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Manu Sarabia reclama sanar la herida: ''Que ganen a Francia por Arconada y por el gol más injusto de la historia'

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Tras la consumada revancha de Bélgica, llega el momento de saldar cuentas con Francia. El 27 de junio de 1984, España perdía la final de la Eurocopa en el Parque de los Príncipes de París ante la anfitrión del torneo. Un error del portero Luis Miguel Arconada fue crucial. Manu Sarabia (Abanto y Ciérvana, Vizcaya, 1957) era el revulsivo de ese grupo. Un habilidoso delantero que salía en las segundas partes para desequilibrar al rival con sus regates, bicicletas y caños. Ahora, 42 años después, tras escribir Chaval, ¿quieres venir al Athletic? (Al Poste 2024), su biografía, y desde Berango, revive aquel campeonato y reclama un reparador triunfo para esta noche.

Pregunta. La España de la Eurocopa de1984, como sucede en este Mundial, empezó floja y luego creció.

Respuesta. Llegamos al campeonato con el impulso de la clasificación del 12-1 a Malta, el partido más mítico en la historia de la selección española. Empezamos dubitativos con Rumanía, con un 1-1; mismo resultado ante Portugal y luego victoria contra Alemania, con golazo de Maceda. Fuimos primero de grupo y nos enfrentamos a Dinamarca en semifinales.

P. En esos partidos, usted era suplente. Miguel Muñoz recurría a usted en las segundas partes para cambiar la dinámica de los partidos. Maceda y Santillana aprovechaban sus virtudes.

R. Yo tenía la cualidad de enchufarme muy rápido a los partidos. Sabía que tenía que aprovechar al máximo el tiempo que me daban. Hacía un caño, driblaba, hacía paredes... Tenía mucha confianza y personalidad para hacer cosas que otros no se atrevían. Intentaba cambiar el ritmo del encuentro y siempre con la necesidad interior de hacer lo mejor para el equipo.

P. Su función era parecida a la que ahora realiza Mikel Merino.

R. Mikel es buenísimo. Sale y se adapta al partido de forma inmediata; al minuto ya está haciendo algo. Lo suyo es más importante y notorio que lo que yo hice. Se merece todo lo bueno que le está pasando después de la lesión que tuvo. Es muy versátil, tiene una capacidad increíble para adaptarse a las necesidades puntales del equipo. Arriesga en la defensa y en la creación. Lo controla todo y es muy competitivo

P. ¿Le conoce personalmente, coincidió con él?

R. No. Conozco a su padre, con el que jugué cuando él estaba en Osasuna. Recuerdo que una vez hablamos porque Mikel ya destacaba en categorías inferiores y le dije que fichara por el Athletic, pero no le pude convencer y se marchó a la Real.

P. Volvamos a la Eurocopa de 1984. En la semifinal, usted vuelve a ser revulsivo, sale y Maceda logra el empate y vamos a los penaltis. Usted ejecutó el último de España.

R. Sí. Lanzaron Víctor, Urkiaga, Señor y Santillana. Luego me tocaba a mí, tras fallar Elkjaer Larsen, que era buenísimo. Recuerdo que Arconada dominó psicológicamente al danés, le aguantó y adivinó el disparo. Y ahí estaba yo, que todavía no sé por qué Miguel Muñoz me eligió para tirar el último penalti. El caso es que luego me confesó que él y Vicente Miera habían pensado en mí porque yo era, según ellos, el más tranquilo y el más técnico. Si marcaba nos clasificábamos para la final. Cuando iba caminando hacia la portería recibí el mejor tranquilizante del mundo. 'Lo metes, seguro', me dijo Arconada, y en tonces supe que lo marcaría.

P. Arconada era el líder de la selección dentro y fuera del terreno de juego.

R. Sí, su mensaje fue clave. Él era la pieza fundamental de un equipo en el que había gente con experiencia, como Santillana, Camacho, Maceda o Gordillo. La celebración en el vestuario fue una locura porque habíamos ganado a una gran selección, Para mí, aquel ha sido el mejor equipo de la historia de Dinamarca, con jugadores como Laudrup, Elkjaer...

P. Y luego la final.

R. Tres días después nos enfrentamos en la final contra anfitrión del torneo, en el Parque de los Príncipes y ante grandes jugadores, como Platini, Giresse, Tigana.. Llegamos con bajas importantes porque el árbitro del partido contra Dinamarca amonestó a Maceda y a Gordillo y no pudieron jugar. Empezamos bien, controlando y con varias ocasiones, como una de Santillana. Pero Platini, en el minuto 57, lanzó una falta que parecía fácil y el balón, incomprensiblemente, resbaló por debajo del cuerpo de Arconada. Aquello lo cambió todo. Nosotros fuimos a por el empate, pero en un contragolpe, Bellone sentenció la final. Fue una lástima.

P. Aquello marcó a Arconada, que era el mejor portero de Europa.

R. Era un porterazo, de los mejores de toda la historia del fútbol. Muy buen compañero, y eso que entre nosotros había mucha rivalidad porque coincidimos con la gran era del fútbol vasco, con el Athletic y la Real Sociedad en plenitud. Arconada, como rival era muy puñetero, pero como compañero era inmejorable. Ese compañerismo fue la clave del éxito de aquella selección. Tenía una capacidad atlética impresionante y realizaba paradas inmensas. Era buenísimo, pero muchos le recordarán sólo por aquel error que cometió en aquella falta. ¡Fue el gol más injusto en la historia del fútbol! Que muchos recuerden a Arconada sólo por eso es una de las grandes injusticias que se han cometido. Era, con diferencia, el mejor portero de Europa. Llegamos a la final de la Eurocopa gracias a él. Imponía y desequilibra a los rivales. Este martes quiero que España gane a Francia porque pasaríamos a la final y también para que sirva de homenaje a Arconada, con el que se cometió una de las grandes injusticias del fútbol.

P. Pero ahora llega el momento de la revancha.

R.Ojalá. Por Arconada y por todos nosotros.