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Lluvia de goles en Miami: Inglaterra se lleva el bronce con un 'hat trick' de Saka y Mbappé, de momento, se queda el pichichi

Lluvia de goles en Miami: Inglaterra se lleva el bronce con un 'hat trick' de Saka y Mbappé, de momento, se queda el pichichi

Francia e Inglaterra se vieron las caras en Miami en ese partido por el bronce mundialista que, salvo en contadas excepciones, nadie quiere jugar. Las dos, claras candidatas al título que se quedaron a las puertas de la final, reeditaron el duelo de los cuartos de final de Qatar que en esa ocasión se llevó Francia. Cuatro años después, los ingleses pudieron tomarse la revancha en un entretenido encuentro de ida y vuelta que terminó dejando una lluvia de goles en el Hard Rock Stadium [Narración y estadísticas (4-6)].

El ambiente festivo de las gradas se trasladó al césped. Y solo hizo falta que sonara el pitido del árbitro para que los jugadores, muchos con pocos minutos a lo largo del Mundial y con ganas de mostrarse, se animaran. Porque incluso en estas finales de la consolación puede haber motivos por los que hacer un esfuerzo. Y Mbappé tenía muy claro el suyo: presionar a Messi y ponerle lo más cara posible la Bota de Oro del torneo.

El delantero del Real Madrid, escudado por Olise y Doué, era de entrada el principal atractivo de un partido plagado de suplentes. Pero fue Inglaterra la que salió más enchufada. A los tres minutos, Rice, tras una conducción desde el centro del campo, sorprendió a Maignan con un disparo seco desde fuera del área.

Tardó Francia en entrar al partido, pero lo consiguió. En el minuto 10, Cherki, también desde fuera del área, intentó replicar a Rice, pero se encontró con Dean Henderson, el meta suplente de la selección inglesa.

El ataque francés, ya activado, comenzó a generar fútbol con cierta facilidad. La defensa, por el contrario, seguía en Babia. Inglaterra encontró un filón en Bukayo Saka, que hasta en dos ocasiones pudo conseguir el segundo. En el primer intento acertó, pero el línea levantó la bandera. Poco después, en una jugada calcada, fue Lacroix el que taponó el disparo.

No tardó el equipo de Tuchel en penalizar la fragilidad de la zaga francesa. A balón parado, en un córner botado por Rice, Konsa consiguió el segundo de cabeza. Deschamps, en su último partido en el banquillo de la selección francesa, ni se inmutó. Su mirada perdida parecía indicar que su cabeza estaba en otro sitio. Quizá pensando aún en la semifinal.

Solo Mbappé, haciendo la guerra por su cuenta, parecía tener intenciones de darle un último homenaje al que ha sido su gran valedor a lo largo de toda su carrera. Pero Henderson parecía dispuesto a amargarle la tarde.

Francia se volcó en ataque e Inglaterra cada vez se sintió más cómoda en el último tramo de la segunda parte. Rashford y Saka encontraron espacio para correr y desnudaron aún más a la defensa gala. Entre los dos cocinaron el tercero y tras varios rechaces fue el delantero del Arsenal el que empujó el balón a la red. Antes del descanso, en el descuento, otra vez Saka, hizo el cuarto. Inglaterra encontró (quizá demasiado tarde) la fórmula para llegar a la portería rival sin necesidad de abusar de sus estrellas, Bellingham y Kane, suplentes esta vez.

Una misión casi imposible

El partido cambió completamente tras la salida del túnel de vestuarios. Los cuatro cambios de Deschamps surtieron efecto. El de Tuchel, no. En una de las primeras jugadas, Upamecano ganó un duelo en medio campo a Watkins, ambos recién ingresados, y le entregó el balón a Olise. El del Bayern vio con facilidad el desmarque de Mbappé para que, al fin, superara a Henderson. Un gol que le dejaba a la altura de Messi en la tabla de goleadores históricos del Mundial y como pichichi en solitario de esta edición. Siete minutos después, Francia acortó aún más distancia. Esta vez fue Mbappé el asistente y Barcola, que entró por Doué, el ejecutor. Cada vez tenía más cerca Francia una misión que parecía imposible.

La falta de tensión competitiva hizo que las ocasiones se sucedieran en ambos lados del campo. Pero en la segunda parte fue Francia la que llevó la voz cantante. Olise, Barcola, Dembélé... todos los atacantes franceses tuvieron oportunidades para batir a Henderson. Incluso Upamecano probó desde fuera del área.

Pero el gol de la esperanza lo consiguió, como no, Mbappé. El francés se situaba ya por encima de Messi en todos los registros goleadores de los mundiales.

La sensación de peligro cada vez que Francia llegaba al área era palpable y los fantasmas de otra remontada acecharon a Tuchel. Por eso el entrenador alemán recurrió a Bellingham y a Anderson para sostener al equipo. Y a punto estuvo de hacer el quinto el del Real Madrid tras una buena cabalgada. Pero no terminó de acertar a la hora de definir.

La entrada de '10' de los three lions fue clave para que los ingleses pudieran amarrar el resultado e, incluso, ampliar su ventaja. A los pocos minutos de su entrada, en el 87, Spence provocó un penalti. Bellingham parecía que iba a ser el lanzador, pero finalmente le cedió el balón a su compañero Saka para que completara su hat trick.

Dembélé volvió a meter miedo a Tuchel tras otra buena jugada de los franceses. Y de nuevo, Jude Bellingham, tras otra galopada salvaje, se plantó en el área dejando atrás a varios defensas para batir a Maignan y cerrar el marcador con el definitivo 4-6.

El partido, aparentemente sin trascendencia, se convirtió en un festival de fútbol ofensivo. Inglaterra se quitó el mal sabor de boca de la derrota en semifinales frente a Argentina y se cuelga un bronce que consuela ligeramente. Francia no pudo homenajear a Deschamps, pero Mbappé se queda como líder en solitario de las tablas de goleadores de esta edición y de la historia de los Mundiales. Al menos, de momento.


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