateral que acababa empujando el centro de De Frutos.
Era pronto para sacar conclusiones sobre el estado de forma de Carvajal, pero se podía intuir la falta de rodaje del madrileño tras casi 150 días sin jugar y sin equipo desde que se despidió del Real Madrid. Y la segunda ocasión más clara del Rayo también llegó por el mismo lado. Camello recortó a Carvajal y armó un disparo que David Soria despejó con una mano providencial.
Fue justo después de esa jugada cuando precisamente el talismán del Rayo, Sergio Camello, que no dejaba de generar situaciones de peligro, acabó en el suelo reclamando un codazo del ex del Real Madrid, al estilo de Arda Güler hace dos días frente al Sevilla. Pero, en esta ocasión, sí había imágenes y el colegiado determinó que no había nada.
Y si el gol tempranero ya hizo daño al Getafe, con un Rayo mucho más cómodo y creando peligro, la expulsión de Djené en el minuto 28 se lo puso todo cuesta arriba a Bordalás. Eso sí, en cada disputa, en cada reclamación al árbitro, allí estaba Dani, actuando como capitán, no solo después de la expulsión del jugador que porta el brazalete del equipo azulón, sino también desde las primeras situaciones del encuentro. Hay cosas que no cambian. Y esa actitud, en realidad, no sorprende a nadie cuando se trata de Carvajal.
La segunda parte trajo el gol del Getafe y también la esencia de Carvajal, no solo en lo que se refiere a su carácter, sino también a su juego, que parecía haber encontrado el rodaje que necesitaba durante la primera mitad. Se hacía notar, que al fin y al cabo, estamos hablando de un jugador de primerísimo nivel. Cortaba con criterio un envío de Lejeune. Y aunque Álvaro le seguía ganando en carrera, la rapidez del extremo del Rayo habría dejado atrás a Carvajal ayer y hace diez años.
Vio la amarilla por protestar justo antes de ser sustituido en el minuto 79. Se marchó dejando buenas sensaciones y demostrando que ha vuelto, con su juego y su esencia. Y, sobre todo, se marchó entre los aplausos del Coliseum y de Bordalás.
"No es fácil volver a competir después de cinco meses. Enfrente tenía a Álvaro, que es muy rápido. Pedí el cambio porque tenía calambres, pero ahora toca coger ritmo con entrenos y partidos, concluía Carvajal tras su debut.