Economía

La vivienda dibuja un hilo directo entre la política y lo que le cuentas al psicólogo

La vivienda dibuja un hilo directo entre la política y lo que le cuentas al psicólogo

Un buen día, Fanny llegó al psicólogo con la camiseta del Sindicato de Inquilinas y la terapeuta le preguntó qué pasaba. Llevaba años visitándola y, con problemas con su hijo adolescente y un cáncer de mama, ni siquiera se había preguntado si su situación con la vivienda le afectaba a la salud mental. Bastante tenía con lo otro.

Fanny, enfermera, es inquilina de un piso que fue público y por el que pagaba con su exmarido 590 euros, con dos habitaciones. Luego en 2013 Ana Botella vendió estos bloques y pasaron a manos de Blackstone. “Ya no sabíamos qué iba a pasar”, relataba. Y les subió el precio del alquiler cada vez más hasta casi duplicar y pagar a día de hoy 987, ya sin el exmarido porque se han separado, con dos hijos y con el cáncer.

En marzo de este año, Brookfield compró a Blackstone estas viviendas y ella se aferra a la prórroga extraordinaria de alquileres, porque su contrato vence en junio, pero sabe que su nuevo casero quiere vender todos los pisos y vive con la incertidumbre de no saber cuándo tendrá que abandonar su vivienda ni adónde irse, porque sus hijos no quieren irse de Carabanchel.

Fanny llegó a medicarse por la ansiedad, “estaba con muchas cosas, no podía dormir”, entre la tensión con el hijo, el cáncer, los apuros económicos y el problema de la vivienda. “Yo iba por mi problema con el cáncer y por la tensión con mis hijos, pero la psicóloga me dijo que la vivienda también afectaba”.

La venta de vivienda pública y la forma de exprimir los precios de un fondo internacional impactó directamente en la salud mental de Fanny. Y también de Cristina, cuya historia pudimos contar junto a Marcos García Santonja y Juan Luis Sánchez en un podcast sobre vivienda en directo en el FLIC del pasado sábado.

Cristina, vecina de Fanny, añadía que no tenía dinero para pagar un psicólogo y que los de la sanidad pública están saturados por la falta de personal. El precio del alquiler también impide a muchos optar por la terapia.

El pasado 19 de junio, Guillermo Martínez contaba en un reportaje cómo los problemas de vivienda generan ansiedad, estrés e irritabilidad y te llevaban al psicólogo. En él, la psicóloga Irene Moulas contaba que los desahucios se viven “como un duelo” y que “es de las realidades más estresantes que alguien puede experimentar”. También contaba la angustia de un joven de 32 años que vivía en casa de sus padres porque los pisos que podía pagar volaban y no podía llegar a verlos.

Los espacios de unión como puede ser un sindicato de inquilinas pueden ayudar a aliviar los sentimientos de estrés y soledad. La terapia también puede ayudar, pero como es lógico la terapeuta Purificació Párrago decía que los psicólogos no van a solucionar el problema de la vivienda.

Los alquileres han duplicado su precio en muchas localidades en la última década y la compraventa ha subido un 81% en estos años. Un estudio reciente de Oxfam vinculaba directamente el sobreesfuerzo en vivienda a los problemas de salud mental. Así que la falta de acción de las Comunidades Autónomas, sobre todo, que son quienes tienen las competencias, pero también del Ministerio de Vivienda, pueden llevarte al psicólogo junto a la voluntad de lucro de caseros, inmobiliarias, fondos y vendedores de pisos. Mientras tanto, España recauda un 6,9% de sus impuestos con la vivienda, a la que tan solo dedica un 1% del gasto público.

El dato

Es lo que recauda España en impuestos con la compraventa de viviendas, cifra que contrasta con los 7.000 millones de gasto público que le dedica a la vivienda pública, siete veces menos.

Poder público

La ministra de Vivienda anunció el lunes que aprobará un nuevo paquete de medidas para paliar los problemas de vivienda. Regulará pisos de temporada y de habitaciones para evitar los fraudes de los caseros, subirá el IVA a los pisos turísticos y bajará el IRPF a quienes pongan la vivienda a precios asequibles. Falta ver si tendrá el apoyo de Junts, siempre duro de roer y al que quiere convencer incluyendo algunas de sus peticiones fiscales.

También incluirá nuevas prórrogas para los contratos de alquiler, con lo cual puede dar un poco de calma a los miles de ciudadanos que pidieron la anterior mientras estuvo en vigor y que, según contó recientemente una magistrada del Supremo, no las tienen todas consigo.

Lejos de España, pero con influencia mundial, el alcalde Mamdani limitó los precios del alquiler en Nueva York: podéis escuchar los detalles en uno de los últimos podcasts de 'Un tema al día'.

Poder privado

En un encuentro de la patronal inmobiliaria, dos asociados se congratulaban de que Madrid “está muy bien” y “es un oasis” porque no se aplican las regulaciones al alquiler de temporada y de habitaciones ni los topes a los precios que aplica Catalunya. Queda claro que no es un oasis para sus vecinos, que ven cómo no solo es uno de los puntos de España donde más cara es la vivienda, sinó también donde más suben los precios tanto de alquiler como de venta.

Mientras tanto, las empresas siguen apostando en Madrid por el flex living, vivienda de temporada con tintes de lujo y precios por encima de mercado. Leemos en Ejeprime que Gmp abrirá con la ayuda de la constructora San José 195 habitaciones y estudios en 20.000 metros cuadrados en Sanchinarro. Sumando esa promoción a Valdebebas aspira a tener 724 unidades. A ello sumará 270 en Alcobendas. Miles de metros cuadrados de suelo que podrían servir a familias con problemas para acceder a la vivienda irán destinados a expats o personas con una necesidad temporal, tensionando aún más el mercado. Y sin pagar impuesto de sociedades porque Gmp es una socimi.

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