Donald Trump no coge la motosierra de su amigo Javier Milei, pero sí el hacha. El hacha para recortar brutalmente la libertad de prensa en la Casa Blanca. El presidente de EEUU ha anunciado este viernes la "prohibición de entrada" con efecto inmediato a los medios CNN, MSNOW (antigua MSNBC) y Politico. Un paso más, enorme, en una campaña de acoso y derribo contra la prensa que viene de lejos.
El motivo es fácil de intuir tratándose de Trump. Asegura, sin dar pruebas, que estos medios publican "fake news" de forma constante.
Trump lo ha anunciado "orgullosamente" en su Truth Social, donde llega a apuntar que los tres medios se caracterizan por una "falta de audiencia y credibilidad" y de haber incurrido en prácticas de "corrupción" bajo el anterior gobierno de Joe Biden.
"Los medios de comunicación no deberían poder escribir ni publicar constantemente FICCIONES y MENTIRAS cuando cubren al Presidente de los Estados Unidos, la Administración Trump o los Estados Unidos de América", apunta con sus habituales mayúsculas. Y la amenaza continúa, porque adelanta que "otros medios de comunicación que difunden noticias falsas seguirán a continuación".
Para hacer más grave su anuncio, el mismo ha llegado en plena jornada de trabajo de periodistas en la Casa Blanca, incluidos compañeros de los medios afectados por la prohibición de Trump, a los que el veto les ha cogido 'en directo'.
El escándalo es mayor por su dimensión, pero no del todo nuevo. A comienzos de su mandato restringió el acceso de nuestros compañeros de la edición norteamericana de The HuffPost y las agencias Associated Press y Reuters a algunos actos en la Casa Blanca por motivos como que algunos medios se negaran a usar el nombre "golfo de América" para referirse al golfo de México o por el siempre útil comodín de las fake news.