Cultura

Las chicas más listas que conozco

Las chicas más listas que conozco

Lo mejor y lo peor de la Feria del Libro son sus fiestas. Supongo que lo peor de esas fiestas lo puede imaginar todo el mundo: el ego de ciertos escritores que hace que no quepan ni por la puerta. Lo mejor es que es el momento en el que todas hablamos y nos contamos unas cuantas cosas terribles sobre gente no menos terrible.

Hace un par de meses, Carmen Torreblanca se preguntaba en este mismo periódico qué había tras el fenómeno literario de Comerás flores y por qué el abuso se había convertido en un éxito de ventas. Básicamente, porque muchas mujeres lo hemos sufrido y nos hemos sentido solas ante violencias que no sabíamos nombrar. Estos libros, por fin, nos validan, nos acompañan y nos advierten.

A Comerás flores (Libros del Asteroide, 2025), de Lucía Solla Sobral, se le suma ahora el éxito de La chica más lista que conozco (Lumen, 2026), la novela de campus de Sara Barquinero, que explora la relación abusiva entre un profesor de Filosofía y sus alumnas diez años menores. Ninguna de las dos novelas se parece y, sin embargo, las dos hacen pasar por fácil lo difícil: narrar los abusos psicológicos derivados de posiciones de poder. Cómo el poder te seduce y cómo te estampa luego la cara contra el suelo, vamos. De hecho, la novela de Sara lleva el subtítulo de Un tratado sobre la vergüenza.

Las chicas más listas que conozco transforman lo autobiográfico en ficción, dejan pocas pistas, pero las suficientes para que un grupo de personas pueda reconocer las señales (tiene sus ojos, sus gestos, sus bebidas carbonatadas) y advertir a otras de no pisar ese camino. Son listísimas, claro, porque con la ficción ganan al trauma, lo transforman en algo que pueden domar y encima se evitan problemas legales.

Las chicas más listas que conozco dan la vuelta al papel de la víctima y desplazan la vergüenza hacia los agresores y los abusadores. A las chicas más listas que conozco no les hace falta decir nombres y apellidos, porque todas sabemos quiénes son.

Dijo la escritora Lucía Litjmaer en uno de sus monólogos más aplaudidos del podcast Deforme Semanal: "No olvidéis nunca eso, las mujeres hablamos entre nosotras y tenemos un disco duro que flipas con toda esa información. Y algún día eso os dará tanto miedo como a nosotras oír unos pasos volviendo a casa de noche".

A las chicas más listas que conozco en realidad no las conozco, pero es como si las conociera. Tampoco nos hace falta hablar, porque han aprendido a escribirlo todo de maravilla.

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