La final del Mundial no solo es el mayor acontecimiento deportivo del año, sino también uno de los eventos sociales más exclusivos del planeta. El MetLife Stadium, en Nueva Jersey, reunirá a una nutrida representación de jefes de Estado, miembros de casas reales, empresarios, artistas y figuras del deporte, movilizados en busca de una entrada o una invitación VIP, que convertirán las gradas en una auténtica alfombra roja.
La rivalidad deportiva y algo más entre España y Argentina es evidentemente el plato fuerte de la final del domingo. Pero la tensión en el palco de honor, en el que junto al presidente de la FIFA estarán el presidente estadounidense, Donald Trump, los reyes de España, y el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tiene un morbo especial. No estará el argentino Javier Milei, que acostumbra a ver este tipo de partidos en casa y no parece dispuesto a jugarse el gafe yendo en persona. La última vez que Sánchez y Trump se vieron, hace apenas unos días en Turquía, hubo de todo. Una andanada de críticas por la mañana por parte del estadounidense, y un sorprendente cambio de todo por la tarde, después de que ambos hablaran de «fútbol y golf».
Estados Unidos, además, ofrece un escenario especialmente propicio. Los grandes estadios, construidos en su mayoría para la NFL, están diseñados pensando en la experiencia corporativa: cuentan con decenas de suites de lujo, palcos privados, ascensores exclusivos, accesos independientes, salas de hospitalidad y espacios reservados a patrocinadores y grandes empresas por todas partes, fondos y tribunas. Esa infraestructura, junto a realizadores y cámaras bien entrenados para la búsqueda de famosos, permite acoger a miles de invitados VIP y convierte la final del Mundial en un enorme escaparate.
Una nómina de primer nivel
El partido será, como siempre, un imán para personalidades, autoridades, políticos como el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, hincha del Real Oviedo y uno de los pocos mandatarios estadounidenses realmente aficionado, o el secretario de Estado, Marco Rubio. Entre los grandes que actuarán, al principio, durante el descanso o al final hay nombres de primer nivel: Post Malone, Madonna, Shakira, BTS, Justin Bieber, Burna Boy, Coldplay (con Chris Martin como director del show) o Gustavo Dudamel.
La FIFA cuenta con Laura Pausini, Nicole Scherzinger, Robbie Williams y el youtuber y tik tokerIshowSpeed, que ha estado en las gradas todo el mundial y protagonizó un intercambio inesperado en un palco con Ana Patricia Botín y Juan Roig.
Aunque no hay listas confirmadas de asistentes, hay una serie de habituales con los que todos cuentan: Javier Bardem y Penélope Cruz, igual que el chef José Andrés y su familia. Jesús Calleja presenció la semifinal y cantantes como Rosalía y Aitana asistieron al debut o el citado partido ante Francia.
Estaban siempre en los palcos ex jugadores como Iker Casillas, Xavi Hernández, Carles Puyol, Sergio Ramos o Michel Salgado. Y espera un milagro de última hora Joan Capdevila, invitado como parte del equipo que ganó en Sudáfrica, pero con problemas para entrar en EEUU. Entre los comentaristas de Telemundo está también Guti, un fijo en el césped.
Todo el mundo cuenta con David y Victoria Beckam. Brad Pitt, junto a su novia española, ha sido un habitual en Los Ángeles, donde también se vio a Tom Cruise, George Lucas, Halle Berry, Jessica Alba, Owen Wilson, Will Ferrell, Edward Norton, Rob Lowe, Tobey Maguire o sobre todo Jason Sudeikis, el protagonista de la comedia futbolística Ted Lasso.
Deportistas como Tom Brady, animando a su país y a Brasil; Shaquille O'Neal, el canadiense Wayne Gretzky, el jugador de béisbol Aaron Judge o estrellas de la NBA como Jaylen Brown también han sido objetivo de las cámaras, y se cuenta con que alguno de ellos viaje a Nueva Jersey. Novak Djokovic y Kevin Durant estuvieron recientemente en un acto con Messi y se espera su asistencia.